Falleció Gil Clancy
El legendario entrenador de notables boxeadores, Gil Clancy, falleció a los 88 años, el martes de la semana pasada en Lynbrook, Estado de Nueva York.
Gilbert Thomas Clancy comenzó como entrenador de boxeadores amateurs en Queens para luego incursionar con púgiles en el boxeo rentado, donde cimentó su fama como preparador y excelente rincón.
Tenía dos gimnasios, uno en la calle 26 a media cuadra de la Séptima Avenida, en Nueva Cork, que le alquilaba un portorriqueño llamado Jaram Manzanet. Allí, donde estuve en 1975, tenía su camarín personal, tal vez el más renombrado de sus pupilos: Emile Griffith, múltiple campeón del mundo. Ese día, entre una treintena de boxeadores estuvieron en el gimnasio Tommy Bethea, que en el Luna Park empató con Carlos Monzón y Harold Weston, quien, ante nuestro asombro entró a entrenarse a las 12, se fue para las duchas cuatro horas después. Catorce días más tarde peleaba con Bruno Arcari con el título en juego. Sorpresivamente cayó de visita con su señora el mendocino Jorge “Aconcagua” Ahumada. El otro gimnasio de Clancy estaba en el Bronx que fue donde se entrenó en su fugaz campaña por el país del norte Pedro Rimovsky.
En tiempos en que el boxeo ya no era lo más importante para el Madison Square Garden, Clancy ocupaba el puesto de match maker.
Como un recuerdo inolvidable para los argentinos nos viene a la mente que el primer boxeador que tuvo a su cargo fue Ralph “Tiger” Jones, aquel feroz peleador que realizó un memorable combate con el entrañable Eduardo Lausse, que aunque ganó el argentino terminó con la cara bañada en sangre y luego, con metros de hilo de sutura en su rostro. Rincón de Bonavena contra Alí, no pudo contener al peleador argentino con sus recomendaciones. Ringo, sabedor de que por puntos no ganaba salió en el último round a cara o cruz y la desoída recomendación del veterano entrenador “no te dejes pegar”, le costó ese nocaut que dolió hasta la médula.
Entre otros campeones que estuvieron bajo su tutela, algunos por un poco tiempo o tomados luego de alguna catástrofe pugilística también fue rincón de Alí, Joe Frazier, Gerry Cooney, Ken Buchanan, Juan Laporte y Oscar De la Hoya, todos salvo Cooney, renombrados campeones del mundo.
Por dos años fue nominado como el manager del año por Asociación Americana de Periodistas de Boxeo. En su último período trabajó como comentarista radial para la MSG Network y HBO. En 1983 le fue otorgado el premio Sam Taub, a la excelencia como periodista radial. Diez años después, fue introducido en el Hall de la Fama de Canastota en el rubro de entrenadores.
Su esposa falleció dieciocho meses atrás y lo sobreviven cinco hijos, varios nietos y una purretada de bisnietos.
Un grande del boxeo de los Estados Unidos con proyección y respeto reconocido en todo el mundo ha recibido el homenaje póstumo en los principales escenarios del mundo y la bandera del Salón de la Fama de Canastota ondea a media asta.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios