Familiares del niño arrollado por el tren aseguraron que los médicos le amputaron el brazo
“Se le tapó una arteria y se lo tuvieron que cortar”, dijo a este Diario el tío del chiquito, Jorge Vargas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailIndicó que su sobrino ingresó al quirófano ayer alrededor de las 11, donde fue sometido a una complicada intervención que se extendió hasta la tarde. “Se hizo todo lo que se pudo, pero una vena se tapó e impedía la circulación de la sangre entonces tomaron esa determinación”, lamentó.
Luego, explicó que el niño desde hacía “dos días venía complicado, con transfusiones de sangre, por eso la decisión. Hay que agradecer que está vivo”, y agregó que “estaba bien” e incluso “hoy (por ayer) habló por teléfono conmigo. El tema era el bracito, que se complicó”.
“Trataron de salvarlo pero no pudieron hacer nada. Ahora haremos lo posible para hacer todo lo que esté a nuestro alcance”, expresó Vargas muy apenado por lo sucedido.
El caso
El jueves 6 de marzo, Carlos, de 8 años, hizo una travesura que podría haberle costado la vida: se colgó del último vagón de un tren de carga que pasaba a pocos metros de la cancha de fútbol, donde jugaba con sus amigos. Se resbaló, cayó sobre las vías y la formación le arrolló la mano izquierda y le lastimó una pierna.
Antes de ser visto por los vecinos, el nene caminó unos 70 metros tomándose la mano, que sólo se sostenía con parte de la piel. De inmediato fue llevado al Hospital Municipal “Ramón Santamarina”, donde le realizaron las primeras curaciones. Pero por la gravedad de las heridas y ante la posibilidad de implante, fue derivado al hospital de Mar del Plata.
Allí, la herida fue evaluada por un equipo integrado por traumatólogos y cirujanos plásticos y vasculares. “La operación del implante corrió serios riesgos de no poder realizarse”, contaron los médicos. Es que el accidente ocurrió a las 14 y Carlos entró a quirófano recién a las 20, lapso muy prolongado que casi excede el límite posible de “isquemia”, tiempo en el que la falta de circulación impide que la sangre alcance los órganos y tejidos del miembro.
El implante
La amputación fue a la altura del tercio medio del antebrazo, un poco más arriba de la muñeca, por lo que la cirugía implicó una minuciosa reconstrucción de la estructura ósea, tanto de la extremidad amputada como del hueso que quedó en el cuerpo. En la operación, que duró alrededor de 5 horas, se removieron los tejidos sin vitalidad y se unieron cada uno de los tendones, arterias y nervios.
Durante la recuperación, surgieron complicaciones que llevaron al equipo médico a intervenirlo nuevamente, según informaron sus allegados.
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