En medio del doloroso recuerdo, la menor relató los abusos sufridos
En el segundo capítulo, compareció una pieza clave en la intrincada como delicada historia intrafamiliar, la tía paterna de la menor, quien con una lucidez notable, supo transmitir su intervención como su pensar frente a lo que le tocó en suerte protagonizar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás luego y sin presencia de público, se iba a proyectar la cámara gesell oportunamente confeccionada con la víctima, con la presencia del psicólogo Adolfo Loreal, que intervino en la instrucción, y su consiguiente evaluación de la joven quien, a su vez, luego también ingresaría a la sala de debate para en persona ratificar sus dichos frente a los jueces, con la posibilidad de ser indagada por fiscal y defensa.
El clima de por sí tenso en la sala se trasladó también más allá de los pasillos de la sede judicial, frente al cruzamiento de parientes paternos como maternos de la víctima, quienes mantuvieron una postura diametralmente opuesta frente a lo que la joven comenzó a ventilar y aún hoy se mantiene en el tiempo. Mientras que el padre y su tía le creyeron sin dudarlo y acudieron a la Justicia a pedir que se investigue, su madre y abuela nunca le creyeron y prefirieron quedarse con la versión del hoy sentado en el banquillo de los acusados, quien, como se informó, sostuvo ser inocente de las acusaciones en su contra.
La tía, entonces, reseñó sobre el momento en que la nena empezó a contar lo que le pasaba. Describió la escena como una chica que relataba con temor, llorando sobre lo que había padecido. Ella le creyó, por lo que rápidamente habló con su hermano de lo que había dicho su hija y resolvieron hacer la denuncia para que la Justicia decidiera.
Asimismo, la mujer fue quien luego acompañaría a la víctima en todo el proceso judicial, en lo concerniente a los peritajes psicológicos y demás presentaciones.
Con mucha claridad y tranquilidad, la mujer expuso sin miramientos frente al Tribunal, incluso respondiendo por momentos con agudeza sobre alguna pregunta que pretendió incomodar el defensor.
En uno de sus párrafos salientes, la mujer dijo que nunca pudo entender la postura de la madre y abuela, a quienes fue a ver para contarles lo sucedido, pero dijo que siempre se topó con una agresividad ilógica contra la niña de 14 años.
La testigo aclaró que no tenía nada contra el acusado, que sólo creía en la Justicia que se maneja con leyes que castiga a los que las trasgreden. “Una menor no tiene cómo defenderse, sea mi sobrina u otro menor hubiera hecho lo mismo, hubiera ido a la Justicia para que intervenga y resuelva”, señaló.
A preguntas de los jueces sobre el carácter de la niña, habida cuenta que buena parte de los testigos aludieron a una chica conflictiva, de mal carácter, la mujer reconoció que la niña parece conflictiva, pero “si se le da amor, ella te da amor”, para luego intentar ensayar una explicación de sus conductas: “Debe tener un matete muy grande, que después de lo que pasó su madre y abuela no le crean”, acotó.
A la vez añadió que ella vive con sus cinco hijos y cuando la joven estuvo a su guarda convivieron sin problemas.
Terminado su relato, la mujer se fue del recinto y afuera la aguardaba la madre de la víctima, quien escuchó aquel testimonio y la esperó para recriminarle sus dichos para con ella, considerando que era injusto que la califique de mala madre cuando ella estaba a cargo de todos sus chicos y por 13 años crío a la niña, hoy mujer, que está como protagonista de esta delicada historia.
La tía, con la misma sapiencia que habló en el juicio, se limitó a contestarle que hablaba con la verdad, que todo lo que dijo era su verdad y que si ella -la madre- estaba tranquila con su accionar, no debía preocuparse de nada. El cruce fue de por sí virulento, por lo que el personal judicial intervino e invitó a la tía a que se retire del lugar en pos de evitar más violencia de la que hasta allí se había expuesto.
Habló la víctima
Pasado un cuarto intermedio dispuesto por el Tribunal, llegaría el turno de ver la cámara gesell que oportunamente se realizara a la menor, con la presencia del psicólogo Loreal, quien oportunamente intervino en la instrucción. En dicha instancia, esta vez los jueces dispusieron que se desalojara el público de la sala, quedando para dicha instancia sólo las partes, léase fiscal y defensa.
Se preveía que tras dicha proyección también sería citada a declarar en persona a la misma protagonista, quien aguardó durante toda la mañana en una dependencia, alejada de las presencias que habían concurrido a la sala.
Según trascendió de la audiencia, la joven ratificó la versión vertida primero a su entorno más cercano y después a la Justicia. Con claros signos de emotividad a la hora de tener que reseñar lo vivido, igualmente lo sustancial de la aberrante historia quedaría plasmado en la sala para que el criterio del Tribunal resuelva consecuentemente sobre su credibilidad.
Según se informó, por momentos la joven se quebró a la hora de contar lo vivido, aunque con el paso de los minutos se pudo recomponer y reconstruir en palabras lo que había sido víctima. Frente al consternado cuadro, las partes obviaron indagar mucho sobre la menor, prefirieron escuchar y luego tomar nota en pos de lo que serán los alegatos.
Así se cerraría un nuevo capítulo para disponer una nueva audiencia para el lunes venidero, cuando se escuchen los alegatos de fiscal y defensor.
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