En el Viernes Santo, una multitud manifestó su fe en el camino de Cristo hasta el sepulcro
Unos siete mil feligreses acompañaron ayer la Procesión del Santo Entierro de Jesucristo en una imponente manifestación de fe, en el marco de la Semana Santa que comenzó con el Domingo de Ramos.
Como año tras año, el Viernes Santo logró congregar a una multitud de peregrinos de distintos puntos del país que formaron parte de la procesión, que se inició a las 17.40 al pie del Monte Calvario y concluyó en la parroquia Santísimo Sacramento.
La columna avanzó desde la avenida Monseñor de Andrea, a paso lento, unos minutos más tarde de lo previsto y estuvo encabezada por el padre Raúl Troncoso, acompañado por el obispo de la Diócesis de Azul, monseñor Hugo Salaberry; el intendente Miguel Lunghi, funcionarios municipales, civiles, militares y párrocos de los distintos templos de la ciudad.
Mientras se escuchaba el mensaje de la Iglesia y los cánticos religiosos, miles de fieles se fueron sumaron a la peregrinación, al tiempo que muchos vecinos optaron por mirar desde sus balcones de los edificios y las veredas el imponente espectáculo.
La grey católica se encolumnó detrás de las imágenes religiosas en un clima de mucho respeto, característico de una jornada de reflexión y congoja. Los estudiantes de los colegios religiosos de la ciudad fueron los encargados de portar las estampas. Así, el colegio Sagrada Familia llevó la imagen de la Virgen María, el Instituto Martín Rodríguez a María Magdalena, en tanto que el colegio San José a San Juan.
Este año el obispo de la Diócesis de Azul, Hugo Salaberry, participó por primera vez de la tradicional ceremonia del Viernes Santo, ?desde la gente?, dijo.
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Como tradicionalmente sucede todos los años, la procesión culminó frente a la parroquia Santísimo Sacramento, donde el padre Troncoso dio su mensaje a todos los fieles, para luego dar lugar a la bendición del obispo Salaberry.
A eso de las 19, la columna llegó al veredón de la catedral local y las imágenes ocuparon un lugar central para dar cierre al Santo Entierro.
Allí Troncoso reflexionó que en ?en este día tan hermoso que el Señor nos ha regalado para poder expresar nuestra fe a través de esta manifestación, tenemos que darle gracias al Señor?.
?Me parece importante que en este momento pensemos en el Señor. Jesús nunca niega su identidad, siempre dice que es el hijo de Dios que vino a salvarnos, viene a mostrarnos el camino para que volvamos a Dios?, manifestó.
Recordó que cada Viernes Santo es ?también para nosotros un llamado de Dios para cambiar nuestra vida. Si cultivamos nuestra vida, la queremos, la desarrollamos, esa vida tiene un valor porque todo esto que hacemos nos da la capacidad de ser más personas?.
Troncoso llamó a que ?nos dejemos amar mucho por Dios, y cuando uno lo hace, va sacando aquellos obstáculos que impiden su presencia y nos hacen vivir y crecer como El tiene pensado?.
Exhortó a que esta manifestación de fe cristiana ?nos una cada día más para ser discípulos, que es el que aprende, escucha, el que abre el corazón para hacer lo propio?.
?Asumamos el compromiso de crecer, de madurar y de decir que todos participen de la vida de Dios?, aseveró. Y para cerrar señaló que es necesario también que ?tomemos conciencia de nuestro compromiso para con Dios, porque ese mismo compromiso nos lleva al de nuestros hermanos y al bien común de nuestra comunidad?.
?Fuerzas para
seguir caminando?
Inmediatamente, Troncoso le dio lugar al obispo Salaberry, quien bendijo a todos los presentes que se congregaron en las inmediaciones de la Plaza Independencia y de la iglesia.
Reflexionó previamente que cada Viernes Santo, ?la comunidad católica nos hace dirigir la mirada hacia el paradigma del amor: al Señor muerto en la cruz y a la madre de pie junto a él?.
La madre es ?vida, dulzura y esperanza y si nos encontramos caminando por la tristeza, la amargura, por la desesperanza, volvamos como ella a elevar los ojos a la cruz para tener fuerzas para seguir caminando?.
Agradeció además a todos los feligreses que se acercaron a la procesión y dijo que esta muestra de fe ?nos hace bien a nosotros, los sacerdotes?.
Al finalizar la bendición y mientras la multitud comenzaba a disiparse, Salaberry dijo estar ?muy conmovido por la expresión multitudinaria de fe? e incluso se refirió a un pequeño imprevisto vehicular que le provocó un retraso en su llegada a la procesión.*
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