Facundo Grutzky: ?La clave del ascenso fue el grupo?
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Unión Progresista de Villa Angela consumó días atrás su regreso a la Liga Nacional A de básquetbol, siendo un inobjetable campeón del TNA.
Lo hizo con un tandilense en sus filas: Facundo Grutzky, quien de este modo obtuvo su segundo ascenso consecutivo a la elite luego de alcanzar ese privilegio en la 2010/11 con la camiseta de Quilmes de Mar del Plata.
La escuadra chaqueña, que en la final barrió a Argentino de Junín, ya le propuso a Grutzky una continuidad en el plantel, pero el alero formado en Independiente aún analiza cuál podría ser su mejor opción para la 2012-13, sin descartar un regreso al rojinegro.
Tras su consagración, Grutzky dialogó con El Eco de Tandil, brindando detalles de la misma:
“Es otra alegría en lo personal. Quizá no tuve los minutos que quería, pero sí algunos importantes, sobre todo en los play off cuando sufrimos la baja de Avalle”, comenzó explicando el juvenil.
-¿Por qué jugaste menos de lo esperado?
-En principio, la idea del equipo era jugar con ocho mayores, pero cuando Tucumán BB se bajó del torneo, Pablo Osores llegó a Unión Progresista y eso hizo que fueran nueve. Ahí cambió todo, en un primer momento yo entraba en la rotación de los aleros, pero cuando vino Osores ya no tuve tanto lugar.
-¿Siempre en la temporada creyeron estar en condiciones de ascender?
-Para mí fue muy diferente a lo que había vivido en Quilmes, donde había muchas más presión, reuniones, charlas y demás. Acá estuvimos muy relajados todo el año, entrenando sin problemas. Pudimos ir primeros durante toda la fase regular, así que dentro de todo fue bastante tranquilo.
-¿Te llamó la atención cierta facilidad a la hora de terminar de consumar el ascenso?
-Seguro. En la primera reunión el entrenador dijo que la idea era ascender, pero era algo que se veía muy lejano. Eramos un equipo integrado por mayoría de jugadores de Villa Angela y el pensamiento de muchos era mantener la categoría. Encontrarnos con un ascenso, logrado con un record de 30-13, es importante.
-¿Cuáles fueron las claves para lograr el ascenso?
-La principal fue el grupo. Eramos doce amigos, que nos llevábamos muy bien unos con otros, apoyándonos en todo momento y todos tirando para adelante.
-Algo fundamental para vos que aún sos joven y te tocó estar muy lejos de tu gente.
-Ni hablar, la distancia fue lo más duro. Pude manejarlo mejor gracias a Gonzalo Lapizhborde, que prácticamente me adoptó. Ya con 36 años y una familia armada, me abrió las puertas de su casa y eso me sirvió mucho para sentirme mejor. También me ayudó el hecho de vivir con un amigo de Quilmes (Tayavek Gallizzi).
-¿Había alguno que fuera “el rival a vencer”?
-En principio se hablaba de Alvear (también de Villa Angela), con quien jugamos el clásico, nos había ganado los cuatro amistosos disputados antes de la temporada y era candidato. Después se le complicó porque tuvo muchos lesionados. Y los equipos de la Zona Sur se veían como los más peligrosos.
-¿En qué momento de la temporada tomaron conciencia de que estaban para ascender?
-Arrancamos muy bien, con siete victorias consecutivas. Se dice que equipo que gana no se toca, pero se optó por cortar al norteamericano porque el entrenador consideraba que cobraba demasiado. Jugamos sin él y perdimos los dos partidos siguientes. Después volvimos al triunfo y terminamos cerrando la primera fase con un muy buen record.
-¿Fue un equipo sostenido por un par de individualidades o por una sólida estructura colectiva?
-En lo que fue el grupo, hubo quienes lideraron como Gonzalo Lapizhborde y Mauro Aleksandrovich, dos veteranos que siempre tiran para adelante. Pero quien más ponía ganas y transmitía un mayor deseo de ascender era Lisandro Rasio. Dentro de la cancha nuestro líder fue Víctor Cajal, quien tiene experiencia en Liga Nacional A. Cuando él jugaba bien, el equipo funcionaba bárbaro.
-¿Pese a no jugar demasiado, la temporada te sirvió para seguir evolucionando como jugador?
-Sí, más que nada en lo defensivo. Marcar en los entrenamientos a jugadores como “Pepo” Avalle o “Pitu” Schoppler es una alta exigencia, ellos son más bajos que yo y me cuesta controlarlos, algo que me sirve para que las cosas se me simplifiquen cuando me toca defender a alguien de mi altura.
-Tras formarte como interno, actualmente jugás como alero. ¿Seguís atravesando un período de adaptación?
-Lo empecé a trabajar en Quilmes. En lo ofensivo no se notaba demasiado, de hecho Luis (Fernández, su entrenador en el elenco marplatense) nunca me corrigió nada. Pero en defensa me costaba contra jugadores ágiles, es algo que trabajé tanto en Mar del Plata como en Chaco y creo que lo mejoré bastante
-¿Seguiste la campaña de Independiente en el Torneo Federal?
-Sí, estaba muy ilusionado con su ascenso, creía que lo podía lograr. Hizo una gran campaña, con un grupo muy bueno.
-¿Manejás la alternativa de volver?
-Siempre, pero hay que ver cómo se da todo, analizar las opciones que se me presenten. Jugar en tu ciudad es muy especial, y uno lo valora y se da cuenta cuando lo hace en otro lado. También pienso que me gustaría seguir en el TNA, teniendo más minutos que esta temporada.
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