Encontraron sin vida a los hijos del matrimonio asesinado en Campana
Los niños estaban en un zanjón que se emplazaba bajo un puente y aparecieron con golpes en la cabeza, un trapo en la boca, envueltos en una frazada. Incluso en sus pies había una piedra atada, con el objetivo de que sus cuerpos se hundieran en ese zanjón. En el lugar se presentó el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, quien señaló que este cuádruple asesinato tiene “visos de horror”.
El pasado viernes Cristian Fernández, de 23 años, hijo de Ángel Fernández, de 45, quien fue detenido el jueves en Los Polvorines, le dijo a la policía que los hijos del matrimonio también fueron asesinados, pese a que había datos que señalaban que podrían estar con vida.
De esta manera, luego de varios días de intensa búsqueda, se produjo el peor de los finales para esta familia, que los detenidos aseguraron que fue por venganza personal. Peritos de la policía trabajaban para recolectar las huellas y tener más precisiones sobre el caso, por lo que en las próximas horas se les efecturá la autopsia correspondiente, aunque ya quedó establecido que los niños fueron asesinados un día después que sus padres. Los rastrillajes se intensificaron en la zona el viernes, pero llegada la noche se suspendieron hasta que no mejoraran las condiciones climáticas.
En tanto, pasada la medianoche se retomó la búsqueda, a cargo de efectivos policiales, policía científica, una dotación del cuerpo de bomberos de Campana y hasta un perro sabueso, hasta que se dio con ambos cuerpos. Cristian Fernández le dijo el viernes al fiscal de Zárate-Campana Marcelo Pernisi, a cargo de la causa, que habían matado al matrimonio por “rabia personal” y que el mismo destino habían corrido los nenes.
Es que hace muchos años Mansilla había declarado en contra de Ángel Fernández, en una causa de violación y homicidio, por la cual fue condenado a 25 años de prisión, y juró matarlo en una de sus condenas. Asimismo, Fernández le comentó que su padre Ángel podía quitarse “cuando quería” la pulsera magnética que tenía colocada por orden judicial, e incluso se la colocaba a su hermano de 9 años.
Sin embargo, el Ministerio de Justicia bonaerense descartó que Fernández haya salido de su casa, dado que no tenían registro de que se haya ido muy lejos de la pulsera magnética. Los cuerpos de Mansilla y Rebago fueron hallados el pasado martes, en el kilómetro 59,5 de la ruta Panamericana, mano hacia Capital Federal, tapados de frazadas y con signos de haber sido asesinados con un elemento contundente, que luego se determinó fue un hacha.
Cuando los familiares se enteraron del doble crimen pidieron desesperadamente por los niños del matrimonio, lo que permitió determinar que habían sido secuestrados.
La policía y la Organización Missing Children comenzaron una campaña para dar con los hermanitos, que finalmente aparecieron asesinados.
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