En medio del debate, proponen convocar una audiencia pública por la planta termoeléctrica
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El concejal mandato cumplido, Eduardo Ferrer, sumó su voz al debate que se desató ante el proyecto que establece la construcción de una planta de generación de energía térmica como parte de un plan impulsado por el Gobierno nacional tendiente a resolver la falta de electricidad en el país.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn medio de las objeciones expuestas por preservacionistas y el suspenso que dejó entrever el Ejecutivo hasta tanto no se cumplan con todos los requisitos, Ferrer compartió algunos conceptos y planteó algunos interrogantes vinculados especialmente al aspecto medioambiental.
En un extenso comunicado, reclamó los estudios correspondientes y la intervención de organismos nacionales, provinciales y municipales, a la vez que sugirió como alternativa la convocatoria a una audiencia pública ya que consideró que “la instalación de una central energética no debe ser la decisión de los funcionarios de turno, sino del colectivo. Así como se convoca a las escuelas para que difundan el ‘Tandil te quiero limpia’, cuestión fundamental para formar ciudadanos responsables, también debe convocarse a la ciudadanía para opinar sobre esta cuestión que hace al ambiente sano para todos los tandilenses”.
El anuncio
Bajo el título “El pueblo quiere saber de qué se trata”, en el comunicado Ferrer renegó de la “mucha superficialidad” de la “primera información oficial” que se conoció a comienzos de mes cuando la empresa MSU Energy junto a autoridades municipales y nacionales, formalizó la propuesta públicamente.
Para el exedil la noticia trajo como consecuencia el planteo de una serie de interrogantes a los distintos representantes de la sociedad local, concejales, instituciones y organizaciones que se interesan por las problemáticas ambientales en nuestra ciudad.
Entre los reparos expuestos marcó que resulta “importante” en este tipo de proyectos considerar “dos cuestiones básicas para su instalación y desarrollo”. Por un lado, el estudio de los distintos componentes que pueden ser perjudiciales y contaminantes para el ambiente, y por otro lado, la opinión y demanda que la sociedad tiene sobre la construcción de estas térmicas.
En este contexto estimó que “seguramente los estudios de los organismos reguladores nacionales (ENRE), provinciales (OPDS), y normativas locales (PDT) deberán estar presentes en todos los análisis y debates que se realicen con vistas a la construcción de una planta, que por otra parte, su instalación no debe ser tomada como un hecho consumado”.
Aún más, insistió que “es importante contar con la información de los organismos descriptos” pero también del sector científico, que podría proceder de la Unicén, “para poder obtener datos más certeros con respecto a los factores de emisión, diagnósticos vinculados a las distintas fuentes de la contaminación como así también establecer fortalezas y debilidades en cuanto a la instalación de estas plantas generadoras de energía en la ciudad”.
Algunos interrogantes
Ahora bien, el exlegislador se centró en los interrogantes que generó la noticia y entre ellos enumeró: “La planta se instalaría sobre la Ruta Nacional 226, entre la rotonda de la Ruta 30 y la Base Aérea, en un predio de ocho hectáreas. ¿Quién eligió el lugar? Porque si el argumento es las cercanías con el gasoducto o con la subestación que está construyendo la Usina parece una decisión poco seria. Se conoce por diversos trabajos de investigación que las chimeneas de estas centrales emiten continuamente diversos tipos de gases que pueden contener químicos contaminantes, y por otra parte pueden depositarse cerca o lejos de las fuentes de emisión”.
En ese sentido preguntó: “¿Se realizó algún estudio de los vientos para la elección del lugar o la ciudad será el destino de las emisiones?” y advirtió sobre “los significativos niveles de contaminación en el aire relacionados con el efecto invernadero que provocan las centrales termoeléctricas”.
En otro punto se refirió al agua, otra de las incógnitas que aún no fue resuelta. “Se sabe concretamente la cantidad que demanda este proyecto ¿de dónde se la extraerá y con qué metodología?”, indagó y planteó además que “los efluentes producto de las purgas de calderas que corresponde al agua eliminada periódicamente con químicos empleados para evitar la corrosión, o la desmineralización de aguas que ingresan a las calderas para producir vapor y no afectar los equipos, proceso que se logra a través de resinas de intercambio iónico que remueven cationes y aniones del agua cruda; resinas que por otra parte se regeneran utilizando un ácido fuerte, tal como el ácido sulfúrico, o una base fuerte, tal como el hidróxido de sodio”.
Por otra parte, Ferrer expuso que “estos residuos industriales líquidos generados por una central termoeléctrica que generalmente son descargados directamente sobre cuerpos de agua, sin tratamiento previo, pueden provocar impactos ambientales negativos”.
Y en esa línea planteó si estos efluentes “¿serán volcados en el maltratado arroyo Langueyú?, que ha sido depositario durante muchos años de todo tipo de contaminación”.
Entonces “porque existen más dudas que certezas, se quiere saber si el proceso de producción de energía será a ciclo combinado gas/fueloil; qué tipo de emisiones producirá y cómo se reducirán y mitigarán”, dijo.
En su argumentación sugirió que “si la energía generada en Tandil sería inyectada al Sistema Interconectado Nacional y su función será crucial para comenzar a solucionar la problemática de los reiterativos cortes de servicio en Ciudad de Buenos Aires (CABA) y Gran Buenos Aires, se justifica la instalación de esta central en nuestra ciudad ¿Por qué? ¿Tandil tendrá prioridad para la provisión de energía? ¿A qué precio le vamos a comprar?”.
La participación ciudadana
Tras repasar algunas consideraciones y plantear los interrogantes, el concejal mandato cumplido se mostró convencido en que la clase política, las organizaciones, las instituciones y los interesados en las problemáticas ambientales realizarán diferentes lecturas sobre la “probable instalación” de la central energética para Tandil.
Independientemente de ello, y para la “salud democrática”, propuso la realización de una audiencia pública, una “herramienta importante para ampliar la transparencia de los actos de gobierno pero fundamentalmente porque habilita la participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones a través de un espacio institucional en el que todos aquellos que puedan sentirse afectados por una decisión de la Administración, manifiesten su conocimiento o experiencia y presenten su perspectiva individual, grupal o colectiva con relación a la medida que habrá de adoptarse”.
Del mismo modo la decisión pasará a la instancia del Concejo Deliberante “donde sería importante que las dos terceras partes decidieran con todos los elementos a su alcance sobre el destino del proyecto”, incluido el expediente, el estudio de impacto ambiental, contratos, investigaciones científicas, entre otras.
En este sentido Ferrer apuntó al Legislativo, el espacio “donde están los representantes de pueblo de Tandil y tiene una importancia decisiva en la instalación o no de la planta energética”, ya que la radicación definitiva “es responsabilidad del Municipio”.
“Se pueden cumplir con todos los requisitos administrativos pero si la actividad afecta la salud de la población, los poderes locales están en todo su derecho de rechazar su instalación”, enfatizó.
A modo de reflexión final Eduardo Ferrer sostuvo que “la gente quiere que las autoridades trabajen, no en el corto plazo sino pensando en el proyecto de un parque eólico, fuente de energía renovable que no contamina y es inagotable”.
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