Este viernes se decide sobre el Club de Teatro
Desde la lona
?Un teatro es aquel espacio donde el viejo ritual se lleva a cabo. El teatro es una acción, no un mero recuerdo de aquella. Por eso se habla de hacer teatro Y no de serlo. O de estarlo. Es absolutamente obvio señalarlo pero viene a cuento para marcar una diferencia algo antipática pero ineludible: el Club de Teatro, funcionando desde hace años en los fondos del Cervantes, es allí hoy por hoy el teatro. Y el viejo espacio, apenas la sala. Por distintos motivos tienen ambos poderosas razones de ser. Demoler una sala en plena actividad es un hecho tan aberrante como hacerlo con un antiguo edificio. En uno por ser patrimonio histórico. En el otro por ser patrimonio cultural. Recibí hace ya unos años el Premio Nacional de Literatura Dramática por una obra que entre otras ciudades fue representada también allí: ´Desde la lona´. Narra la pieza el horror de una pequeña ciudad de la provincia en la que un viejo club de la zona desmantela su biblioteca para cederle el lugar a una nueva sala de pool. Los libros se queman por inútiles. El bibliotecario de toda la vida queda de un día para el otro en la calle. El argumento monstruoso de la modernidad es el mismo en aquella ficción que hoy en la realidad de Tandil. Allá era por un salón de juegos. Aquí por un shopping. ´Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo´ La frase es de Federico García Lorca. Nunca más a cuento. Si el pueblo de Tandil no defiende este espacio teatral no serán sólo ladrillos lo que desmorone la piqueta?. (Mauricio Kartun, director teatral, dramaturgo)
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?Podríamos decir que el Club de Teatro es un lugar donde se dan talleres abiertos a la comunidad y donde suben a escena obras de producción propia y ajena durante todo el año. Pero el Club es mucho más que eso. Este lugar nace a partir del sueño de sus creadoras: Alejandra Casanova y Marcela Juárez, quienes dan vida al espacio físico de la calle Rodríguez, que hoy alguien quiere convertir en estacionamiento, y a fuerza de visión y esfuerzo lo van transformando en una sala de teatro.
Con el trabajo de más de quince años, el Club de Teatro acercó este arte al pueblo. Este es, a mi criterio, el mayor aporte que le hizo a la ciudad. Que hoy sepamos que podemos hacer teatro sin pensar que es para actores y actrices consagrados, se lo debemos a esta institución. Que todos los fines de semana podamos deleitarnos con alguna obra, también.
El Club es un sentimiento, un espacio abierto y compartido, es cultura, es una carcajada, adrenalina, juego, es un compañero, un abrazo, un mate, un fuerte aplauso, el sueño de muchos hecho realidad, es teatro.
Fui alumna del Club y docente de varios grupos de niños, hasta 2009, año en que con mi familia nos fuimos del país. Actualmente me encuentro viviendo en Panamá, y cuando supe lo que pretenden hacer con el espacio donde varios hemos cumplido nuestros sueños, quise contar cómo son las cosas acá para que todos sepamos que lo del Club es realmente meritorio.
En esta ciudad donde vivo, capital de un pequeño país, habitan 1.200.000 personas. Aquí no existe un lugar como el Club de Teatro. Hay algunas pequeñas salas, y el Teatro Nacional, por cierto muy bonito, pero el teatro no es cosa de todos, ni de muchos. Si bien se dictan talleres para niños y se anuncian otros para adultos, los cupos siempre están vacantes. Y creo yo que esto se debe a que no existe un lugar con la mística necesaria; que verdaderamente convoque, invite, y haga creer que todos podemos subir a escena. Así fue que tomé real dimensión de lo que significa el Club para la actividad teatral de Tandil y el efecto multiplicador que logró en varias generaciones.
En lo personal, fue un orgullo pertenecer al staff de docentes del Club, así como formar parte de los de talleres siendo alumna, donde siempre sentí que se trabajaba con respeto al alumno y excelencia en la labor.
No podemos quedarnos de brazos cruzados y dejar que sigan atentando contra la cultura. Más de 300 personas van a quedar sin un lugar donde expresarse. Entre ellos niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores. Basta de convertir nuestros teatros y cines en shoppings, estacionamientos y edificios. Cuidemos a quienes cultivan nuestro capital cultural. Todos podemos luchar y apoyar al Club de Teatro?. (María Fernanda Ghezzi)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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