En la Unicén se reunieron científicos que trabajan en investigación climática satelital
Cabe recordar que el doctor Raúl Rivas, junto a los becarios de doctorado Facundo Carmona y Dora Ocampo; integrantes del Instituto de Hidrología de Llanuras de la Unicen, participarán en la iniciativa junto a científicos de la Universidad de la Pampa, el INTA, y la Universidad del Litoral.
La tarea de estos científicos, que en Tandil coordinaron las primeras líneas de acción, estará relacionada a la medición de la temperatura radiactiva del suelo, a través de estaciones que los especialistas ubican, por ejemplo, en campos cultivados de esta y otras regiones del país.
Establecerán así parámetros sobre la temperatura que tiene la superficie de la tierra, el estrés de la vegetación a través de la estimación de la transpiración, y humedad de suelos; a través de un sensor específico de microondas que es el Aquarius.
En el área de la Tecnología Espacial, Invap es la única empresa argentina calificada por la NASA para la realización de proyectos espaciales, y como tal ha demostrado su capacidad para el diseño, construcción, ensayo y operación de satélites, así como reactores nucleares. Realiza trabajos que comprenden las etapas: estudios de factibilidad, desarrollo de productos, diseño, ingeniería, abastecimiento, construcción, montaje, puesta en marcha, operación y servicio de posventa.
Invap está concluyendo la construcción del satélite SAC-D que se construye en cooperación con la NASA. En lo tecnológico, el SAC-D constituye un importante avance en complejidad para Invap. Se trata de su primer satélite realmente grande (pesará más de una tonelada), y el hecho de que la NASA lo haya seleccionado para llevar a bordo un valioso instrumento marca un hito en el reconocimiento de nuestra adultez en el área espacial.
Con el aparato se podrá medir por primera vez la salinidad marina en el espacio. Esta medición es indispensable para estimar la evolución del clima y los regímenes de lluvias. La participación de la NASA es del orden de los 175 millones de dólares, e incluye al instrumento Aquarius, el vehículo lanzador Delta-II, el segmento terreno de Aquarius y tres años de operación de este.
Se trata, por cierto, de un hecho sumamente auspicioso que permite producir y vender tecnología de alto nivel a costos mucho más baratos que otros países.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailAplicado a lo productivo
El Aquarius medirá propiedades de todos los océanos por primera vez en escala global. Se trata de un sensor de microondas de baja resolución ?íntegramente diseñado y construido en los EEUU- que puede estudiar enormes regiones de superficie marina, y mapear sus variaciones de salinidad y la rugosidad de su oleaje. Tal será el principal detector del futuro SAC-D.
Para la Argentina, en cambio, podría ser un instrumento más aplicado a lo productivo: la salinidad en el Mar Argentino suele dar algunos buenos indicios de la ubicación de ciertas especies de valor pesquero. Pero además, el SAC-D llevará instrumentos que pueden medir la humedad almacenada en suelos de producción, y así, cruzando datos de otros orígenes, permitir una predicción de cosechas de mayor precisión.
Además del instrumento Aquarius, el SAC-D albergará sensores ópticos y otros instrumentos de utilidad también muy inmediata para la economía Argentina: ya se ha establecido que a bordo habrá una cámara sensible a cuatro bandas del infrarrojo, capaz de medir temperaturas en el suelo y dar ?entre otros servicios- mapas predictivos sobre riesgo de incendio, según convenios establecidos entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y el Plan Nacional de Manejo del Fuego (PNMF).
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios