En el Día del Niño Jardinero, las practicantes enfatizaron que la educación inicial es esencial
La educación inicial se ocupa del niño desde los 45 días de edad hasta su ingreso a la enseñanza primaria y comprende el nivel maternal y el jardín de infantes.
Es un espacio de enseñanza y aprendizaje, porque en el jardín se socializa, se juega, se aprende jugando. Entre el equipo docente y directivo y los niños se establecen relaciones sociales, de conocimiento y afecto.
Concurrir al jardín es parte del derecho a la educación del niño y todos los pequeños deben poder acceder desde la más temprana edad, ya que a través de esta experiencia, el niño puede ampliar su horizonte personal y familiar, ir definiendo una identidad individual y colectiva, y aportar a su desarrollo integral.
-¿Por qué eligieron esta carrera?
Manuela Rivero: -A mí siempre me gustó la carrera, mi mamá es maestra jardinera así que viví lo que es la profesión. Además, trabajaba en un pelotero y tenía contacto con los chicos. Me gustó desde el principio y me pareció una buena oportunidad que estuviera en la universidad.
Lucrecia Lamorte: -La elección supongo que fue primeramente porque me gustan los niños. El trato, la relación que con ellos se establece, su manera de proceder y actuar, y porque la docencia me gusta. Lo que deseaba era formarme en este nivel, conocer cómo realizar el trabajo con los más pequeños y, además, saber por qué los niños actúan de cierta forma, para poder entenderlos y trabajar en consecuencia.
Elegí la carrera universitaria porque la formación que brinda este ámbito es muy buena, y eso es lo que deseo para mi futuro, todas las herramientas necesarias para ser una buena docente.
-¿Qué es lo que más les gusta del contacto con los nenes?
Lucrecia Lamorte: -Lo que me gusta es la posibilidad de darles cariño y lo que ellos retribuyen por esto. La posibilidad de crear un vínculo profundo entre los niños y yo. Sentir que uno es importante para el otro y, además, poder observar los resultados de lo que uno les enseña.
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-¿Cómo ha sido la experiencia de tus prácticas docentes?
Manuela Rivero: -Es toda una emoción. El primer año era todo teórico y alejado. En segundo, cuando empezamos a ir a los jardines a observar, fue entrar a un mundo distinto, donde los nenes te empezaban a decir ?seño?, eso es todo un logro. Ahora que podemos hacer más cosas y estar más en contacto todavía, es hermoso. Estuve en sala de cuatro, de deambuladores, de dos años. Este año ya pudimos hacer actividades en el jardín de infantes. Trabajamos con pelotas de diario, con expresión corporal. También hicimos actividades por el Día de la Bandera e hicimos una enorme con nenes de tres años para colgar en el pasillo del jardín. Los nenes construyeron la Bandera en grande con pelotitas de papel crepé, estaban muy contentos, les gustó mucho la actividad. También contamos un cuento con un rotafolio y yo terminé de narrarlo y los nenes empezaron ?otra vez, otra vez? y lo contaron ellos mismos, con las mismas palabras.
Lucrecia Lamorte: -Considero que mis prácticas han sido muy buenas. A cada institución que fui me dieron la posibilidad de interactuar con el grupo, con los niños. De esta forma me sentí confiada y cómoda en cada situación. Así pude corroborar que mi elección fue acertada, que esta profesión me gusta y mucho. Estoy conforme en la manera de cómo soy con los niños y como docente, más allá de muchas modificaciones que haría en mi futura práctica docente.
-¿Qué es lo mejor de estar en la sala?
Manuela Rivero: -En la sala reina la alegría, se hacen un montón de actividades. Vos ves que son re chiquititos, pero saben más que nosotras. A veces hacen comentarios de cosas que están investigando y vos que no estás en ese ámbito, te quedás admirada. El juego está presente y es muy importante, pero también se aprende mucho, se hacen proyectos, se comparte con otros chicos. Es muy lindo… Incluso con los bebés se trabajan un montón de actividades.
Lo que más me gusta es el cariño que te brindan, la verdad es que las experiencias que he tenido son fantásticas, tanto de parte de los nenes, como de las maestras. Desde ayudarlos, hasta retarlos y eso es muy valioso. Los nenes son muy naturales, les sale expresarte todo lo que sienten. Uno se encariña.
Lucrecia Lamorte: -Creo que lo mejor es poder observar la manera como actúan los niños, cómo reflexionan, cómo interactúan entre compañeros, con los docentes, cómo evolucionan día a día, cuáles son sus respuestas a ciertas situaciones de la vida cotidiana. Considero también que es importante la posibilidad de crear un vinculo afectivo entre la docente y cada niño, el poder crear una huella en cada alumno, en el sentido de enseñar cosas valiosas y ser una docente que guíe, ayude, comprenda, asista las necesidades de cada niño, contenga, y demuestre que su profesión la siente.
Los chicos en
la actualidad
-¿Cómo son los chicos de hoy?
Manuela Rivero: -Nosotras podemos comparar con cómo éramos nosotras cuando íbamos al jardín. Eramos más inocentes; ahora son más despiertos, te contestan todo. Hoy los chicos ya casi no requieren adaptación, entran al jardín, dejan la mochila. Todo el tema de la información que tienen por la televisión, internet, es increíble. Son muy inteligentes y saben hasta dónde pueden llegar, qué está bien, qué está mal.
-¿La formación teórica les es útil a la hora de encarar el aula?
Manuela Rivero: -La formación teórica te ayuda mucho desde la psicología. Hay teoría del juego, cátedra que nos da expresiones, te abren la cabeza con muchas ideas.
-Proyectos a futuro…
Manuela Rivero: -Tener a cargo una sala, sea en maternal o en infantes. El día que tengamos más experiencia sería lindo poder transmitir nuestras experiencias como profesoras.
-¿Es un trabajo gratificante?
Manuela Rivero: -Sí, totalmente, estás trabajando con personas que son re chiquititas y la gente te dice: ?¿Y para eso se estudia??. Claro que se estudia y un montón, es muy lindo y creemos que es una función muy necesaria y que hay que defender la educación desde que los chicos son muy chiquitos.*
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