?En Tandil todavía sigue muy fuerte eso de ver qué zapato tiene puesto el otro?
El hermano del famoso futbolista dejó una vida segura en Tandil para intentar el camino espiritual en otro lado. Su búsqueda y las posibilidades que a su entender se abren para todos en un momento “histórico de la humanidad”
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Imagino que no sabe porqué está en el diván de El Eco.
-La verdad que no lo sé.
-Su hermano es el famoso, pero usted es un ejemplar raro: le iba bien con su negocio, tenía su familia, sus amigos en Tandil y lo dejó todo en busca del camino espiritual ¿Cuál es la razón?
-No entiendo bien de qué se trata esta entrevista, pero ¿tengo que convencer a alguien de algo? Yo no quiero convencer a nadie.
-Bueno, díganos cuál es la búsqueda.
-Ser cada día más feliz. Esa es mi búsqueda.
-De todos modos debe haber un mensaje, siempre hay un mensaje.
–Sucede que cuando comencé en este camino de autoconocimiento, iba a decir el “camino espiritual”, pero todos estamos en el camino espiritual: no hay alguien que sea espiritual y el de al lado no, es una tontería eso, descubrí que en mi voluntad de querer que los demás también descubran, los alejaba más.
-¿Y?
-Quería convencer a mis viejos, mis hermanos, a todos; y los alejaba. En cambio cuando empecé a trabajar mis conflictos sin esperar nada de nadie, las cosas fluyeron. Fluyen, es así. Si quiero cargarme una mochila y llevarme a todo el mundo, no hago mi propio camino.
-Quien no lo conozca -la mayoría- y se sienta tentado por leer esta entrevista dirá “mirá, el hermano de Ariel Garcé, a ver qué dice este loquito…”.
-Sí. Yo soy el loco de la familia. Lo tengo súper asumido desde los 15 años, cuando le dije a mi vieja que no quería ser como toda la gente. Eso me generó conflictos en todos lados, porque yo sabía que había algo más.
-¿Nunca sintió ganas de ser como Ariel, famoso y exitoso?
-Nooo (risas). Justamente, no. Con Ariel soy hermano pero también, por elección, somos amigos. Y la verdad es que él nunca se comió ese papel de famoso; siempre se peleó con los periodistas y salió más famoso porque nunca quería dar notas y entonces lo mataron. Y yo muchas veces me sentí culpable por no estar al lado de él cuando los periodistas le hicieron miles de camas y yo andaba de viaje.
-Volvamos a su vida entonces. ¿Qué significa “no ser como toda la gente”?
-La vida no puede ser algo tan estructurado, pacato, tan infeliz, comprobado además por una historia donde el gran porcentaje de la población no es feliz. Si probamos durante muchísimas generaciones que esto no funciona, ¿cuál es el miedo que tenemos a cambiarlo? Así que empecé a probar por mi cuenta. Mucho de lo que pasa en la sociedad es que estamos muy cómodos.
-¿Cómodos? ¿Le parece?
-Somos muy infelices y nos acomodamos a ese lugar. Porque tenemos mucho miedo. Gran parte de la sociedad tiene mucho miedo ¿De qué? De descubrirse. Y éste es el gran momento para eso.
–¿Por qué justo ahora?
-En este momento de la humanidad tenemos la gran posibilidad de dar un salto gigante hacia la felicidad, ahora, que todo lo que estaba arriba está abajo y todo lo que estaba abajo está arriba, energéticamente hablando. “Dios nunca estuvo tan barato”, como dicen algunos seres iluminados, o sea, esta energía está cada vez más fuerte y donde pongo foco, ahí es donde va la energía. Si enfoco en mis problemas, más quil… va a aparecer; si pongo foco en mi felicidad, más feliz voy a ser.
-Pero usted necesitó irse de Tandil.
-Hay mil lugares. No es por el lugar. Yo soy de andar y terminé en una comunidad en Brasil porque sentí que eso es lo que quiero para mí, quiero vivir así, pero en Tandil hay un montón de gente que tiene ganas de hacer cosas. Yo conozco cientos, pero…
-¿Pero?
-Hay gente que trabaja y está haciendo un trabajo muy bueno calladito la boca y están iluminando mucho de las personas, pero también siento que falta el lugar donde cada uno agache un poquito la cabeza y se junte con el otro, por eso del “¿qué dirán?”, de esta energía de Tandil que le miro a ver qué zapato tiene el otro, todavía es muy fuerte, ¿ve? Todavía yo me encuentro juzgando, aún estoy en ese lugar y estoy trabajándolo.
-Decía que hay mucha gente con ganas.
-Sí, y un montón de “semilíderes” en escuelas de yoga, meditación, pero cada uno quiere hacer dinero, ganar fama o ser maestro -el ego espiritual- y eso es lo peor: quieren llenarse de reconocimiento y se complica, porque no pueden decir “me equivoqué” por eso de “los maestros no se equivocan” ¡Una gran mentira!, otra de la “new age”, que los maestros son super sabios ¡Si nunca se equivocaran no tendrían manera de aprender!
-¿Mientras tanto, qué es lo que hace en la comunidad donde vive?
-Lo único que puedo hacer: ser feliz, y desde ahí luego sí puedo empezar a emanar un poco de alegría, de amor, de felicidad. ¿Si yo no siento el amor dentro de mí cómo se lo puedo pasar a los demás?
–Usted sabe que no pocos dicen que en esto hay mucho de moda.
-Todo ¿La “new age”? El 90 por ciento es moda. Pero está buenísimo, porque aunque sea así, por lo menos nos estamos despertando. Imagínese lo que estará pasando que usted me convocó a esta entrevista a mí, que no soy nadie ¿Y qué importa? Tal vez una sola palabra de las que dije le dé un empujoncito a alguien para decir “¿y si me fijo en esto?”. Con eso, ya valió la pena.
-Y cada uno tiene la alternativa de creerle o no.
-Y sí, claro. Cada uno tiene su camino y descubrirá a su tiempo lo que tenga que descubrir. Tal vez algunos no tienen necesidad de descubrir nada, capaz que son felices. Yo hago el trabajo dentro de mí.
-En el fondo sospecho que más de uno sentimos un poquito de envidia. Porque usted eligió, pudo irse, hace lo que tiene ganas, no está atado al pasado.
-Sí, totalmente, me lo han dicho mis amigos. Pero todos tenemos la gran oportunidad, a cada instante, sin importar el lugar, de dar el siguiente paso que es mirar un poco más hacia adentro y sentir más amor por nosotros mismos y sentir la felicidad de que estamos acá en la tierra, vivos, porque lo único que tenemos realmente es la vida. ¿O cree que ese pantalón es suyo?, ¿esa camisa? ¿Cree que son suyos? Nada es de nadie, lo único que tenemos es la vida. Y es maravillosa. u
Fuera de sesión
Darío, ése que busca lleno de esperanzas
Hace alrededor de 20 años Julio Varela entrevistó para Nueva Era al genial Mariano Mores, que llegaba a hacer su show a Tandil en medio de un capítulo amargo de su vida y, pese a todo, exhibió un optimismo increíble: -Sabe qué -le dijo Varela cuando apagó el grabador- a esta entrevista le voy a poner de título “Mores, ése que busca lleno de esperanzas”.
–Uyyy. Sí, dale, pibe, ponele ese título ¡buenísimo! -agradeció el creador de “Uno”.
Difícil de presentar en sociedad de una forma distinta al de “El hermano de…”, a Darío Garcé se le preguntó al término del diálogo con El Eco, cómo identificarlo y una vez más insistió con eso de “Darío, el que está descubriendo cada día cómo ser más feliz”.
Esa es la revelación que asegura tener cotidianamente en la localidad de Piracanga, en Brasil, desde la denominada Comunidad de las Rosas, que se propone nada menos que “acabar con el sufrimiento en la tierra”. “Sí, ya sé -aclaró- suena guau, ¿qué está diciendo éste? ¿Terminar con el sufrimiento en la tierra? ¿Está loco? ¡Sí! ¿Cómo lo vamos a hacer?: Acabando con el sufrimiento dentro de uno mismo. Y usted con el sufrimiento dentro suyo, no en el de su mujer, ni de su hijo, ni de nadie, porque cuando acabe con su sufrimiento, su mujer, su hijo y el resto van a decir “¡Yo también quiero!” Ya está. No es tan difícil.
Si yo no termino con la guerra adentro de mí, no puedo esperar terminar la guerra afuera. La guerra está en cada uno. La realidad la formamos nosotros, nadie más, somos los co creadores de este universo. Y si somos capaces de parar la guerra con nosotros, dejando de juzgar al vecino, dejando de criticar y de hacer suposiciones, puede empezar un camino, ver qué es lo que no quiero más y empezar a hacer lo que quiero”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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