Familia de Gardey denuncia que vivirá al lado de una bomba de tiempo: la planta de gas
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La llegada del gas a Gardey fue una de las noticias más esperadas por el pueblo, que hace bastante tiempo lo estaba esperando. Sin embargo, cuando se conoció el lugar donde será instalada la planta, una familia se vio muy perjudicada ya que tiene su casa a poco menos de 80 metros. Fue así que comenzaron a averiguar sobre el impacto que esta planta les generaría y descubrieron que debido a los vientos y a la expulsión propia de los gases, su salud no estaría protegida. Hoy, tras distintas cartas al Municipio, siguen sin una respuesta e intiman a que se tengan en cuenta sus reclamos, aunque aclararon que no están en contra del progreso del pueblo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailElsa Pereyra y Alejandro Vicente son los damnificados. Son propietarios de los terrenos linderos a la planta.
Se acercaron a El Eco de Tandil para manifestar su preocupación debido a la falta de respuesta del Ejecutivo y del propio delegado de Gardey. Así fue que en febrero de este año se enteraron que la planta sería construida a 80 metros de su casa, por lo que el 25 de febrero enviaron la primera carta a Verónica Fernández, directora de Medio Ambiente municipal.
En ese momento le solicitaron que se realice un estudio de impacto ambiental debido justamente a que el límite de su propiedad llega al de la planta. Sobre todo porque la problemática real de la cercanía recae en que si existiese una pérdida de gas iría a las napas de agua que es donde ellos toman el agua; por lo tanto al tener el pozo a 80 metros donde se derramaría el gas, sin darse cuenta podrían llegar a ingerirlo.
Eso sumado a que los vientos predominantes de la zona son del sector sur y la casa está ubicada hacia el norte de donde soplarían, entonces cualquier fuga de gas o el mismo levantamiento de presión de los tanques por el calor (tienen válvulas automáticas que liberan el gas, que va a la atmósfera) y con los vientos predominantes de ese lado, serían totalmente perjudicados.
Otra de las problemáticas que resaltaron es que en Gardey no hay bomberos sino que los de Vela están a cargo de esa zona y tendrían cerca de 20 minutos para llegar al lugar, por lo tanto ante cualquier inconveniente con la planta sería imposible que lleguen a tiempo y los primeros en evacuar serían ellos.
Además que en una de las calles tenía un tranquerón para que entren las máquinas para trabajar y ya no lo pueden hacer porque hicieron una zanja y subieron el camino un metro con la justificación que por ahí sale el camión de la planta de gas.
En ese marco es que la familia consultó si aunque sea los tubos de gas los iban a colocar del otro lado de la planta, en una zona más alejada y cerca del acceso, pero les confirmaron que van contra el límite de su casa.
“Ante las distintas averiguaciones que hicimos, nos dieron la reglamentación de Enargas con respecto a la planta de gas, así como también hablamos con un ingeniero en seguridad industrial y nos dijo que el impacto ambiental es importante en un caso como éste”, detallaron.
Al momento en que enviaron la primera carta no estaba hecho el estudio de impacto ambiental, pero ya habían designado ese lugar para la fábrica y tal es así que comenzaron a nivelar el terreno. Tras reclamos de los vecinos, la funcionaria de Medio Ambiente comunal les respondió por mail confirmándoles que no estaba hecho el estudio, pero que se iba a pedir. Sin embargo, cuando consultaron en la Secretaría de Impacto Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, no aparecía ningún estudio en Tandil, salvo el de una planta de energía eléctrica.
Así fue que, en base a la respuesta, enviaron otra nota el 25 de marzo de 2015, donde adjuntaron fotos de los árboles que talaron que corresponderían al terreno de la planta, lo que iría en contra del cuidado del medio ambiente.
Carta documento
e intimación
Ante la llegada de esta nueva carta, Verónica Fernández la reenvió al secretario de Legal y Técnica del Municipio, Atilio Della Maggiora, quien les contestó con dos cartas documento, ambas con fecha 10 de abril de 2015.
