Eugenio Deoseffe, un viajero incansable que lleva su arte por toda Latinoamérica
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Desde el año pasado Eugenio Deoseffe comenzó a capacitarse y participar de festivales en Chile, lo que lo llevó a contactarse con artistas de otros países. Así fue que hace pocos días volvió a Tandil tras un viaje por Ecuador y Colombia donde presentó su espectáculo “Lupa” y algunos talleres.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con El Eco de Tandil, el artista destacó la importancia y el placer de poder viajar con su arte. Además adelantó que próximamente viajará a Buenos Aires a capacitarse para generar su nuevo espectáculo para adultos y luego continuará su travesía por Cuba con la presentación en festivales.
-¿Por dónde estuviste de gira?
-Para Navidad salí rumbo a Quito, Ecuador, que fue el lugar donde comenzó la gira. Allí estuve hasta año nuevo y luego fui a Pasto, el sur de Colombia, al Festival de Teatro Popular y Callejero “La Máscara del Pueblo” el cual se realiza como complemento del Carnaval de Blancos y Negros que es uno de los más grandes de Colombia. Fue una experiencia muy buena y bien intensa porque se vive el carnaval como la fiesta del año, sumado a que todas las noches en las plazas tocan artistas y se llena de gente.
En ese marco, se hace este festival que nace como contrapartida ya que el carnaval se volvió cada vez más “comercial”. De esta forma, un grupo denominado La Guagua comenzó a organizar el festival como una opción popular al carnaval que está dejando de serlo.
Es un festival internacional que se hace en las plazas, por lo que brindé un seminario de teatro de animación y estuve haciendo dos funciones abiertas al público de Lupa. Además este grupo toma al arte como transformador, entonces las funciones se hacen en lugares donde generalmente no llega el teatro. De hecho, el último día de desfile, éramos cerca de 100 personas con una banda de cumbia colombiana y fuimos al barrio Belén, donde nunca habían entrado. Así que ahí fuimos a desfilar y la gente salía de las casas sin entender mucho pero luego nos siguieron y se quedaron a la función de cierre.
Luego volví a Quito y Tumbaco para hacer más funciones; de ahí fui a Santiago de Chile y a la Patagonia chilena. Allí estuve otra semana también con funciones en el festival, en un pueblo Villa Ortega, además de realizar una función en una escuela Pablo Neruda.
Esa fue la primera etapa de una gira que implicará viajar por varios países.
-¿Cómo surge la idea de viajar por Latinoamérica?
-Siempre fue algo que quise hacer y ahora se empezó a dar. El primer viaje que hice fue el año pasado a un laboratorio de marionetas en Santiago de Chile donde estuve dos meses y eso me abrió muchas puertas. Además llevé mi espectáculo y realicé funciones en un festival que, como gustó mucho, me invitaron a otros y es un poco lo que pasa. Cuando estuve en Colombia había grupos de todo el país y me invitaron a Cali, Bogotá, Zipaquirá o lo mismo en Ecuador. Necesitás que te vean y llegar al lugar para conocer gente.
Todo eso me llevó a tomar la decisión de dejar los trabajos fijos que tenía en Tandil, no tener ningún compromiso más allá de los afectos y en este momento va por ahí. El año pasado, cuando volví la segunda vez de Chile, hice una gira por el sur, en Buenos Aires y por la región. En ese momento comencé a organizar este viaje porque uno está solo y es difícil, si bien por un lado es más fácil de llevar porque soy solo yo.
A mí lo que me motiva es el hecho de viajar que es un sueño para mí y se va cumpliendo, pero también ir a otros lugares para compartir con otras personas. Siempre tuve claro de querer viajar, pero no como turista sino viviendo como lo hace la gente, cómo piensan, cómo hablan, sus costumbres y cómo ven el mundo. Si uno se toma la profesión más allá del oficio y tratando de generar una transformación, el viajar es una cosa que hay que hacer.
-¿Cómo viste las concepciones del teatro en los distintos lugares?
-Por un lado en Ecuador y en el sur de Colombia hay una cuestión andina que los une, del ritual, teatro de personajes con máscaras y que está muy bueno. Hay algo de eso en Chile pero en realidad hay una influencia europea mucho más grande y los grupos apuntan viajar hacia allá; sin embargo también existen otros que se dedican a hacer teatro de calle.
Si bien mi espectáculo no es de calle, se pudo adaptar muy bien y de hecho tengo muñecos que son chicos tal vez para la cantidad de personas que estaban en la plaza que eran cerca de dos mil; pero funcionó muy bien. Y el teatro argentino es muy valorado en todos lados, de hecho en Ecuador casi todo el desarrollo teatral que hay es porque maestros argentinos se instalaron generalmente en la época del exilio.
En Colombia también hay mucha tradición en zanco de compañías que hacen espectáculos, algunos más de circo y otros más teatrales. Realmente me llamó mucho la atención pero es increíble.
-¿Y cómo continúa tu 2016?
-Voy a estar poco tiempo en Tandil ya que viajo a Buenos Aires a un taller retiro que se llevará a cabo con el titiritero Javier Mercurio y del cual participan artistas de todos lados. Es un taller creativo con el objetivo de generar material para un espectáculo nuevo ya que tengo ganas de hacer títeres para adultos.
Luego viajo a Cuba donde participaré de otros festivales, aunque voy a realizar una función de despedida antes de irme y será el miércoles 17 de febrero, a las 21.30, en el Club de Teatro, Chacabuco 517. Estaré presentando el espectáculo “Fiesta de muñecos” que es una varieté de distintos números de humor realizados con marionetas y muñecos.
Todo lo recaudado será para el viaje a Cuba ya que esto es autogestionado a pesar de que algunos artistas utilizan algunas líneas de viajes al exterior con invitaciones a festivales que proporcionaba el Ministerio de Cultura de Nación, pero que ahora se cortó.
Luego volveré a Tandil en vacaciones de invierno para trabajar en La Bufanda, el festival que comenzamos a organizar hace algunos años y del cual no participé el año pasado porque estaba en Chile.
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