Esos chicos, como bombas pequeñitas
La semana que dejamos atrás cierra con algunos datos innegables, como la vigencia del Indio Solari congregando a miles de jóvenes en Tandil, y otros inquietantes, como la generosa cantidad de militantes del kirchnerismo que ayer por la mañana estuvieron en el Partido Justicialista, convocados por el Instituto Gestar que capitanea el tandilense Diego Bossio.
Con o sin calco que muestre la K al frente de esa sede partidaria, el mensaje del sub 45 que se mantiene al frente de Anses fue claro: postergó aquella venida programada para el 17 de octubre en el Día de la Lealtad Peronista, debido a que se veía amenazada por rebeldías, y ayer se aseguró precisamente lo contrario, fidelidad.
Lo hizo con movilización propia desde Buenos Aires junto a referentes del kirchnerismo y participación local con los grupos de jóvenes, visiblemente revitalizados en su militancia tras la despedida física de Néstor Kirchner.
Con o sin calco que muestre la K, el PJ retomó ayer un perfil kirchnerista bastante licuado hasta el momento y habrá que medir de qué manera la mesa chica, en la que Bossio se sienta con el resto, resuelve las cosas.
Con seguridad, eso emergerá de los números que muestren las encuestas y del mensaje ideológico que se pretenda ofrecer para alcanzar en 2011 una candidatura competitiva frente a Miguel Lunghi.
Si el pediatra radical se envalentona nuevamente en una embestida anti K, como lo hizo en la contienda legislativa tras la revuelta agropecuaria, el justicialismo deberá profundizar este camino que quizás se abrió definitivamente ayer y alinearse a lo mejor de los últimos años del modelo nacional que defienden.
Esta semana, fue el presidente del bloque de concejales del PJ-FPV Eduardo Ferrer quien se propuso y autoproclamó sus pretensiones de ser el candidato de la oposición que se pare frente a Lunghi, en la que puede ser la última contienda del caudillo de calle Mitre.
Rubén Sentís, conocedor de lo que suelen ser esos chicos, como bombas pequeñitas dentro del peronismo, advirtió que olfatea al menos dos más con posibilidades de ocupar ese lugar.
No los nombró, pero en la oposición todos saben que pueden tener aspiraciones el concejal Néstor Auza, que ya cayó frente al radicalismo cuando Lunghi puso a carretear al joven Marcos Nicolini; y Raúl Escudero, presidente del PJ que ganó en las últimas dos internas que se realizaron.
Y además los tres pueden sintetizar las cuñas en las cuales intentan reparar desde hace un tiempo los peronistas. Auza mostrándose como delfín sciolista más que kirchnerista, Escudero como pejota puro que hasta amenazó con saltar al Peronismo Federal por vilipendio, y Ferrer auspiciando un corte generacional netamente K, con línea en Casa Rosada vía Rogelio Iparraguirre.
Esos chicos, como bombas pequeñitas.
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