En Tandil, el capellán de la Fuerza Aérea Argentina acusó con dureza ?el deterioro del medio militar?
Ayer al mediodía, en la Guarnición Aérea Militar Tandil se realizó la ceremonia para la puesta en funciones del nuevo capellán, padre Carlos Horacio Gómez, que actualmente es el párroco de San Antonio de Padua.
A partir de las 12.15, el personal de la fuerza, las autoridades e invitados especiales se concentraron en el Casino de Suboficiales. Antes de la misa, los efectivos se formaron ante el jefe de la guarnición, comodoro Rafael Alberto Nieto.
Para dar la bienvenida al sacerdote llegó a Tandil el capellán mayor de la Fuerza Aérea Argentina, reverendo padre licenciado fray Norberto Sorrentino, que estuvo a cargo de la celebración de la misa.
Acompañaron la especial velada para el padre Horacio varios sacerdotes tandilenses, entre ellos Raúl Troncoso, y familiares, quienes junto al personal militar y civil de la VI Brigada participaron de la asunción.
Después de la homilía, el nuevo capellán prestó juramento y luego recibió un cálido aplauso de los presentes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Vergüenza nacional?
Durante la misa, el fraile Norberto Sorrentino hizo una cronología del año litúrgico que desembocó en un agradecimiento al padre Horacio porque ?le dijo sí al Señor al ser llamado? para cumplir una nueva función.
El capellán mayor de la Fuerza Aérea Argentina reconoció que ?no es fácil trabajar en cualquier comunidad y menos en el medio militar?. Se refirió a la falta de presupuesto y a los sueldos de los efectivos, como así también a la valoración que reciben por parte del pueblo.
?Es una vergüenza nacional que no puedan salir de uniforme a la calle? afirmó y lo atribuyó a actos de discriminación de algunas personas que los pueden ?insultar y escupir?, o ?tirar una piedra?. Por lo que transmitió fuerzas ?para que puedan seguir caminando a pesar de los duros momentos que nos tocan vivir?.
?Qué triste, qué triste para nuestro país. Yo me enorgullecía cuando era chico y mi padre en 9 de Julio me llevaba a ver los desfiles y era para mí una alegría enorme ver pasar a todos los militares, porque sabía que tenían una misión muy importante que cumplir; que ninguno de ellos se iba a hacer rico si era honrado; que ninguno de ellos iba a salir en las revistas como algo extraordinario. Pero sí sabíamos desde lo profundo de nuestros corazones que tenían una misión y que esa misión era importante para la patria, como lo fue en Malvinas?, manifestó.
Siempre en tono agradecido hacia el nuevo capellán, alertó que ?por eso la misión de un sacerdote en el medio militar no es fácil, porque tiene que trabajar en un medio que está deteriorado. No porque sean personas que quieren deteriorarse, sino porque el medio los tiene en una situación de destrucción?.
Por este motivo, el fray Sorrentino pidió dar gracias porque ?el padre Horacio haya aceptado este llamado de Dios, a través de la Iglesia, para realizar esta tarea en el medio militar. Los que llevamos muchos años sabemos que no es fácil, pero tiene algo muy hermoso, gratificante. Es hermoso cuando viene algún hombre o mujer militar, oficial, suboficial o personal civil y nos viene a decir: ?Padre, yo me alegro de hacer lo que estoy haciendo, aunque lo que gano es una miseria, porque me da la satisfacción de sentirme útil, útil para mi patria??.
Lo alentó ante este ?desafío? y reconoció el recibimiento que le dará la VI Brigada. En nombre del obispado castrense, también profesó su agradecimiento a la Diócesis de Azul por haber permitido que el padre Horacio colabore con la tarea además de su rol en la parroquia San Antonio de Padua.*
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