En el aire
En Semana Santa, Tandil volvió a convertirse en noticia nacional, por lo que implica en términos litúrgicos y por su oferta turística, que se propaga de manera significativa.
La ciudad se muestra colmada de visitantes, que copan cada espacio comercial e invaden los paseos públicos, alentados por jornadas de veranito tardío.
Pero más allá de la cuestión puntual, los últimos días aportaron algunos datos relevantes en lo que a la agenda política se refiere. Uno de ellos, tal vez el más significativo, fue el fugaz paso del gobernador Daniel Scioli por estos lares. El mandatario, que no hace tanto caminaba como un peregrino más por el empedrado serrano, esta vez apenas pudo pisar tierra tandilense en medio de un notable operativo de seguridad. En la previa, sus operadores habían testeado el humor chacarero, y desde aquí nadie les garantizó un paso triunfal del ex motonauta para la firma de la adhesión municipal al Fondo Solidario Federal.
Ante este estado de cosas, Scioli aterrizó en el aeropuerto civil de la Sexta Brigada Aérea, entregó patrulleros y motos y repartió agradecimientos: a Lunghi, a un pueblo ?entrañable? y a la labor legislativa de Néstor Auza. Con su habitual discurso neutro, obvió referencias al cortocircuito con el jefe comunal por la coparticipación, y a la eventual candidatura a legislador nacional, en el nuevo engendro de la ingeniería kirchnerista.
En suma, Scioli permaneció apenas 30 minutos en las afueras de la ciudad, en los que protagonizó un acto edulcorado frente a uniformados de mal humor por el traslado de sus pares al conurbano, y hasta por la novedad de que no hay quién conduzca las flamantes motocicletas.
Quedó en evidencia que Tandil es visualizada como una más de las comunidades del interior bonaerense en la que los K no están pisando firme.
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