En la primera le notificaron a Alejandro Vicente que el impacto ambiental ya estaba hecho y que lo había realizado la empresa Bagsa (Buenos Aires Gas SA) expresando que “en función de las características ambientales de la zona de emplazamiento, la factibilidad económica y el diseño de ingeniería de la obra, como así también del análisis desarrollado en los capítulos anteriores, se determina que la obra propuesta en sus diferentes etapas, corresponde a una alternativa viable desde una perspectiva ambiental, debiéndose dar cumplimento a los requerimientos normativos vigentes”.
De esta forma, la Dirección de Medio Ambiental decidió desestimar la petición de los propietarios y la Declaración de Impacto Ambiental resultó aprobada.
En la segunda carta le contestaron a Elsa Pereyra, como propietaria del terreno donde le solicitaron que corran el alambrado porque estaría dentro de la calle que necesitan abrir y que corten todos los árboles porque por allí debía pasar el tendido eléctrico. “Esos árboles están dentro del alambrado pero que cuando lo corra le corresponde a la Municipalidad, porque es parte de la calle. Nos intimaron a hacer los 400 metros de alambre en 10 días con el costo que eso tiene y que nadie se hace cargo, eso sumado a que nos dijeron que vamos a tener que pagar la mitad del alambre olímpico que separa nuestro terreno de la planta y que quieren hacer ellos”, advirtió Vicente, indignado.
Cabe aclarar que los propietarios están de acuerdo en correr el alambrado, ya que de acuerdo a las medidas que pudieron tomar ese sector sería municipal. Sin embargo, manifestaron que no hay planos oficiales y actuales de las tierras en esa zona de Gardey ya que algunos agrimensores hicieron unos croquis en base a los títulos de propiedad de la zona, pero no en base al plano original y “un título de propiedad puede ir de mano en mano y puede afectar en el trazado”.
A raíz de eso viajaron a La Plata, le solicitaron ayuda a un agrimensor para intentar encontrar los planos originales pero en el lugar donde estaban sacaron todo ya que los digitalizaron y el último que habría es de 1945, por lo tanto lo colocaron en un archivo histórico y es inaccesible. Eso sumado a que cuando ellos compraron el terreno, hace 12 años, se hizo la mensura y ahora les dicen que todos esos árboles pasan a ser municipales, algunos en la calle y otros en la vereda, pero los pretenden talar porque quieren pasar una línea de tendido eléctrico a la planta de gas, “cuando en lo que sería la vereda de enfrente está completamente libre, sin árbol ni viviendas”.
También les enviaron una nota a la Cooperativa Cretal para informarles sobre la situación e invitarlos a que se acerquen a observar “porque resuelven todo desde el escritorio y nadie se acercó a ver lo que sucede realmente”.
Bomba de tiempo
La familia indicó que el problema no radica en correr el alambre, pero se sienten invadidos y atropellados por todos lados. Sobre todo cuando dialogaron con el delegado de Gardey, Edgardo Zubigaray, quien les confirmó que la planta se va a emplazar, perjudique a quien perjudique, porque es un proyecto que ya está aprobado y que viene de la Gobernación.
“Pero ese ‘perjudique a quien perjudique’ somos nosotros dos y nuestros tres hijos, porque no hay nadie más”, destacó Elsa Pereyra sollozando.
“No nos pueden poner una bomba de tiempo al lado, porque con la excusa de que es beneficioso para el pueblo, nos perjudicamos nosotros. Es poca la gente que vive alrededor ya que hay una construcción vieja que está abandonada y el otro vecino no vive ahí porque es campo, por lo tanto entre la planta y el pueblo hay cerca de 300 ó 400 metros”, especificaron.
Por último aclararon que están en oposición al lugar donde se instalará la planta de gas porque perjudica directamente la seguridad de la familia “pero no estamos en desacuerdo con el progreso del pueblo, al contrario. Pero está rodeado de campo, entonces podrían buscar un lugar seguro para toda la población. Hace 12 años que vivimos ahí y en la escritura, cuando nosotros compramos, dice límite de la propiedad con la parcela municipal reservada para corralón, por lo tanto, cuando compramos lo que menos nos imaginamos es que nos iban a poner esa bomba de tiempo al lado de casa”, concluyeron los propietarios.
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