Encuentro de crotos por Bepo Ghezzi
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El encuentro está organizado por la Filial Tandil de la Agrupación Crotos Libres de Mar del Plata y propone diversas actividades:
14: Apertura
14.15: Croteada
16: La obra “El Viejo de la Bolsa” por Los Títeres de Beppo, de La Plata.
18: La obra de teatro “Hijos de la Piedra cargo de Martín Rosso.
19.30 Proyección de “Que vivan los crotos” de Ana Poliak, rodada íntegramente en Tandil y que cuenta con la participación del mismo Bepo.
El encuentro se completará con algunas costumbres: ranchada en la estación… lecturas, historias, relatos, música y poesía para finalizar con un fogón croto.
Todas las actividades son libres y gratuitas se recomienda llevar mate para compartir. (Informes: prensaghezzi@yahoo.com.ar celular 154-671729)
Sobre Bepo
José Américo Ghezzi, nació en Tandil el 5 de Abril de 1912 y un día decidió vivir ajeno al esquema social imperante y cortar sus ataduras. Ultimo testigo en la provincia de Buenos Aires del desaparecido mundo de los Crotos. Su vida llena de atractivos, fue más allá de la necesidad de viajar para levantar cosechas. Su existencia, igual a la de los pájaros se deslizaba en la sabia síntesis "el ser libre crece a medida que disminuye la necesidad de cosas", "la carga deber ser liviana".
“Bepo” fue propagador convencido del pensamiento libertario. Nunca perdió la fe en la idea que defendía, haciendo de su vida un canto de solidaridad y amistad. La vía fue su hogar por más de 30 años. Los apuntes escritos a lo largo de de vida, son testimonios plasmados en la película "Que vivan los crotos" de Ana Poliak y en el libro "Bepo, historia de un linyera" del escritor Hugo Nario que encierran el sentido trascendente que le diera al concepto de libertad.
Admiraba desde Séneca a Macedonio Fernández. Exaltaba a Henry Thoreau, Bertrand Russell, Emerson, Walt Whitman o "La carta gaucha" de Juan Cruzao (Luis Woolland) y otras publicaciones que conservó hasta sus últimos días.
El sentido de independencia intelectual y económica como su constante crecimiento interior lo hicieron sentir dueño del universo. Miraba el cielo y llamaba por su nombre a cada una de las estrellas, ésas que fueron su guía en noches trashumantes. Hoy es símbolo de un hombre que vivió como realmente quería.
Su figura se agranda en un momento de profundas transformaciones. La historia cambió, pero él, adelantado al devenir de los tiempos, eligió y supo alejarse de aquello que la sociedad de consumo le ofrecía. Dio valor a la palabra con austeridad, sencillez y mano generosa. Su corazón tras detenerse, sigue siendo ejemplo para generaciones futuras.
Quienes descubrieron la riqueza de su pensamiento, lo encuentran en cualquier parte, donde el viento hace sentir su presencia. Partió el 26 de febrero de 1999 y sus cenizas fueron esparcidas en el “país de los Crotos” – las vías – en La Movediza, lugar donde nació, aprendió el oficio de picapedrero y lo cobijó a su regreso, después del largo camino transitado.
Sin dudas, Bepo vive, y como diría el poeta Nicolás Guillen, es "otro fracaso de la muerte". Sus sueños continúan intactos y rescatados por quienes hoy lo recuerdan.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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