Fillol, el que achicaba los arcos del mundo
-Sin dudas, cada cuatro años, es algo que te moviliza. Justo sonó el teléfono hace un rato y era “Chiquito” Romero, a quien tuve de chico en Racing.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMe comentaba que lo estaban criticando porque no juega en su club y le dije que lo aceptara, porque era la realidad.
Lo noté bien y creo que los tres primeros partidos del Mundial le van a servir para tomar el ritmo necesario. Está confiado y le tengo mucha fe.
-Es muy importante que se acuerde de sus formadores.
-Eso te demuestra la clase de persona que es. Otros viven en una burbuja y no se acuerdan de nada.
-¿Cómo tomará el respaldo que le dio Sabella?
-También hablamos de eso y me dijo que era fundamental, porque lo fortalece.
-Le tocó estar en tres Mundiales. ¿Es algo muy diferente al resto del fútbol?
-Sí, se vive de otra manera. Es alto rendimiento puro y están evaluando a tu país, en la parte futbolística, de acuerdo a lo que haga la selección.
La nuestra merece ser campeón nuevamente. Argentina le dio al mundo del fútbol la maravilla de Maradona, admirado y elogiado en todas partes. Se apagó la estrella de Maradona y apareció la estrella de Messi. Eso no pasó con ningún país, ni siquiera con Brasil, porque después de Pelé no hubo otro de su dimensión. Ni Francia con Platini, ni Alemania con Beckembauer. Nadie tuvo una sucesión tan fuerte como la que tuvo Argentina con esos dos fenómenos.
-¿Qué experiencia recogió de Alemania ‘74, su primer torneo?
-Atajé en un solo partido, el último, pero me sirvió la convivencia con todo el plantel, tanto en la gira previa como en la Copa del Mundo.
-La consagración llegó cuatro años después, aunque no le fue fácil ganarse un lugar.
-Estaba afuera de la selección hasta pocos meses antes del Mundial y terminé siendo el titular.
Fue una larga historia. Menotti asumió en el '74 y me convocó en febrero del '75. En el primer día de entrenamiento tuvimos un cambio de opinión, por un problema que hubo con River, y me quedé afuera.
Durante tres años el arquero era Gatti, que andaba bien, mientras yo atajaba en River. El 28 de diciembre del '77, El Gráfico nos juntó a Menotti y a mí para hacer una nota, a través de Vega Onesime.
La excusa era juntar al técnico de la selección con el mejor jugador del año, supuestamente era un reportaje. Me preguntaron si me gustaría estar convocado y dije que por supuesto. Le preguntaron a Menotti si me convocaría y él dudaba, porque ya tenía a Gatti, Baley y La Volpe. Dijo “únicamente, Pato, que usted quiera venir como cuarto arquero y sea uno más del grupo”. Le dije que por supuesto, que así debía ser.
El 29 de diciembre, los títulos de los diarios eran que Fillol estaba convocado para la selección. Y el 30, que Gatti había renunciado. No sé porqué, no sé el compromiso que el Flaco tenía con él.
-¿Y cómo llega a ser titular?
-El 5 de enero empezamos a entrenarnos en la Villa Marista. Ahí el Flaco me dio la número uno y me dijo “tome Pato. Agárrela fuerte, porque va a ser suya”.
-Alguna vez Mario Kempes dijo que a aquella selección no se la reconocía como lo merecía.
-Yo hablo mucho con Mario. El lo dijo por esas pavadas que siempre se dijeron de los militares, de lo cual nosotros no teníamos nada que ver. El reconocimiento está, lo nuestro es historia pura, la selección del '78 fue la primera campeona del mundo para nuestro país.
-Con Menotti también estuvieron juntos en el '82, con otro resultado.
-Sí, las cosas no fueron como esperábamos. Pero el Mundial siempre es una experiencia para el jugador de fútbol. De todo se sacan cosas positivas, te jerarquiza.
-¿En el '86 no se sintió un poco campeón? Estuvo en todo el proceso de Eliminatorias.
-No, esto es como ir a pescar, el pescado se cuenta dentro del bote. Yo no jugué el Mundial, más allá de que haya estado en todas las Eliminatorias. Todo técnico tiene la facultad de elegir a quien considere mejor. Lo único que me dolió fue que Bilardo no me haya llamado para decirme que no estaba convocado. Me hizo mucho daño eso, es una cuestión humana. Me sentí usado, no le costaba nada llamarme y decirme que no estaba convocado.
-¿Cómo vivió ese Mundial de México? ¿Se mantenía el dolor?
-Yo estaba en España, en Atlético de Madrid, y ya me volvía a Argentina para atajar en Racing. Ahí me convocó una radio de allá para comentar el Mundial, así que lo viví de otra manera.
-¿Siente que lo suyo es la formación de arqueros? Porque también tuvo su paso como director técnico.
-Intenté la dirección técnica, cuando estuve en Racing, pero no es algo que me haya gustado. No me banco que diez tipos detrás de un alambrado tengan la facilidad de insultarte y herirte. Un día llegué a casa y habían amenazado a mi mujer, que si no renunciaba iban a matar a mi hijo. Llegar a ese extremo me pareció demasiado.
“Al interior del país no se va a buscar la excelencia”
-¿En qué consiste el trabajo que está realizando en River?
-Me agregué a la captación de arqueros por primera vez. Cuando me convocó esta comisión directiva, una de las cosas que le pedí fue poder salir con Horacio Rodríguez y Daniel Onega, quienes hacen las pruebas de jugadores.
En algunas divisiones había visto que faltaban arqueros, sobre todo en las más chicas.
Se dio lo de Tandil, que es nuestra primera salida de este año. Es una plaza muy buena y tengo una relación con Marcelo Cifuentes, presidente de la Liga.
-¿Cuánto demora en darse cuenta si un arquero tiene condiciones?
-Eso depende de cada uno. Yo les exijo cuatro o cinco condiciones. También soy consciente de que el arquero del interior del país está bastante crudo, entonces no voy a encontrar todo lo que me gustaría. Me interesa la presencia, el carácter, que sepan jugar con los pies, que tengan voz de mando, que no den rebotes. Y cuando más le patean, más conclusiones se pueden sacar.
-¿La diferencia con los que están en River, por ejemplo, es física?
-Más que nada es de trabajo. Allá tienen entrenador de arqueros desde muy chiquitos, a partir de los cinco años. Ahí se les empieza a enseñar técnica y coordinación. Por eso al interior no se va a buscar la excelencia, sino otras condiciones.
-A nivel profesional, el arco de River siempre fue algo especial.
-Totalmente, eso viene desde la historia. Se empieza con Amadeo Carrizo y eso es una vara muy alta. El club siempre se destacó por tener muy buenos arqueros. No es una tarea fácil ir formando arqueros que tienen que tener un nivel de selección.
-¿Su vuelta a River y la de otros ídolos ayuda a la recuperación de la grandeza del club?
-Históricamente, River ha tenido gente del club. Lo nuestro es lindo porque hemos estado jugando ahí durante mucho tiempo. Es muy gratificante que una comisión directiva nueva apueste por nuestro trabajo.
-¿Qué pudo saber y qué opinión tiene de la ida de Ramón Díaz?
-La realidad es que el martes estábamos trabajando y después nos enteramos de la noticia. No puedo decir lo que pasó, pero conociendo a Ramón opino que es una pena. Más que eso no puedo decir, solamente que es una pérdida importante para River.
-De todos modos, el club debe estar por encima de todos.
-Por supuesto, River es un monumento a lo nuestro. En su momento se tuvo que ir Labruna y otros técnicos de enorme prestigio, y el club siempre siguió adelante.
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