Estiman que en Tandil se intercambiaron más de 10 mil focos por lámparas de bajo consumo
En la Usina Popular y Municipal de Tandil estiman que en la ciudad ya se intercambiaron más de 10 mil focos por lámparas de bajo consumo, en el marco del Plan de Ahorro Energético lanzado en 2008 por el Ministerio de Planificación Federal de la Nación.
Ese ente administra el intercambio a través de las proveedoras de energía eléctrica en el interior del país y en esta ciudad la Usina ha avanzado durante los últimos meses con el intercambio a través de centros comunitarios y distintos ámbitos estatales.
Ayer, y a buen ritmo, titulares de medidores domiciliarios se acercaron al Municipio y boleta en mano intercambiaron dos unidades de las denominadas incandescentes por las de bajo consumo.
El vicepresidente de la Usina, Jorge Renis, fue el encargado de realizar los intercambios y literalmente romper los focos que son sacados de ese modo de circulación.
?No tenemos el número exacto, pero estimamos que en Tandil ya hemos entregado unas 10 mil lámparas de bajo consumo? le indicó a El Eco de Tandil el funcionario de la entidad energética.
Además, recordó que la misma política de bajo consumo se ha aplicado en el ?Municipio, en centros comunitarios y de salud, en el Hospital Municipal Ramón Santamarina, y en el de Niños Debilio Blanco Villegas?.
La Usina intercambió lámparas en barrios populares como Villa Italia; San Juan; Arco Iris; Maggiori; Las Tunitas; La Movediza; y la zona que comprende de calle Ijurco a Aeronáutica Argentina y de Colectora Macaya a Chapaleofú.
El programa puesto en marcha por el Estado nacional y al que adhirió el Municipio de Tandil, mediante un acuerdo con el Ministerio de Planificación Federal, apunta a la reducción del consumo eléctrico y a un uso más eficiente de la energía mediante el cambio de las tradicionales lámparas incandescentes por las denominadas de ?bajo consumo?.
Hay datos que justifican la aplicación de estas modificaciones. El 15 por ciento de la factura eléctrica mensual del hogar corresponde a la iluminación. Eso si tenemos en cuenta que una casa promedio utiliza en sus lámparas las viejas bombillas incandescentes. Las bombillas de bajo consumo pueden ahorrar una parte sustancial del gasto mensual de electricidad.
Además, las bombillas de filamento, las más comunes, desperdician gran parte de la energía que utilizan, ya que sólo convierten en iluminación el 15 por ciento de la electricidad que consumen, el resto es calor.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAhorro e impacto
ambiental positivo
Existen paralelamente cuestiones ecológicas. ?El menor consumo de energía se traduce en un menor deterioro del medio ambiente?, dice un estudio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.
Las lámparas de bajo consumo son fundamentales en cualquier proceso que quiera lograr eficiencia. Se puede ahorrar hasta un 70 por ciento de energía en iluminación.
Y además, como son lámparas que no generan calor, producen una economía indirecta en refrigeración.
El reemplazo de un número significativo de lámparas produce efectos notables en la red de distribución. Entre otras cosas, alivia el trabajo de los transformadores que suelen explotar por la demanda excesiva.
Las lamparitas de bajo consumo funcionan como los tubos fluorescentes, sólo que son más pequeñas, y contienen 100 veces menos mercurio.
Una buena lámpara está hecha con menos mercurio y resiste hasta 5 veces más el encendido y apagado. Tienen que durar entre 5 mil y 12 mil horas. Tienen igual o mayor luminosidad que las incandescentes. En este sentido se puede elegir entre las frías -tono azulado- o cálidas -de color amarillo- más parecidas a las comunes.*
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