?Estaba obligado porque si no me mata él a mí?, relató el comerciante que repelió de un disparo a un asaltante
El mal trago había pasado, pero una custodia policial en la puerta advertía que aún las secuelas de una noticia policial que acaparó la atención de la barriada y de toda la ciudad, se encontraban latentes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn medio de la consternación, Gladys, la mujer del hombre de 79 años que tomó en sus manos y sin dudarlo un arma al escuchar los gritos de su esposa, abrió la puerta de su despensa. Se limitó a comentar qué calor hacía, tratando de olvidar tal vez lo que había sufrido la noche anterior, mientras Antonio le buscaba a una joven unos pinceles que necesitaba.
Después de atender a más de cinco personas, el comerciante -más tranquilo-, dio la vuelta al otro lado del mostrador para contar los detalles del tremendo episodio, el tercero que sufre en veinte años de atención al público en La Mosca Loca.
“Como todos los días, a las 8 de la mañana fui con la llavecita a abrir el candado, al igual que siempre”, contó. No estoy trabajando muy bien porque me encuentro un poco nervioso todavía, como yo sé trabajar, pero en fin, tratamos de hacer todo lo mejor”, manifestó Antonio.
“Hay que seguir, estoy obligado a seguir en el negocio porque soy jubilado, y con la jubilación que tengo como 10 días y los otros 20, ¿quién me los paga?”, advirtió.
El episodio
“Ayer domingo, 20.45 más o menos, justo iba a cerrar, había agarrado el candadito para cerrar y suena el teléfono. Entonces, antes de cerrar corrí al teléfono y era una hermana que está en Mar del Plata. Tuve que dejar el teléfono porque sentí unos gritos de Gladys, cuando es grito de susto de una persona, se conoce. Entonces dije `están los asaltantes´, enseguida nomás, sin ver”, relató el comerciante.
Automáticamente, contó que tomó el arma en sus manos, salió de la cocina y fue adonde estaba su señora. En ese momento, mano a mano con el delincuente, le pidió que “se vaya por favor, que se retirara”.
“El con el cuchillo y en vez de irse se venía para el lado mío, le dije `no me avancés a mí porque me vas a ver obligado a tener que dispararte, andate, andate´. Y seguía acercándose, cuando llegó a un metro yo estaba obligado porque si no me encaja una puñalada, entonces le disparé, ¿qué iba a hacer? Estaba obligado porque sino él me mata a mí”.
Tras el disparo, recordó que el joven “perdía un poquito de sangre y salió, llegó a tres cuadras más o menos que vive un tío, según los comentarios de la gente, y de ahí lo retiró la policía”.
Mientras tanto, después de que el delincuente se diera a la fuga, Cartelle corrió a la cocina, agarró el teléfono y llamó a la comisaría Cuarta y al 101 también. Relató que la policía “enseguida estuvo acá, muy bien la atención y después nos llevaron para la declaración, llegamos a las 4 de la mañana acá de vuelta”.
“Tengo tres asaltos acá”
Consultado sobre cuándo fue que decidió estar armado, el comerciante señaló que fue “cuando puse el negocio hace 20 años, yo ya tengo tres asaltos acá”.
Recordó que la última vez que sufrió un hecho de inseguridad fue hace dos años y medio. “Un asalto muy grande, parecido a éste”, describió, pero recordó que en esa oportunidad el delincuente “me gatilló a dos metros con el revólver y no le salió el tiro, le picó a un costado la bala y para esto tenía una bala sola. Entonces, cuando sentí que él me gatilló y no le salió la bala, yo agarré debajo de la caja el revólver mío y le pegué un tiro en el estómago. Todavía anda con la bala adentro, porque la bala hueca no se la puede sacar”.
También mencionó “otra vez cuando estábamos con mi señora y había un señor de campo, conversando los tres. Entran dos tipos armados, uno me toma los puntos a mí y el otro le toma los puntos a mi señora. Dice `la plata´, le dije `la plata está ahí en la caja´. Entonces, uno dio la vuelta y el otro lo agarró al hombre que estaba acá parado a saquearlo, le sacó unos pesos que llevaba y se fueron”.
