Enfermera del Hospital de Niños advirtió que están sobrepasados
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En la mañana de ayer, Alejandra Levetti, enfermera del Hospital de Niños “Debilio Blanco Villegas”, denunció que, en primera y segunda infancia, y en lactantes, ya es “insostenible” la situación que se vive por la falta de personal. Aseguró que en “los últimos seis días estuve a cargo de veinte pacientes, sola”, y que todo el plantel está “desbordado”. Por lo tanto, exigió a las autoridades que “tomen medidas”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAfirmó que ya cumplió con “todos los pasos” correspondientes, habló tanto con los directivos del Hospital, como con los representantes del Sindicato de Trabajadores Municipales de Tandil, y nadie le supo dar una respuesta, por lo que decidió sacar a la luz algunas cuestiones que le hicieron “tocar fondo”, no sólo a ella sino a “todo el plantel”, que juntó firmas en reclamo de mejores condiciones laborales.
En diálogo con El Eco de Tandil, contó que ya hace dos años y medio que ingresó a trabajar al centro asistencial pediátrico y nunca tuvieron las condiciones necesarias de trabajo, “ni en comodidad ni en cantidad de plantel, aunque el tema es que cada vez se está haciendo peor”.
Actualmente, denunció que trabajan “mal” y, en lo personal, contó que ayer estaba sola “con veinte pacientes en primera y segunda infancia, que es un sector del piso; y en lactantes, con diecinueve pacientes, que pueden variar según las altas, y volver a llenar la sala también con una enfermera por turno. Eso genera que uno no pueda estar como debería estar con cada paciente”.
También contó que se queda “todos los días fuera de horario porque no consiguen personal, porque todos los días se genera algún certificado y eso hace que a diario no tengan gente. Decidimos también no hacer horas extras porque nos están a todos cansando, y todo esto lo saben, hicimos los pasos correctos y yo ya no puedo trabajar así”.
Por otro lado, aseguró que “este domingo se decidió que, debido al contagio que se está produciendo de vómitos y diarrea por la mala predisposición edilicia, hay un sólo sector en donde bañar a diecinueve bebés, y eso no es de ahora sino desde hace siete años que se abrió el Hospital. Y tuvieron que prohibir hasta las visitas, porque se están contagiando todos los chicos”.
“Ya es insostenible”
“Desbordada”, la mujer afirmó que por ley debe “atender de seis a ocho chicos con mínimo requerimiento de enfermería” y están atendiendo a “veinte pacientes una enfermera sola, chicos de terapia intermedia, oncológicos, pacientes psiquiátricos, porque no hay otro lugar”.
Más allá de ello, resaltó que “uno los atiende y hace lo que puede, a uno le gusta lo que hace. Yo hace veinte años que soy enfermera, pese a que hace dos años y medio que estoy acá, y la verdad es que ya es insostenible”.
Levetti aseguró que “hicimos todo como debíamos hacerlo, hablar con los directivos, los médicos, hacer notas firmadas por los compañeros, ir al sindicato, y la única respuesta es que no tienen recursos humanos”.
“Me afecta mi salud”
Mientras tanto, expresó que el plantel de enfermería trata de hacer y recurrir a todo recurso humanamente posible. “Yo hoy vine a la mañana, me agarró un ataque de pánico, una crisis nerviosa, me tuve que medicar y la situación no la aguanto más”, lamentó.
Sin embargo, admitió que no tiene miedo porque vela por su salud y su bienestar laboral. Es madre de dos hijos a quienes mantiene a base de su trabajo. “A mí nadie me regala mis horas de trabajo ni mi sueldo. La enfermería te tiene que gustar, a mí me gusta mi trabajo, venir al Hospital, pero no me gusta ver todo esto”, confesó.
Por lo tanto, exigió a las autoridades “que tomen medidas” porque “estamos muy sobrepasados”.
“En el Hospital de adultos pasa lo mismo”, dijo otra enfermera
En tanto, la enfermera Natalia Díaz, que se encontraba allí en ese momento, pero se desempeña generalmente en el Hospital “Ramón Santamarina”, alertó que “esto no sólo ocurre acá, sino en el Hospital de adultos también, en enfermería”, en relación a la falta de personal.
“Yo, que roto en todas las salas, tanto en pediatría como en adultos, siempre falta gente. De hecho, yo soy en cierta manera el ‘comodín’ cuando falta gente o necesitan un refuerzo, y a veces no doy abasto. Me mandan a acá dos o tres horas, me sacan y en el día capaz que roté dos o tres veces en un servicio, volver a hacer lo mismo y uno termina cansada”, admitió la profesional.
“Cansada además por los maltratos que recibe, muchas veces he recibido maltratos verbales o acosos de parte de supervisores, gente con más jerarquía. Después recibís notas, que no son justificadas realmente, y uno a veces se desborda, de hecho, ahora estoy desbordada”, expresó.
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