En calle Alvarado al 200 se produjo un desalojo
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2016/09/PhotoDESALOJO.jpg)
En la mañana de ayer en el domicilio de calle Alvarado al 200, se procedió a llevar a cabo legalmente un desalojo, aunque una vez concretado el mismo y con todas su pertenencias en la calle, Eduardo Rubén Urra quedó a la deriva sin saber hacia dónde ir.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl hombre ingresó por programa social en una vivienda cuya propietaria es una mujer que hace más de 30 años desempeña funciones como empleada de Tránsito. Cuando se venció el contrato y pidió al Municipio que se la devuelvan, estaba obligado expresamente a eso, dijo que no lo podía sacar. Por lo que una situación que se podría haber resuelto políticamente, terminó judicialmente, con Urra y sus cosas en la calle y la propietaria perdiendo tiempo y posibilidad de alquilar el lugar.
En diálogo con El Eco de Tandil Urra manifestó que “vinieron hoy (por ayer) a las 9 de la mañana a desalojar y yo salí como debe ser dado que había una orden de un juez que me tenía que ir de acá”.
A lo largo de la charla remarcó su creencia en Dios ya que es “cristiano evangélico”, pero también hizo referencia a la gente que trabaja en Desarrollo Social al decir que “me cansé de las mentiras, especialmente de Rubén Diéguez. Hacía siete años que estaba acá, me prometió que me iba a dar a una casa y después me quiso desalojar porque se le venía un juicio. En esa oportunidad no le obedecí y me mantuve firme en la casa con mis hijos, hasta que llegó el desalojo formal”.
Urra continuó narrando que “en esta casa ubicada en calle Alvarado al 200 el Municipio no pagó más porque querían mandarme a otro lado, pero no les hice caso porque me mentían”.
Al ser consultado cuál era la mentira sostuvo que “me mentían porque le había pedido una vivienda a pagar y siempre me tuvieron a las vueltas. Después me prometieron una casa en calle Lemos y no accedí porque Diéguez me había dicho que como vivienda digna tendría una en La Movediza”.
Intemperie
Quien fue desalojado en la jornada de ayer, se dedica a realizar distintas changas, así conseguía algo de dinero que le permitía vivir junto a sus cinco hijos. “Tengo a mis hijos ahora con la madre porque ella sí tiene casa. Son dos mayores y tres menores”, dijo desde el terreno baldío donde estaban ubicadas partes de las cosas que fueron retiradas del domicilio.
Sobre donde iba a pasar la noche remarcó que “nos quedaremos acá no hay problema por eso, sé que Dios va a proveer”, para añadir que “en otro momento no lo hubiese hecho, hubiera resistido, pero desde que conocí a Cristo todo cambió. Decidí obedecer y de ahora en más esperar que tiene designado para mí”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios