Enrique Piñeyro visita la ciudad y la fiesta del cine
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La ópera prima de Enrique Piñeyro “Whisky Romeo Zulu” hace referencia al avión de LAPA que se estrelló en 1995 en la costanera y cuyo accidente había pronosticado el propio piloto, advirtiendo a los directivos de la empresa sobre los peligros que acechaban a los vuelos de la línea aérea. Finalmente y a raíz de todas las presiones terminó renunciando. “Rati Horror Show”, por su parte es la denuncia de un delito de gatillo fácil, ocurrido en 2005 en el barrio de Pompeya. Piñeyro, médico, piloto, actor y cineasta contó a este Diario aspectos de su vida que lo llevaron finalmente a realizar documentales con un fuerte tono de denuncias contra la corrupción.
-¿Por qué se inclinó por la medicina?
-En realidad estudié medicina para cuando fuera grande –comenta con un tono serio que podría tomar de sorpresa a que recién se integra a la mesa- por ahora, en la segunda adolescencia me dedico a otras cuestiones.
-¿La dejó para aprender a volar?
-No, estaba en cuarto año de medicina cuando empecé a volar; en realidad desde chiquito era “un enfermo de los aviones”, a los seis años sabía distinguir un Boeing 707 de un DC8 y me quedaba horas en la terraza mirando. Recuerdo que mi primera confrontación fue de muy chico cuando estaba justamente en Ezeiza y un señor dijo en voz alta: “Allá viene un Boeing 707” y me dio una indignación la ignorancia de este sujeto, porque Panagra tenía todos los aviones de ese color y eran DC8, entonces le digo: “Es un DC8, señor”. El hombre ni siquiera sabía de dónde salía la voz de tan chiquito que era, me acarició la cabeza con condescendencia y me enfureció más. Sin embargo, al pasar frente a nosotros se vio de costado un gigante DC8 y el hombre se vino a disculpar.
Y volviendo a su pregunta, al finalizar el quinto año, nos dejaron libres por unos pequeños excesos que fuimos a hacer en los colegios de chicas de la zona y nos dejaron libres. Creo que llegué a las 49 amonestaciones, un record, y me tuve que quedar en el verano a dar las materias sin viaje de egresados. Aproveché y me fui al norte, a Formosa, a una reservación de matacos y me quedé impactado, venía de un colegio bilingüe de la zona norte y de allí volví diciendo aquí hay que hacer medicina o educación para cambiar el mundo y allí me puse a estudiar medicina. En segundo año volví a colgarme de las rejas de aeroparque y en cuarto estábamos saliendo de Montevideo y había un banco de niebla y debimos quedarnos, entonces me acerqué al comandante y le pregunté si al día siguiente podía ir en la cabina, en ese tiempo se podía hacer cualquier cosa, me llevó en la cabina todo el vuelo. Al otro día me fui a Don Torcuato para comenzar a hacer el curso de piloto, lo concluí y después sabemos como terminó todo.
Finalicé medicina y también volaba, de modo que a veces casi se superponían mis tareas, me sacaba el guardapolvos y pasaba de Clark Kent a Superman y me iba a volar, entonces siendo tan inmaduro como soy me di cuenta que había dos maneras de ganar plata sin trabajar, siendo actor o piloto, y descubrí las dos rápidamente y me quedé con la aviación, dice sonriendo.
-¿Y la medicina?
-Me gusta mucho, por eso no descarto que cuando madure vuelva a ella, tal vez en algo relacionado con la aviación y la prevención.
Quien quiera oír
También el cineasta se refirió a “El Rati Horror Show”, al caso de un ciudadano que fue condenado a 30 años de cárcel y que a través de su documental, donde se denuncia un episodio de gatillo fácil comenzaron a llegarle denuncias similares de otros condenados. Para Piñeyro, el hecho de la denuncia y el pedido de personalidades como Pérez Esquivel, Estela de Carlotto, abogados, juristas, gente del ambiente artístico no ha sido todavía suficiente presión como para que se revea la condena en la Corte Suprema de Justicia.
“Existió una historia oficial y la otra”, dijo Piñeyro, que se refirió con tono duro a la Federal y a las purgas “que no sirven, lo que habría que hacer es traer gente de otros sectores menos contaminados de la policía”.
-¿Lo tentaron para intervenir en política?
-Sí, pero todos hacemos política y estoy buscando desde qué lugar, desde qué mirada, porque se sabe que cuando se entra en el círculo político, cualquiera fuera el color, viene con su cuota de desprestigio.
Para agendar
En próximas ediciones de La Vidriera, la nota completa de esta entrevista con fuerte tono de denuncia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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