Escándalo de tráfico de datos confidenciales sacude a Alemania
Millones de informaciones confidenciales se compran por internet y algunas pueden servir para retiros bancarios fraudulentos, constataron el lunes las autoridades a cargo de la protección de datos. “Este comercio ilegal con las direcciones y los números de cuentas (bancarias) supera todo lo que conocíamos”, declaró Alexander Dix, responsable del sector en Berlín.
Dos días de investigación en internet este fin de semana bastaron a un agente del Estado para comprar ilegalmente un fichero de seis millones de datos, por apenas 850 euros. “Y es sólo la punta del iceberg”, reconoció Dix.
Desde hace más de un año, a raíz de la lucha contra el terrorismo, el debate gira en torno a los límites a imponer al Estado, que en su busca de informaciones para perseguir a los ciberterroristas reclamaba el acceso a datos confidenciales de los ciudadanos. La ley ha sido endurecida. La policía y la justicia pueden desde ahora espiar las comunicaciones y los ordenadores de los sospechosos, y las empresas telefónicas deben conservar durante seis meses el historial de llamados.
El gobierno argumenta que es para preservar la seguridad nacional. Pero el caso actual es puramente comercial. Un empleado de un centro de ventas telefónicas hizo estallar el escándalo. Detlef Tiegel, de 36 años, envió hace ocho días a una asociación de consumidores de Schleswig-Holstein (norte) un CD que contenía 17.000 datos confidenciales comprados ilegalmente por su empleador y que incluía números de cuentas bancarias.
Según Tiegel, su empresa disponía de al menos 1,5 millones de datos adquiridos de forma ilegal. La asociación de consumidores ha recibido desde entonces otros dos CD. Las autoridades federales quisieron verificar por sí mismas si podían comprar fácilmente estos datos. La respuesta es sí, incluidas las informaciones bancarias, cuyo comercio está estrictamente prohibido por la ley alemana, al igual teóricamente que las ventas por teléfono sin acuerdo previo del interesado. La justicia abrió varias investigaciones sobre los “Call Center” (centros de llamadas) y efectuó registros.
Un hombre de Hannover (norte) que afirma haber vendido informaciones salidas del archivo de un organismo de lotería del sur de Alemania, la SKL, se entregó a la justicia. Desde hace semanas, hay centenares de quejas de desvíos de montos de dinero de 30 a 100 euros a las empresas de lotería. La SKL asegura que no hizo nada ilegal, y traslada la responsabilidad a su centro de llamadas.
“El comercio de datos personales es un negocio millonario, con estructuras mafiosas”, subrayó Bernd Carstensen, un alto responsable de la policía penal. Las empresas alemanas invierten más de 50.000 millones de euros por año en llamadas y correos para vender sus productos.
Compran millones de datos de los clientes, incluido en el sitio de subastas en línea eBay. Unas 1.300 empresas alemanas están especializadas en su compilación y su comercialización, según el Chaos Computer Club (CCC). Para Christian Fronczak, portavoz de la Federación alemana de organizaciones de consumidores (VZbV), “hay que reforzar el control y las sanciones”.
La Federación de funcionarios de la policía penal reclama investigadores especializados. El responsable federal de la protección de datos, Peter Schaar, quiere que se modifique la ley, algo que los diputados podrían estudiar desde este otoño boreal.
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