España le ganó fácil a Rusia en su debut
Los dos equipos empezaron algo tímidos. Rusia asustó con alguna contra y teniendo el balón más de lo esperado en los primeros minutos. En defensa, la táctica del equipo de Guus Hiddink estaba clara: falta al menor movimiento de Torres y Villa.
Torres, muy activo, y David Silva inquietaron al meta Igor Akinfeev. También Rusia se acercó con peligro porque España no podía contener el poblado centro del campo del rival. Una rápida combinación con penetración por la banda derecha permitió a Igor Shemsov tener la primera oportunidad de gol. Carles Puyol gritaba a sus compañeros, pidiendo más marca en el medio.
Para entonces España ya había descubierto que la movilidad de Torres y Villa creaba dificultades a los rígidos centrales rusos. Y apostó por ello.
En el minuto 20 un balón perdido por Rusia y despejado en largo por Joan Capdevila quedó para la carrera de Torres, todo potencia, que se aprovechó del error de Denis Kolodin para ceder el primer tanto a Villa.
Rusia respondió de inmediato con un remate al poste de Konstantin Zyryanov. Otra vez a la carrera, Torres replicó con peligro.
Quizás por la persistente lluvia, el guión del partido había desaparecido. Regía otro. El encuentro estaba al revés. El balón era para Rusia y España se sentía cómoda a la contra, con espacios, como más le gusta a Torres, como jugó durante toda su exitosa temporada en el Liverpool. Y todo ello pese a que el centro del campo español era laxo y la defensa estaba lejos de ser contundente.
El partido, eléctrico por minutos y con las defensas imponiéndose a los ataques, se calmó. España estaba atrás y Rusia tenía el balón pero no ideas. Hasta que de nuevo un contragolpe en el minuto 44 comenzado por Capdevila por la izquierda lo culminó Villa tras un gran desmarque que supo ver Andrés Iniesta.
España se marchaba con 2-0 al descanso con una filosofía prestada -la del contragolpe- que le estaba dando resultados. Ahora tocaba eso que el técnico español, Luis Aragonés, llama “saber competir” para aguantar el resultado favorable.
Hiddink introdujo un cambio, Vladimir Bystrov por Dimitri Sychev, y Aragonés respondió. Era el momento de amarrar el partido y sacó a la cancha a Cesc Fábregas en lugar de Torres. Un centrocampista por un delantero en el minuto 54.
Rusia no tenía más remedio que irse hacia delante, pero le faltaban ideas y pecaba de candidez. En el minuto 58, en un nuevo contragolpe, Villa pudo hacer el tercero.
Rusia dejó pronto de creer en la remontada más allá de algún lanzamiento lejano, y el partido quedó servido para que España lo cerrara con el tercer tanto y se luciera. Pudo hacerlo David Silva, Marcos Senna, Santi Cazorla- que sustituyó a Iniesta-, Cesc y Villa, siempre Villa, que lo consiguió en el minuto 74 tras un pase profundo de Cesc, culminado con un regate al defensor ruso y un remate ajustado.
Los hinchas españoles que tiñeron de rojo y gualda el estadio Tivoli festejaban bajo la lluvia cantando “¡Qué viva España!”.
Pero Roman Pavlyuchenko los silenció en el minuto 86 al anotar el tanto ruso tras un doble remate de cabeza en el área en un córner. Aunque ya no había tiempo para la ilusión, Rusia terminó asustando a España, que aún tuvo tiempo de marcar el cuarto en el tiempo de descuento por medio de Cesc, su primer tanto con la selección, consignó la agencia dpa.
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