Festejos por el tercer aniversario de La Esquina del Tango
En la oportunidad se homenajeará al cantor tandilense Horacio Andersen, mientras que el domingo 27 de febrero a las 11 en el Cementerio Municipal, se descubrirá una placa en su memoria.
El espectáculo contará con la presencia- al igual que en 2009- de Rodolfo Lemos, artista de renombre nacional y último vocalista de Florindo Sassone; del cantante Roberto Fernández, el bandoneonista Norberto Matti y el guitarrista Argentino Irrutia.
Asimismo, se brindará un tributo a Juan D?Arienzo a cargo del prestigioso violinista Ricardo Buonvicino, quien durante 14 años fuese integrante de la orquesta de ?El rey del compás? También habrá espacio para el humor, de la mano de Bocha Restegui.
El cantor Horacio Andersen
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFue uno de los más calificados exponentes del Cuarteto Típico París. Cumplió una intensa y prolongada trayectoria hasta su inesperada muerte, víctima de un crimen que nunca se aclaró.
?Nací en Benito Juárez -decía en una entrevista-, pero mi familia se radicó en Vela, donde hice la escuela primaria y empecé a cantar, a los quince años, en la orquesta de Tomás Morello. En realidad cantaba desde antes, a veces en la misma escuela; el tango por entonces no me interesaba mucho y prefería cantar foxtrot y otros ritmos modernos en aquella época. Morello me propuso cantar tango y me dijo que me pagaba el doble. Poco a poco fui tomando el gusto y seguí.
En Tandil debuté por casualidad. Los músicos estaban de huelga y entonces el Club Ferro contrató a Morello. José Ferrer, que estaba un poco disgustado con Morello por esa actitud, fue igual a ver la orquesta y me escuchó cantar. Me propuso integrarme a la suya y me vine para Tandil. Estuve unos cuatro años con Ferrer. Luego pasé al Cuarteto París donde estuve hasta que se disolvió. Ahora canto solo, con el acompañamiento de Miguel Ferraggine. Así, trabajando dos, solamente, hay posibilidad de ganar algo más.
El cantante de tangos tiene que tener la facultad de llegar al público, que tenga fuerza, garra, que transmita. Hay músicos de excelentes condiciones pero que ante la gente se vuelven un poco fríos, no logran transmitir todo lo que saben. Lo peor para un cantante es recibir el frío de la platea, y a veces esto se da. Con respecto a los artistas locales pienso que como a uno se lo conoce, no se le presta tanto interés. Yo he ido a otras ciudades y he tenido una gran acogida; lo que aconteció en Misiones, por ejemplo, cuando fuimos con el Turco Pedro fue impresionante, inolvidable, uno de los grandes recuerdos que conservo. Es que el interior es una buena plaza para los artistas.
Con Buenos Aires hay mucho camelo. No se paga bien. Uno puede llegar a recaudar una suma considerable cantando en varios lugares por noche, si no, no. Es lo mismo que la televisión, donde la actuación se paga con el solo hecho de estar frente a la cámara. Con eso uno debe sentirse gratificado, esperando que alguien lo vea. Yo estuve en programas de los canales 7 y 13. Además, canté en un lugar que se llamaba Malena al Sur, de Lucio Demare. Tampoco puedo olvidarme de mi actuación en la Casa del Tango merced a la gestión de Angel Menégaz y Natalio ?Pelusa? Etchegaray. No podría vivir sin cantar. A veces me siento mal y es porque no canto; trato de hacerlo todos los días, hasta cuando me baño, como todos, pero yo canto temas enteros. Es mi forma de practicar también?. (Extraído del libro ?Último Tango en el Sur. Una historia del 2 x 4 en Tandil y la región?, de Néstor Dipaola).
En el año 2004 la Universidad y el Centro Cultural Chapaleofú le hicieron un homenaje post mortem. Este domingo, el Municipio descubrirá una placa alegórica en su nombre.
Rodolfo Lemos
Su extensa trayectoria como cantante solista no ha perdido vigencia ni actualidad.
Lemos trabajó en los distintos escenarios de la noche de Buenos Aires durante todas las fechas de los últimos 10 años. Su presencia es infaltable en las carteleras tangueras y posee, como valor agregado, una ?barra? seguidora que da sustento y calor a sus actuaciones.
Argentino Irrutia
Músico de reconocida trayectoria. Ha actuado durante décadas en Tandil, ciudades vecinas, en la Patagonia y en Uruguay. Ha acompañado a artistas locales y consagrados como Quique Lear, Rodolfo Lemos, Carlos Cristal, Juan C. Godoy, y a los recordados Juan C. Rolón, Oscar Ferrari y Amadeo Mandarino, entre otros. Participó en numerosas grabaciones. Cursó estudios de música clásicas con grandes maestros. En la actualidad se puede apreciar su arte en distintos escenarios, ya que es uno de los músicos más convocados para el acompañamiento musical.
Roberto Fernández
Comenzó a recorrer los caminos del tango siendo muy joven.
Junto con los músicos de Benito Juárez Carlos Raúl Bona (órgano) y Alberto Schettino (bandoneón), recorrió todo el país actuando en los más diversos escenarios.
Integró el reconocido grupo ?Las Flores tango?, formación con la que realizó la grabación profesional de la placa denominada ?Recuerdos? y con la actuó en renombrados escenarios porteños como el Café Tortoni, el Teatro Gral. San Martín, Radio El Mundo, la Academia Argentina del Lunfardo y los canales televisivos Crónica y ATC. El grupo se disolvió en 2004 y en 2007 el artista retornó a Tandil, realizado presentaciones esporádicas sin abandonar jamás su pasión, la cual continúa cultivando hasta el día de hoy: interpretar tango.
Norberto Matti
Siendo casi adolescente abrazó con fervor su perfeccionamiento en el bandoneón, viajando periódicamente a Buenos Aires para tomar lecciones con otro tandilense proyectado a los primeros planos de la música ciudadana: don Juan Buscaglia, por ese entonces primer bandoneón y arreglador de la Orquesta Porteña Juan de Dios Filiberto.
En el 85 creó el Conjunto Municipal de Bandoneones formado por veinticinco instrumentistas, con el que realizó innumerables conciertos en el país y en el exterior- en dos oportunidades en Alemania-, grupo que mantuvo hasta el año 2003.
A principios del 95 actuó por espacio de tres meses en Tokio (Japón), luego de haber sido seleccionado entre varios postulantes. Compuso tangos para orquesta de excelente factura musical armónica como Ni fu ni fa, Al portador, Sos mi bandoneón y la milonga Bailadora.
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