Escenas de profundo dolor se vivieron en el entierro del joven baleado en El Tropezón
Tras permanecer internado 5 días en el servicio de terapia intensiva del Hospital Ramón Santamarina, el lunes a las 21 falleció. Ya los médicos le habían anticipado a la familia días atrás que el cuadro era irreversible, ya que Rodríguez se encontraba en estado crítico, en coma farmacológico y muerte cerebral.
Gran cantidad de familiares, vecinos y amigos de “Nito” participaron del sepelio con expresiones de dolor, indignación y desazón ante el fatídico final de este joven que tan sólo tenía 19 años.
Cabe recordar que la víctima fue baleada por otro joven, identificado por la Justicia como Raúl Horacio Baigorria, de 18 años, el miércoles a la noche en un confuso episodio ocurrido en calle Santiago del Estero casi Laprida.
El caso generó gran conmoción e indignación entre los familiares y amigos de la víctima, que el sábado protagonizaron una manifestación en la sede de fiscalía, oportunidad en la que el fiscal Damián Borean le tomó declaración indagatoria al acusado. En esa oportunidad, Baigorria se negó a declarar y posteriormente fue trasladado a una Unidad Penitenciaria de Azul.
El joven había quedado acusado por el delito de “Homicidio en grado de tentativa en concurso ideal con lesiones graves”, aunque a partir del luctuoso desenlace el caso se recaratuló como “Homicidio”.
Minutos después de conocer la noticia, el padre del chico baleado, el policía Francisco Rodríguez, agradeció el apoyo de toda la gente que los acompañó en este duro momento, manifestó que confía en la Justicia y que va a seguir de cerca todas las diligencias judiciales.
“Nadie está preparado para enterrar a un hijo”, expresó con profundo dolor, un sentimiento que ayer por la tarde se percibió en todos los que participaron del sepelio e inhumación de los restos de la joven víctima.
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