En el barrio Maggiori, fomentan una red de comercio justo a través de la fabricación de pan
En el barrio Maggiori, un microemprendimiento orientado hacia la fabricación de pan fomenta una red de comercio justo, bajo el trabajo mancomunado de estudiantes universitarios y vecinos de la ciudad.
Florencia y Bernardo (que cursan la carrera de trabajo social) junto a Pamela (relaciones internacionales), son los alumnos que colaboran con Marisa, Carlos, María y Elizabeth (por estos días ausente debido a su embarazo).
La panadería barrial ?Las delicias del quinchito? y el proyecto de trabajo con adolescentes que dio origen al grupo ?Los Maggios? forman parte del objetivo mayor para la barriada, que es la socialización mediante el establecimiento de un centro cultural. ?Recién estamos buscando un terreno para construirlo?, explicó Bernardo.
Para la fabricación de pan, el grupo se reúne todos los martes por la mañana. La idea surgió en abril del año pasado. ?No sabíamos qué íbamos a producir, pero queríamos hacer algo?, acotó Marisa.
Debe destacarse que el contacto entre los estudiantes y este grupo de vecinos (desocupados y jefes de familia) se produjo como consecuencia de las prácticas universitarias. ?Una vez que las finalizamos, decidimos quedarnos acá?, señaló Bernardo.
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Luego de decidirse a producir, el grupo se contactó con Juan Carlos Maggiori, al que los integrantes del microemprendimiento definieron como ?un hombre que ayuda mucho en el barrio?.
Maggiori, uno de los responsables de la firma Productos Maggitan, les proporcionó un espacio en el fondo del lote donde funciona la fábrica (De la Canal, entre Lunghi y Almafuerte) y el horno a leña con el que cada martes ?Las delicias del quinchito? lleva adelante su encomiable labor.
?Lo único que hacemos es colaborar con la gente que tiene inquietudes. Para nosotros, esto debe servir como una incubadora. Vienen, arman el grupo, toman experiencia y después parten para darle la posibilidad a otros?, afirmó el hombre.
Luego, destacó la tarea que entre los estudiantes y los vecinos llevan adelante todas las semanas: ?Ellos consolidaron el grupo y la idea es que sigan. Nosotros estamos abiertos a la comunidad, tratando de colaborar con lo poco que tenemos para facilitarles la tarea?.
Marisa recordó que, una vez en el espacio, lo primero que hicieron fue una rifa, para poder comprar los insumos e iniciar la producción. ?Comenzamos a recibir donaciones de molinos de Azul y Necochea?, recordó María.
Bernardo, en tanto, marcó que ?hasta este año no habíamos recibido ningún apoyo, pero ahora el Municipio les entrega una ayuda a las compañeras?.
Así fue que la elaboración comenzó con mínimas cantidades. ?A los amigos más conocidos les damos el pan y ellos colaboran con lo que pueden para volver a comprar la materia prima?, explicó el joven estudiante.
Debe destacarse que en la visita se percibe la buena relación entre todos los que llevan adelante la panadería. Ellos así lo demuestran, sin que el cronista se los pregunte. ?Además de un grupo de trabajo somos un grupo de amigos. Eso hay que destacarlo?, sostuvo Bernardo, para que María y Carlos asienten con la cabeza. Marisa cerró: ?Lo fundamental es que hace un año que mantenemos el proyecto. Remando. Nosotros ya somos como una familia?.
Unidad de lugar
Esta semana, el grupo presentó un proyecto en el Municipio para poder utilizar una planta de elaboración que se encuentra en la Dirección de Bromatología. ?Ahí está todo más o menos equipado para poder trabajar y sería un salto significativo para nosotros?, consideraron.
Al respecto, Carlos aclaró que ?acá todo es a mano. No tenemos ni amasadora ni sobadora, por eso lo que más necesitamos son maquinarias e insumos?.
Sin embargo, el objetivo final es funcionar en un espacio independiente. ?Ojalá pudiésemos conseguir nuestro lugar, para que pueda ser nuestra panadería?, intervino Marisa.
Al ser consultados sobre la posibilidad de expansión del proyecto, Florencia respondió que ?la idea es producir para el buffet de la Universidad o para las escuelas, pero es una posibilidad para el futuro, porque hoy en día sabemos que no tenemos las condiciones para hacerlo?.
?La cuestión de la habilitación hace que nosotros no podamos abrir nuestras puertas y vender al barrio ?agregó Bernardo?. Lo que nosotros trabajamos es lo que se llama una red de comercio justo, entre los conocidos, a los que llamamos consumidores responsables. No es lo mismo comprarle a una empresa multinacional que a un microemprendimiento como el nuestro?.
En el final, agradecieron a todos los que alguna vez colaboraron con la iniciativa y aprovecharon la oportunidad para invitar a proveerles con insumos a todos aquellos que puedan y así lo deseen.
?Este tipo de emprendimientos son los que hay que apoyar. Las dirigencias políticas no pueden mirar para otro lado y deben ayudar a las iniciativas particulares?, concluyó Juan Carlos.
Este Diario se retira del ?quinchito? con la primera tanda de la producción del día. Se lleva en su grabador y en su cámara de fotos las voces y los rostros de gente de trabajo, de voluntad. Y el siempre delicioso aroma del pan casero. *
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