“Esperando el lunes” se repone a pedido del público
La misma fue estrenada el 24 de abril de 1993 en el teatro L'Arca de la Ciudad de Milán (Italia) luego de haber recibido en 1990 el Premio Julio Sánchez Gardel del Fondo Nacional de las Artes.
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El elenco se completa con un músico invitado, quien acompaña el desarrollo con el hermoso sonido de su guitarra.
Los personajes alcanzan la dimensión necesaria para trasmitir sus cambios de actitud que van desde la alegría a la tristeza, desde la sinceridad a la hipocresía, generando situaciones que van desde la trágico a lo cómico, donde la ilusión y el deseo son el motor de lucha por la vida.
“La obra la estrenamos el 23 de noviembre y quedó mucha gente sin poder verla y por eso decidimos reponerla este fin de semana”, contó Boggio a este Diario. La artista dirige la obra y contó parte del argumento: “El viejo (Eduardo Ravazzoli) y el joven (Jorge Lester) llevan a cabo la composición de un viejo, un poco ladino y sarcástico que trata, a través de sus historias, de hacer que el joven, un tanto simple, inocente y acongojado por problemas personales, enfrente los mismos con la alegría y la fuerza de la juventud. En definitiva la obra es una lección donde el viejo trata de transmitir su experiencia de vida para que el joven pueda utilizarla en la construcción de la propia”.
“Estos personajes -contó Eduardo Ravazzoli- se juntan los lunes, de allí el nombre de la obra y demuestra básicamente la inocencia y la energía de la juventud y la sabiduría y la mentira del viejo. Pero se trata más que nada de cosas de la vida y a pesar de ser una historia de humor, está la presencia de valores como la amistad, el compañerismo, la transmisión de experiencias hacia el joven para que salga adelante”. La obra está dirigida para que la disfrute toda la familia.
Sobre la actividad teatral y artística en general comentaron ambos que se la ve nutrida y de calidad, que la gente de Tandil ya no se vuelca solamente a los espectáculos foráneos sino que llena los teatros para ver la producción local. Por otro lado lamentaron que haya pocos teatros disponibles habida cuenta de la profusión de obras que están en escena durante los fines de semana.
En cuanto a la devolución del público, tanto Mary como Eduardo se mostraron muy satisfechos y dejaron un agradecimiento especial para la gente que se acerca y los felicita y se va contenta después de haber visto la puesta que dura exactamente una hora.
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