En una fecha especial, marcharon en memoria de las víctimas de la tragedia de Metalúrgica
La cuarta convocatoria reunió a las esposas de las tres víctimas, que se pusieron al frente del pedido de justicia apoyadas por los padres, hermanos, hijos, amigos y algunos compañeros de trabajo de los obreros. Se ausentaron de la cita los representantes de la delegación local de la Unión Obrera Metalúrgica -UOM-, a quienes le achacaron en reiteradas oportunidades la falta de acompañamiento ante el hecho.
La movilización
A las 18.15, los manifestantes iniciaron la caminata encolumnados detrás de la bandera que rezaba “Lucas, Luciano y Juan. Por siempre en nuestros corazones. Prohibido olvidar”. En el frente, Soledad Bastarrica, Analía Donini y Natalia Fiori, las esposas de los tres obreros, que fueron seguidas por más de un centenar de personas.
En completo silencio, a paso lento y con consignas que reclamaban “juicio y castigo a los culpables de este crimen social”, avanzaron por Rodríguez en dirección hacia la iglesia del centro, como una forma de recordar a las víctimas durante Semana Santa.
A su paso, personal policial organizó el recorrido y cortó el tránsito en cada una de las intersecciones para evitar inconvenientes, ya que la zona evidenció un importante movimiento en horario comercial, tanto de tandilenses como de visitantes, que llegaron a la ciudad por el fin de semana largo.
A través del trayecto los impulsores de la movida también repartieron folletos en cuya portada aparecen las imágenes de los tres trabajadores fallecidos y la leyenda “prohibido olvidar”. En el interior, bajo el título “crónica de una muerte anunciada”, repasan los últimos acontecimientos desde aquella trágica madrugada del 9 de enero en la histórica planta, las movilizaciones y los cuestionamientos a la cúpula sindical y al intendente Miguel Lunghi.
Detrás, apuntan contra quienes consideran los “responsables de la tragedia”, el gerente de planta, el jefe de mantenimiento, el jefe de producción y el jefe de planta, con imágenes difusas de sus rostros.
Media hora después los manifestantes llegaron hasta la parroquia Santísimo Sacramento, donde fueron recibidos por el padre Raúl Troncoso. En silencio, recordaron a Luciano, Lucas y Juan Cruz y coronaron la cuarta movilización con un cerrado aplauso, en medio del dolor por las irreparables pérdidas.
“Estas cosas no
se pueden olvidar”
De manera espontánea, el párroco expresó unas palabras de acompañamiento a los familiares de las víctimas y manifestó que “en lo que podamos estar cerca, lo vamos a estar siempre”.
Sobre la movida, instó a los presentes que “no dejen de hacerlo nunca”, y sugirió que “todas las veces que puedan, háganlo” porque “estas cosas no se pueden olvidar”.
El padre Raúl pidió que “valoricemos cada día más la vida, y esto hay que hacerlo siempre”, ya que “la vida es lo más importante que nos ha dado Dios. Tenemos que construirla, realizarla y todo aquello que atente contra ella no es ni humano ni cristiano”.
“Cuenten siempre con nuestro acompañamiento en todo lo que realmente puedan necesitar”, exclamó.
Ante el grupo de personas que se ubicó sobre la explanada de la iglesia matriz y sobre la calle, confió que “espero que encuentren en este lugar una casa más, que los va a recibir, independientemente de las cosas que pasen”.
Para finalizar, a los creyentes los invitó a rezar un Padrenuestro e instantes antes de ingresar al templo, intercambió unas palabras con los padres y esposas de las tres víctimas de la tragedia en la planta. u
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