“Yo confío en Dios”
Aún con esperanzas tras lo ocurrido en la noche del domingo, Cartelle expresó que ahora tiene que seguir y que “como siempre pienso en Dios porque siempre está con nosotros y es el que nos salva, me ha salvado unas cuantas veces, entonces yo confío en él”.
“El destino lo tenemos marcado, sea en Lobería, en Necochea o en Mar del Plata, si el destino es morir voy a morir en cualquier lado que sea. Como les digo a las hijas, que me dicen que se termina el negocio, pero ¿Yo qué hago? ¿De qué vivo? A mi edad no me da trabajo nadie. Con 80 años no te quieren ni siquiera para alcanzar un vaso de agua”, se lamentó el hombre.
“Estoy con custodia policial porque esta gente dice que va a estar unos días porque como hay familiares, alguno de los familiares puede tomárselo de que… Dicen que el chico vive por acá abajo, acá vienen muchos chicos, no lo conocí anoche. Por ahí ha venido acá y no lo he visto, no sé quién es”, aclaró.
“Yo le aconsejé que se retirara”
En su relato Cartelle contó que él tiene una costumbre, a la tardecita le pone “traba a la puerta y la manejo de atrás del mostrador y atiendo por la ventana, pero anoche no sé en qué descuido, vino otro cliente, estaba Gladys atendiendo y se olvidó de poner la trabita. Y aprovechó justo a entrar, ya era el destino que tenía que entrar el tipo”.
Sobre el episodio, confesó que “hice eso obligado, estaba la vida mía con la de él. Fue en defensa, lo aconsejé como hijo porque uno tiene hijos y nietos, y lo aconsejé como hijo que se retirara porque le iba a disparar, pero no me hizo caso, y lamento muchísimo porque es una cosa que no se puede hacer, pero cada cual defiende su vida”.
Advirtió que el asaltante “sabe que enfrente a un revólver, él con un cuchillo, tiene que entregarse porque sabe que está perdido porque yo no lo voy a dejar atacar porque sino él me la va a dar a mí, entonces le tengo que dar yo, ¿no va a saber que la vida de él corría un riesgo? Yo mismo se lo decía, `mirá que yo te voy a disparar, quedate ahí nomás´, se venía para el lado mío y a mí cada vez me daba más miedo, no es para menos, y esos momentos ni al más enemigo de la vida le deseo que pase un caso de éstos como he pasado yo acá tres asaltos que tengo”.
Por último, aclaró que “no es que sea una persona mala porque yo acá hace 20 años que estoy, y agradezco mucho a todos los vecinos y todo el barrio porque me han ayudado con compras y eso, con eso estoy viviendo pero yo no soy malo tampoco, no dejo a nadie sin un paquete de yerba tampoco, entonces quiere decir que esto yo no lo merezco”.
El herido de bala está fuera de peligro
Pasadas las horas del suceso delictivo -ver página 3- la policía confirmó que el estado de Lucas Leiva, el asaltante baleado, no revestía gravedad, permaneciendo internado en una habitación común del Hospital Santamarina.
Según el parte médico de los facultativos del centro asistencial precisado desde prensa comunal, el joven de 20 años presentó hemotorax, se encuentra lúcido y hemodinámicamente estable.
En otro orden, desde la comisaría Cuarta se dio cuenta que tras tareas de rastrillaje se halló el cuchillo que supuestamente habría utilizado el delincuente en el intento de robo.
El arma blanca fue encontraba entre unos pastos de la vereda en la zona de Ijurco e Independencia, a metros de donde sucedió el violento suceso delictivo
Por otro lado, siempre en relación al sospechoso herido, la Justicia abrió una nueva instrucción por amenazas, del que habría sido víctima otro vecino, antes del asalto frustrado en la despensa.
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