Estados Unidos y Rusia firmaron el mayor tratado de desarme nuclear de las últimas décadas
Los mandatarios rubricaron en República Checa el acuerdo que suplanta al firmado en 1991 y que prevé la baja en un 30% del armamento atómico de ambos países en los próximos siete años.
Moscú y Washington poseen 2.200 armas nucleares y el nuevo acuerdo desciende esta cifra a 1.500. Según el documento, el armamento a reducir pude ser destruido o mantenerse sin capacidad nuclear, informó la agencia de noticias rusa Ria Novosti.
Medvedev calificó al hecho como “histórico”, mientras que Obama afirmó que se trata de un “hito importante”, a la vez que anunció su intención de lograr la ratificación del acuerdo por parte del Senado de su país antes de finalizar el año.
El mandatario norteamericano, además, agradeció a su “amigo y socio” Medvedev la buena cooperación para alcanzar el nuevo compromiso de desarme nuclear.
“No hay ganadores ni perdedores tras estas negociaciones, que no han sido nada fáciles”, dijo Medvedev y agregó que “el éxito es de ambos países y con ellos de todo el mundo”.
La firma del acuerdo se realizó en el Castillo de Praga dos días después de que la administración estadounidense presentara su nueva estrategia nuclear, que deja de centrarse en las amenazas de la Guerra Fría y busca en cambio impedir la propagación de armas atómicas entre grupos extremistas o países que Washington considera peligrosos.
Además, que la rúbrica del tratado haya sucedido en la capital checa tiene un fuerte simbolismo, debido a que durante los últimos tres años el Kremlin y la Casa Blanca tuvieron duros cruces por la intención estadounidense de instalar un escudo antimisiles.
Según la ex administración de George W. Bush, se trataba de un sistema de defensa en República Chea y Polonia para prevenir posibles ataques desde Medio Oriente, pero Moscú desconfiaba de estas aseveraciones.
Durante la jornada, Medvedev comentó que las discrepancias por el escudo antimisiles en Europa del Este continúan entre ambos gobiernos, aunque se mostró esperanzado acerca de las soluciones.
Esa nueva estrategia anunciada de Estados Unidos incluye una promesa de no usar armas nucleares contra países que no las tienen, ni siquiera en respuesta a un ataque con armas químicas o biológicas.
Sin embargo, Moscú y Washington podrán abandonar el nuevo tratado de reducción de las armas nucleares estratégicas (START) cuando las circunstancias derivadas de la aplicación del mismo pongan en peligro sus respectivos intereses.
“En el ejercicio de su soberanía nacional, cada una de las partes podrá abandonar el presente Tratado cuando considere que circunstancias excepcionales derivadas de la aplicación del mismo perjudican sus intereses más altos”, dice el documento.
Asimismo, el acuerdo ruso-estadounidense precede a la Cumbre de Seguridad Nuclear de 47 países -a la que acudirá Argentina- que encabezará Obama el próximo lunes y martes en Washington.
El encuentro en la capital estadounidense tendrá como objetivo principal aumentar la cooperación internacional para prevenir la amenaza más inmediata y extrema a la seguridad global.
Ayer, tras la firma del documento en el Castillo de Praga, Obama señaló que el acuerdo con Rusia “hará más seguros a Estados Unidos y al mundo”.
Durante la ceremonia, Medvedev conminó también con firmeza al gobierno iraní a la cooperación en el marco de la disputa por su programa nuclear. “Lamentablemente, Teherán no reacciona a una serie de compromisos ofrecidos”, dijo el jefe del Kremlin.
“Eso no se puede ignorar y el Consejo de Seguridad (de la ONU) volverá a hablar de ese asunto. Las sanciones pocas veces dan resultados, pero a veces no se puede avanzar sin ellas”, agregó el mandatario ruso, en un claro apoyo a nuevas medidas contra el régimen de los ayatollahs.
Irán asegura que su proyecto atómico persigue fines pacíficos.
El otro gran conflicto nuclear de la actualidad se centra en la Península coreana.
Corea del Norte realizó una prueba nuclear hace tres años en la frontera con su homóloga del Sur y aumentó la tensión en la región. Estados Unidos exige a Pyongyang que abandone su programa nuclear e impulsó sanciones en el Consejo de Seguridad.
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