Encapuchados asaltaron y golpearon con saña a la encargada de una distribuidora de diarios
Tres ladrones encapuchados, sorprendieron a la mujer cuando salía por el patio de su casa para comenzar la jornada laboral -minutos antes de las 3-, la amenazaron y la golpearon. La dejaron atada y huyeron con cerca de 30 mil pesos, 1.750 dólares, un celular y alhajas de oro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsí, la víctima, que se encontraba con su madre de 91 años y su hermana de 62, vio cómo desaparecían todos sus ahorros, aunque estimó que buscaban dinero en efectivo de la distribuidora que reparte los ejemplares de El Eco de Tandil y Nueva Era.
El relato
En diálogo con este Diario, Nelba Franchini contó que se levantó a las 2.50, se preparó un café y fumó un cigarrillo, preparándose para retirar los diarios y comenzar el reparto por los distintos kioscos de la ciudad.
Su intuición la llevó a observar el patio, donde se escondían los tres delincuentes. “Prendí la luz de afuera. Miré por la ventana y vi una cosa blanca, pero pensé que era el reflejo de mi pulóver en el vidrio. No presté atención”, se lamentó.
Inmediatamente, la encargada de la distribuidora prendió un cigarrillo, apagó todas las luces y salió. “Cuando voy a cerrar la puerta, una mano con guante me tapa la boca. Me tiraron para adentro, entró el otro y a los 5 ó 6 minutos entró otro”, explicó.
Describió a los tres asaltantes como personas jóvenes, que tenían sus rostros cubiertos con pasamontañas y gorras, y además tomaron la precaución de utilizar guantes. Si bien no llevaban armas, tomaron una cuchilla de la vivienda.
La arrastraron dentro de la cocina y el más corpulento de los tres se encargó de agredir a Nelba Franchini. “Yo le quería sacar la capucha y no pude”, contó y estimó que por ese motivo le pegaron con saña en la cara y el tórax.
Los delincuentes le pedían “la plata y los dólares” y aunque ella les dijo vehementemente que no había dinero en la casa, revolvieron todas las dependencias y encontraron los ahorros y las alhajas de las tres mujeres.
Cerca de las 3.20, les pidió que la dejaran ir a trabajar y la llevaron hasta el baño, donde se encontraba su hermana. Le ataron las manos con una campera de lana, le colocaron una mañanita a la altura del cuello y le cruzaron un cable de teléfono por la boca, para evitar que gritara.
Sospechas
Según la víctima, los delincuentes contaban con datos precisos y conocían sus movimientos. Incluso, confió sus sospechas acerca de que esperaban encontrar dinero de la distribuidora y sabían que –por su carácter- intentaría resistirse, “que fue lo que pasó”.
Por este último motivo, el más grandote de los tres ladrones fue el encargado de reducirla, pegarle y maniatarla, lo que no le dio oportunidad de quitarle la capucha ni de defenderse.
Al mismo tiempo, le “pedían los dólares y la plata”, lo que indicaría que buscaban efectivo de las cobranzas de los diarios. Sin embargo, la mujer les explicó que no había dinero en el lugar y les pedía que no le pegaran.
“Se fueron para las piezas y tiraron todo. Yo tenía 28 mil pesos y 1.750 dólares, y unas monedas de 2 pesos que estaba juntando. También se llevaron la plata que tenía en el bolsillo y el celular. A mi hermana le robaron mil pesos y todas las alhajas de oro que eran de mi mamá y mi papá, y algo más que tengo que mirar por el lío que había. Dieron vuelta todo, hasta mi cama”, describió.
Traslado al Hospital
Una vez que los asaltantes se fugaron por el fondo de la casa, que da a las canchas sintéticas de la sociedad de fomento Unión y Progreso, la hermana de Nelba Franchini salió del domicilio por una ventana y fue a pedir auxilio a la agencia de remís ubicada en la misma cuadra. Desde allí llamaron a la policía y a una ambulancia que trasladó a la única víctima que fue golpeada hasta el Hospital.
La odisea de estas tres mujeres duró más de veinte minutos, durante los cuales le aplicaron a Nelba Franchini puñetazos en el rostro y un rodillazo en el torso, producto del cual le fracturaron una costilla. Si bien por su modo de ser enérgico y su gran fortaleza no quiso quedarse en el Hospital y recibió el alta cerca de las 12, se encuentra tomando calmantes para mitigar el dolor que le producen las lesiones.
Otra vez en su puesto de trabajo, ayer por la tarde agradeció al centro asistencial público porque “me atendieron espectacularmente”.
Villa Italia, floja en materia de patrullajes
El de ayer fue el segundo hecho delictivo que sufrió Roberto Mazza y su equipo de trabajo en menos de un año. El anterior ocurrió el 26 de junio del año pasado, cuando le violentaron la puerta y la caja fuerte, y le robaron 110 mil pesos en efectivo de la recaudación por la venta de diarios.
“En Semana Santa y durante el Operativo Sol, cuando traen gente de afuera, la policía camina toda la noche por Quintana. Va y viene, entran al local, charlan, pero después… A la madrugada no los veo pasar, es raro”, dijo Nelba Franchini, quien también reconoció que llegan rápido cada vez que llama al 101.
En igual sentido, Roberto Mazza expresó que “Villa Italia es tierra de nadie de noche. De día continuamente vemos pasar los patrulleros” y agregó que le pidió al comisario de la Tercera Oscar Urruchúa un refuerzo de las recorridas por la madrugada, pero “me dijo: ‘Es imposible que controlemos todo Quintana’”.
Mazza cuestionó que “para inaugurar la comisaría Cuarta sacaron policías del resto de las comisarías y patrulleros, y se llevaron las sillas y los maceteros del Hospital de Niños para que venga Scioli e inaugure la comisaría Cuarta; para la foto y los llevaron de vuelta”.
Y sostuvo que “ante el primer detenido que tuvieron no tenían una birome para escribir. ¿Así inauguró Scioli una comisaría? Es una vergüenza”.
Archivaron la otra causa
Consultado por la investigación del robo sufrido hace un año, Roberto Mazza indicó que hace 20 días le notificaron desde la fiscalía que la causa fue archivada.
Se mostró sorprendido porque le informaron que en el expediente no estaban las filmaciones de las cámaras de seguridad del Banco Provincia y del remís ubicado enfrente, que habían solicitado los investigadores, donde estaba identificado un vehículo a la hora que violentaron la puerta de su local.
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