Esteban Risso consideró que muchos vecinos confunden “desidia con la decisión de no hacer”
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El coordinador de Transporte y Planificación de Tránsito, Esteban Risso, explicó las intervenciones que se realizaron y las que están previstas para la avenida Jujuy, en el barrio La Elena, tras el reclamo de algunos vecinos que exigen la colocación de más reductores de velocidad, entre otras medidas tendientes a mejorar el tránsito en la arteria.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con “Dulce o amargo” (104. Tandil FM de El Eco Multimedios), el funcionario explicó que recientemente colocaron un reductor de velocidad “que es el único que tiene de parte de la Municipalidad la demarcación logarítmica que son las franjas transversales progresivas con las que acorta la distancia cuanto más cerca se está del obstáculo. Se hizo y se planificó anticipadamente a la construcción del reductor de velocidad”.
Indicó que cuando se solicitó el reductor lo analizaron minuciosamente por tratarse de una zona “compleja” porque el pavimento está deteriorado, por la conformación física del lugar con lomas, subidas y bajadas y también debido a que son angostas las banquinas y con la obra de agua estuvieron afectadas y no se podían utilizar.
“Tenemos una realidad que es que circulan vehículos de distintas características, hay interferencias con las calles de entrada y salida, por lo tanto desechamos un criterio que tenemos de que los reductores de velocidad van siempre próximos a una esquina”, señaló.
En ese contexto, como se trata de un espacio “bastante abierto y con esta condiciones de lomas se planificó retirado de las esquinas para que quien accede de una calle lateral ingrese a una velocidad más normal y luego se detenga ya sobre la cinta asfáltica”.
Asimismo, tuvieron en consideración que “no sea un lugar de demasiada pendiente para que se visibilice. En plena loma no se podría instalar ni de bajada ni de subida, se tuvieron en cuenta varias condiciones”.
Buen resultado
En tanto, sostuvo que se colocó un reductor de velocidad, a pesar de que los frentistas pedían varios, porque “somos bastante estrictos en cuanto a las intervenciones. Siempre vamos en etapas porque no tiene mucho sentido hacer una intervención fuerte si no estamos seguros de cuál va a ser el resultado”.
Admitió que están “conformes” con la radicación del reductor porque “ha disminuido mucho la velocidad. No es una cuestión que está desatendida”.
“El problema es que a veces la gente confunde no querer hacer a decidir no hacerlo. Hay una diferencia entre la desidia y la decisión de no hacer, hay un planteo insistente de mayor cantidad de reductores de velocidad, pero nosotros tenemos que tener en cuenta varias cosas en estas cuestiones”, recalcó.
Y añadió que “estamos afectando un espacio público que la ley nos obliga a que se pueda circular en todo el trayecto a la máxima velocidad prevista para la guía. Es decir que no podemos hacer intervenciones que estén constantemente interrumpiendo el tránsito”.
“No está
olvidado”
Además, aseguró que tienen “muchos incidentes viales generados por las intervenciones que nosotros mismos hacemos, más allá de que son un medio de prevención, también generan riesgo. Entonces hay que evaluar muy bien cuál sería el beneficio de la radicación de un nuevo reductor de velocidad, si en realidad ya impactó lo suficiente la intervención que tuvimos”.
“No podemos estar todo el tiempo diciendo que sí a los planteos de los vecinos. Tuvimos una intervención, fue bastante costoso encontrar la localización justa para que no fuera en zona de pendiente. Hay muchas cuestiones que hay que tener en cuenta”, manifestó.
Y enfatizó que “no creo que sea un lugar olvidado, se hizo una inversión muy importante en la avenida. Hay carteles de velocidad máxima permitida, es cierto que no hay demarcación del fin de la calzada hacia la derecha, pero no es que se ha negado tampoco”.
“Hace poco que se incorporó en Servicios la máquina que pinta en frío, y se está haciendo la repintada de varias avenidas. Habrá que incluir Jujuy también una vez que termine la obra porque cuando se está en obras produce deterioro y después lleva un tiempo reacondicionar y dinero adicional. Cuando se culmine la obra, habrá que hacer algún tipo de demarcación. No creo que sea una zona olvidada de la ciudad”, argumentó.
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