?Este reconocimiento es una caricia para el alma?
“Lo felicito a Adrián porque después de ver la obra en el Teatro del Fuerte, en esa hermosa ceremonia que se realizó, quedó demostrado que merecía largamente el honor porque es un actorazo”, comenzó contando Marcos.
-¿Se trabaja para el premio?
-No, nunca, no en mi caso, pero recibirlo es una caricia para el alma, sobre todo porque nunca lo espero y además esa noche “nos engañaron dulcemente”, ya que me dijeron que debía estar para entregarle el premio a Adrián y a él se lo dijeron a la inversa. De modo que lo hicieron muy bien.
La sorpresa fue gratísima y el reconocimiento siempre es muy grato, además ver el video con la gente que uno quiere, mi madre, mis hermanas, familia, amigos hablando de uno es por demás emotivo, porque se dicen cosas que en la habitualidad no se las dice. Así que, reitero, fue muy grato y emotivo. Y vaya mi agradecimiento a los organizadores porque está bueno esto de encontrarse entre pares, viendo teatro, sintiéndonos felices por el otro, está muy bueno esto del Mayo Teatral.
Al otro día ya estaba levantado bien temprano porque doy clases los sábados poco después de las 8, de modo que todo sigue, pero con un envión: eso fue para mí el reconocimiento.
-¿Cómo está viviendo este año actoralmente?
-Positivamente, porque estoy trabajando puntualmente con gente muy profesional que coincidentemente una de ellas mi hermana, Marcela Juárez y con Pepo Sanzano, con quien ya hemos y trabajado antes, pero siempre es un placer, porque además nos nutrimos todo el tiempo de las cosas que ve y silenciosamente va tomando nota para incorporar, aprender y capitalizar.
-¿Qué nos dice del público?
-Es maravilloso, casi nunca quedan entradas para vender en el teatro y siempre estamos trabajando a sala llena y a la hora de agradecer por el premio y las funciones, siempre primero el público. Cuando era chico escuchaba que el público tandilense era frío, qué mier… va a ser frío, es genial.
-Recuerdo cuando le hicimos una nota en época de la gripe A que le había dado un bajón enorme, por un lado tenía a su mujer embarazada y por otro no había funciones.
-¡Me acuerdo! Las preocupaciones mías justamente eran mi mujer embarazada que no podía salir ni al kiosco y yo que no podía actuar.
-¿Qué significa para usted no actuar?
-Es algo impensado, no me cabe en la cabeza. A veces pasa que veo gente que no actúa y no entiendo cómo hace… es medio loco, pero es así.
-Tandil ha tenido en los últimos tiempos mucha actividad teatral, pero fundamente en los fines de semana, ¿esto cambiará en algún momento?
-Llegará el tiempo en que lo hagamos de martes a domingo, seguro que llegará, porque lo que pasa ahora era impensado hace algunos años, pero vendrá el tiempo en que haya funciones de martes a domingo con una gran cartelera teatral y espero estar yo también, y allí va a ser completa la alegría porque es larguísimo el trayecto de domingo a sábado. Demasiado largo, pero no porque uno pueda hacer una diferencia sino porque el escenario es un imán demasiado difícil de rechazar. Puede uno estar cansado, haber un partido de fútbol, clima de familia en la casa, reclamos inocentes y bien intencionados de la gente que te quiere para que te quedes, pero vos sabés que tenés una función y ese día es absolutamente distinto, desde que te levantás hasta que se apagan las luces del escenario. Y cuando probás el dulce querés más…
-Evidentemente, no se baja del escenario.
-No podría, no me imagino la vida sin la actuación, la dirección o el escribir, pero por sobre todo no me veo sin estar arriba del escenario.
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