Ferro goleó y se consagró ante su gente en una tarde que le será inolvidable
Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
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Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailFerrocarril Sud vivió ayer en su estadio una tarde gloriosa al adueñarse del torneo Apertura de primera división organizado por la Unión Regional Deportiva, merced al 4-1 que le propinó a Defensores del Cerro en la revancha de la final.
Tras una igualdad sin goles en el choque de ida, el tricolor estableció en el desquite una notoria superioridad sobre su adversario de turno, permitiéndose una inolvidable celebración en un Dámaso Latasa que albergó alrededor de 2.000 espectadores.
Cuando el encuentro aún se disputaba en un plano de paridad, el dueño de casa encontró la solución mediante dos acciones de pelota detenida que inclinaron decididamente la balanza.
Corrían 19’ y aún no había ocurrido demasiado en cuanto a acciones de riesgo, cuando Marcos Aberastegui se elevó para poner un frentazo bajo, junto al palo izquierdo, tras el tiro libre ejecutado por Martín Ribas.
Ferro no dejó que su adversario encuentre un margen para la recuperación y apenas dos minutos después, por la misma vía, amplió el margen de su diferencia.
Ribas volvió a oficiar de lanzador, esta vez mediante un tiro de esquina enviado desde la derecha, y en este caso quien prevaleció en el juego aéreo fue Facundo Franco, cuyo testazo llegó a ser amortiguado por Martín Pogorzelski, quien sin embargo no logró evitar la conquista.
Sin dudas, comenzó otro partido. Con un Ferro mucho más relajado y confiado, y un Defensores del Cerro manejando obligaciones que otrora no tenía.
Y en esa necesidad, los de Luis Ruarte evidenciaron sus carencias. En líneas generales, padecieron la falta de un creador y un delantero de peso, algo que Ferro encontró con creces en Ribas y Federico Cadona.
Claudio Colotti y Gonzalo Cadona eran los encargados de diagramar la sociedad que impida que Marcelo Abadie quede muy solo arriba. El primero de ellos no tuvo su mejor tarde y terminó siendo reemplazado, mientras que Cadona alternó buenas y malas, siendo mayormente absorbido por el aplicado trabajo defensivo de Ferro.
Con espacios, Ferro se volvió más punzante. Desde la claridad de Gustavo Arozarena, el manejo de Ribas y la pimienta de Cadona.
Fue así que aún en inferioridad numérica por la expulsión de Juan Sánchez (vio la tarjeta roja antes de la ejecución de un tiro libre por una supuesta agresión a Juan Pueblas), Ferro fue más profundo que su rival.
Arozarena tuvo su chance cabeceando a la salida de un lateral realizado por Emmanuel Villegas y su envío fue despejado providencialmente por un defensor, Federico Cadona no encontró el arco luego de eludir a Pogorzelski, y, además, Marcelo Torres omitió un penal de Luis Ravena a Carlos Candia.
La visita apenas se acercaba con pelotazos o algún aislado tiro de esquina, pero sobre el epílogo de la parte inicial recibió una colaboración invalorable que les permitió seguir con vida en la final.
Tras un centro enviado desde la derecha, Pueblas sacó el derechazo que forzó una notable atajada de Federico Irureta. Ante el desconcierto general, el asistente Claudio Giacoboni le indicó a Torres que el balón había traspasado la línea, decretándose el 2-1. Giacoboni fue quien “inventó” el gol, pero Torres, ante lo evidente de la acción, debió hacer caso omiso y decidir lo contrario por sus propios medios, de acuerdo con las facultades que le otorga el hecho de ser el juez principal.
Tras el descanso, Ferro mantuvo el foco, siguió siendo agresivo y por momentos se llevó por delante a un rival que nunca supo cómo hacer valer el hombre de más con el que jugó por más de 70 minutos.
Cadona llegó a la carrera pero elevó demasiado su zurdazo tras la cesión de Arozarena, quien poco después se topó con la buena respuesta de Pogorzelski en el mano a mano, y más tarde Ribas le puso el balón en la cabeza a Cadona, cuyo cabezazo fue a parar a manos del golero.
La ilusión de Defensores del Cerro se mantenía en pie por aquel error arbitral y porque su rival no traducía en el marcador la amplia diferencia que ejercía en el desarrollo.
Por ende, pese a que terminaría goleando, Ferro sufrió hasta el final.
Recién a los 42’ el tricolor terminó de sentirse campeón. Cadona causó estragos por enésima vez y poco antes de ingresar al área fue detenido con falta. Damián Villar se hizo cargo de la ejecución con un derechazo al primer palo que se transformó en el 3-1, complicidad de Pogorzelski mediante.
La frutilla del postre llegó a los 45’, cuando Cadona encontró su -largamente merecido- gol, definiendo con comodidad luego de ser habilitado por Franco Reynoso.
A esa altura, Ferro ya paladeaba la consagración, totalmente justificada por lo realizado en los 90 minutos.
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