Falleció Juan Enrique Canziani, un auténtico pionero del Tandil en constante expansión
A los 89 años, dejó de existir ayer Juan Enrique Canziani, un auténtico pionero del Tandil del siglo XX. Considerado una suerte de patriarca, hombre de consulta permanente, fue protagonista a lo largo de su vida de hitos históricos de la ciudad.
Es que Canziani formó parte, durante 57 años, de la mítica Compañía de Seguros La Tandilense, en la que recorrió cada una de sus oficinas desde su adolescencia. Ingresó cuando contaba con 16 años, el 13 de agosto de 1935, y allí se desempeñó como cadete, contador, gerente, y gerente general, hasta llegar a la presidencia.
En los últimos años, en diálogo con este Diario, había reconocido: ?Siempre tengo mi corazón puesto en ese sentimiento que fue La Tandilense. Y me entristece cuando paso por esa esquina. Pero es así, las circunstancias de la vida fueron así, y tenemos que aceptarlo?, confesaba sobre la suerte de la compañía.
Su espíritu inquieto lo llevó a tener una activa participación en otras entidades, como el Rotary Club Centro, del que también fue presidente durante años, y la Usina Popular y Municipal, que lo contó como accionista y director, y a prestar sus conocimientos y su pujanza a variados proyectos ciudadanos. Ahí estaba Canziani cuando se requería de una palabra sabia y sincera, o de una mano firme y emprendedora.
En su faz personal, contrajo enlace en 1948 con Beatriz Torterolo, pareja que el pasado año cumplió sus Bodas de Diamante, tras 60 años de amor incondicional. De esa unión nacieron sus hijos, Guillermo y Horacio, los que le dieron ocho nietos.
Su desaparición física es lamentada en variados círculos de la sociedad, que conoció de sus valores. Pero su partida deja una profunda huella a seguir. Se fue don Juan Enrique Canziani, pero queda su inmenso legado.
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