Falleció en la víspera el querido colega Carlos Octavio Alfaro
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCarlos Octavio Alfaro, fallecido ayer a los 87 años, fue un tipazo y fue además un maestro del que mucho aprendimos.
Alguna vez compartimos con él la redacción del diario Actividades, en aquellos domingos de fútbol allá por el ‘68, en que el jefe de deportes no era otro que el querido “Gordo” Osvaldo Soriano.
Me impactaban sus comentarios firmados precisamente por el “Doctor Zito”, y luego, entre semana, las coberturas que realizaba de las sesiones de la Liga de Fútbol. Con mucho conocimiento, oficio y sentido del humor, le ponía apodos a los delegados y era una de las columnas periodísticas más leídas de la ciudad.
Alfaro nació en Tandil el 27 de marzo de 1927. Realizó la escuela primaria en la Escuela 7, cuando estaba ubicada en España y 14 de Julio. Posteriormente se recibió de maestro normal nacional. Pero no ejerció la docencia porque a los pocos días de recibirse fue convocado para trabajar en la redacción del diario Tribuna. Empezó allí, en 1944, y menos de dos años después, en febrero de 1946, le tocó realizar una cobertura obviamente muy importante, como fue la llegada de Juan Domingo Perón a Tandil, en su carácter de candidato a la Presidencia de la Nación.
Se desempeñó también en Actividades, Radio Tandil, El País y el Mundo y por último en Nueva Era por espacio de tres décadas, hasta su retiro, hace relativamente poco tiempo.
Diez años atrás, estimulado por algunos colegas y amigos, publicó el libro “Del Potrero al Pizarrón. Cien años de fútbol en Tandil”. Una verdadera joyita y un auténtico regalo de Alfarito a la ciudad, por su aporte no solamente a la historia del deporte sino a la historia tandilense en general.
Se fue un grande, uno de los últimos grandes periodistas que dio la ciudad.
Permítaseme decirle, en esta despedida:
“Mil gracias, querido maestro”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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