Fabián Saporiti, a 20 años de su estreno profesional
El debut tuvo como epicentro al gimnasio del club Ramón Santamarina, emblemático escenario de las veladas pugilísticas de la ciudad. Aquel día, “Sapo” puso nocaut en el primer round al cordobés Sergio José Ríos, logrando el primero de los veinte triunfos consecutivos con que comenzaría su itinerario en el profesionalismo.
Luego, a través de su trayectoria, llegarían momentos de relevancia, como la chance mundialista en Italia (derrota ante Michele Piccirillo) y la posibilidad de enfrentar a otros campeones ecuménicos como Sergio “Maravilla” Martínez y Carlos “Tata” Baldomir (dos veces), ante quienes también sucumbió.
A 20 años de su estreno como profesional y a casi 7 de su retiro, Saporiti realizó un repaso junto a El Eco de Tandil:
-¿Qué recordás de aquel debut frente a Ríos?
-Fue en el gimnasio del club Santamarina, recuerdo lo que significaba pasar del amateurismo a ser profesional. Y a gente que estaba conmigo como “Lucho” Sagrera, que era un colaborador. Ríos era un rival aguerrido, con cara de malo, complicado por tratarse de un debut. Lo pude noquear.
-Varias de tus definiciones fueron por la vía rápida.
-Sí, yo no era un noqueador, de terminar la pelea con una mano, pero hacía sentir mis golpes. Tenía la mano pesada y tuve un buen porcentaje de nocauts (N. de la R: 16 de sus 38 triunfos fueron por KO, sobre 64 peleas).
-¿El salto al profesionalismo era inminente de acuerdo con tu ciclo amateur?
-Sí, había sido bueno, como el de muchos de mis compañeros. Recorríamos toda la provincia y obteníamos buenos resultados. En esa época, entre el año '90 y '94, hubo en Tandil una muy buena escudería de boxeadores amateurs. Nos iba muy bien, y generalmente de visitantes.
-¿Te costó el paso al campo rentado o lo asumiste con naturalidad?
-No me significó demasiado física o técnicamente, sino en lo mental. En ese momento, la distancia más corta de los profesionales era a 6 rounds. Yo en amateur habitualmente era fondista y solía pelear a 5 vueltas, pero de 2 minutos cada una.
-¿Te considerás el mejor boxeador tandilense de la historia?
-No sé si es así, pero tengo cierta trayectoria que está a la vista. Con una carrera que quizá no estuvo del todo bien manejada. También tiene que ver con la época, ahora hay más demanda de boxeo, más posibilidades, es más sencillo pelear en el extranjero. Siempre tuve el objetivo de pelear afuera y no se me daba, y cuando pude hacerlo fue por un título del mundo, en una entidad que hoy no existe (Unión Mundial de Boxeo).
-E incluso sin llegar en las mejores condiciones.
-Claro, por una cuestión económica había tenido que volver a entrenar en Tandil, y la oportunidad salió de golpe. Tuve que aceptarla con poco tiempo de entrenamiento, quizá se podría haber estirado un poco más.
-¿Quién creés que ha sido el mejor exponente local?
-Es muy difícil saberlo, ha habido boxeadores de muy buen nivel. Uno de ellos es Miguel “Caníbal” Maldonado, quien tuvo una muy buena trayectoria, llegando a ser campeón argentino. Su estilo me encantaba. De César Villarruel no puedo decirte, porque no llegué a verlo. De lo que vi, me quedo con Maldonado.
-¿Te gustaría ser entrenador? ¿Te llegan propuestas?
-No me han llegado, pero sé que si empiezo a trabajar, las tendré porque en el ambiente soy conocido, aún sin ser ya boxeador, habiéndome retirado hace casi siete años. Sé que hice algo en el boxeo, pese a que no coseché demasiado, algo que me tiene fastidiado.
-¿Por qué?
-Porque económicamente no podés hacer una buena diferencia, el boxeo no estaba bien pago, al igual que en la actualidad. Para ganar un buen dinero, tenés que ser campeón del mundo y hacer un par de buenas defensas. En lo personal, me apegué por lo afectivo a una persona (Héctor Rodríguez) y eso me hizo resignar algunas posibilidades.
-¿Señalás como el mejor algún momento puntual de tu carrera? ¿O siempre mantuviste un nivel parejo?
-He mantenido un nivel, sin ser un “Sarmiento del boxeo”, he tenido un importante apego al entrenamiento. Nunca afronté una pelea, ni como amateur ni como profesional, sin haberme preparado, nadie siquiera lo comentó alguna vez. Yo sentía que si subía sin entrenar, me mataban. Pero veo otros boxeadores que lo hacen, y si bien no tienen el mismo rendimiento, logran manejarlo desde lo psicológico.
-¿Seguís el boxeo actual?
-Mucho menos que antes. En mi época de boxeador, conocía mucho. Ahora, sólo me prendo cuando es alguna pelea importante, como la del otro día de Maidana.
-¿Quién te gusta?
-Maidana me está empezando a convencer en sus últimas peleas, veo que ha mejorado en lo físico, algo que antes le costaba. “Maravilla” Martínez pulió muy bien su “arte”, tiene un estilo propio, es un boxeador que sale de lo normal, además es muy inteligente, lee muy bien las peleas.
-Tu hija ha intentado seguir tus pasos.
-Sí, ahora dejó de boxear, un poco desanimada porque yo no podía entrenarla. Entro a trabajar a las 20, que es el horario en el que podríamos hacer algo. Pero le gusta y le veo buenas condiciones, quizá algún día podamos entrenar juntos.
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