Entró a robar a una casa, fue sorprendido y simuló que se había equivocado de domicilio
Ante el juez del Tribunal Criminal 1 de Tandil Agustín Echevarría, ayer se desarrollaron el debate y los alegatos en la causa por robo que se le sigue al reincidente Ariel David Labrini. El próximo 9 de junio, a las 12, dará a conocer la sentencia.
Tres testigos desfilaron por la Sala de Acuerdos para intentar poner luz al hecho ocurrido el 14 de septiembre de 2010, a las 10.05, en el departamento 7 del complejo habitacional ubicado en Uriburu 1037.
Los primeros en declarar fueron dos policías que intervinieron en el procedimiento, que llegaron al lugar alertados por un llamado al Servicio de Emergencias.
Por su parte, Roberto Oscar Gallarreta, el damnificado, contó que regresaba a su casa después de visitar a su mujer que estaba internada. Al entrar a su habitación, observó algunos elementos fuera de lugar y subió hasta un entrepiso utilizado como cuarto para su hijo, donde se sorprendió al ver a un hombre desconocido acostado en la cama. En ese instante, bajó las escaleras, cerró la puerta de acceso con llave y llamó a la policía.
Mientras un móvil se acercaba al lugar, el imputado puso la pava con agua a calentar y dio la vuelta por el estacionamiento. Al encontrarse con el propietario de la vivienda, le dijo: “Vamos a tomar unos mates”, al tiempo que le explicaba que se había confundido de domicilio, que buscaba a un amigo de Olavarría y dio un nombre.
En ese momento arribaron al lugar dos efectivos policiales, que requisaron a Labrini y le encontraron un par de anteojos que Gallarreta reconoció como de su propiedad.
De acuerdo con el dueño de casa, el imputado puso la pava en el fuego “para armar la escena” y aseguró que “si no veo cosas revueltas, me acuesto a dormir”.
Gallarreta sostuvo que el imputado ingresó a la casa por una ventana del departamento, levantando la persiana plástica y forzando la falleba de las hojas de madera que tiene la abertura.
Pidieron un
año de cárcel
El fiscal Luis Piotti acusó a Ariel David Labrini por “Robo” y pidió una pena de un año de prisión efectiva, teniendo en cuenta que pesa sobre él otra condena y varias causas en trámite, y que violó la intimidad porque la casa estaba habitada. Como atenuante, mencionó el escaso valor del par de anteojos que la policía halló en su poder.
El letrado desistió del agravante, al entender que no quedó acreditado el escalamiento, debido a que el portón de rejas de acceso al complejo de departamentos estaba abierto.
De todos modos, indicó que Labrini ingresó al domicilio con intenciones de apoderarse de objetos de valor y que no existen dudas de que utilizó la fuerza para entrar, ejerciéndola para abrir la persiana y vencer la ventana. Como prueba de ello, citó la marca que dejó la falleba sobre el marco de madera.
También descartó que el imputado estuviese bajo los efectos del alcohol o estupefacientes, y afirmó que “se vio sorprendido y empezó a tejer” un modo para zafar de la situación; acusándolo de “haber preparado esta argucia”.
Por su parte, el defensor Diego Araujo coincidió con la carátula de “Robo” y entendió que la condena no debe superar los 6 meses, rechazando como agravante las causas en trámite que pesan sobre su pupilo.
Una vez más, el abogado cuestionó los procedimientos policiales, al marcar que los anteojos que le encontraron al demorado recién fueron reconocidos por la víctima en la sede policial.
En igual sentido, afirmó que “el personal policial ha querido magnificar los hechos”, al describir en las actas el modo de ingreso y los presuntos daños sobre la ventana por la que Labrini ingresó a la propiedad.*
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