Finalizó el segundo Festival de Jazz y afines y los responsables advirtieron una excelente respuesta
El festival contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Instituto Cultural de la Provincia, el Municipio de Tandil a través de sus direcciones de Cultura, Educación y Turismo; la Secretaría de Extensión de la Unicén, y el sitio Web www.radiopostal.com.ar
Durante cuatro días el público pudo disfrutar de una programación nutrida, con música local y de Buenos Aires, charlas, clases magistrales y proyecciones.
Afortunadamente se propició un espacio de intercambio donde músicos locales y de otras ciudades pudieron compartir y generar actividades de distinta índole.
Entre las propuestas concretadas podemos mencionar: la muestra de vinilos de jazz, la proyección del concierto de la orquesta del Lincoln Center, el concierto de El Cuatriyo de Buenos Aires, de Groovin Hood de Tandil, del maestro Gustavo Bergalli, de Francisco Lo Vuolo y El viento de los locos de Coie Granato.
Finalmente, el cierre se dio de la mano de la Banda Municipal con un concierto gratuito con música de Big Band.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cómo culminó esta edición? ¿Cómo se sintieron?
Sebastian Calvano: -El balance fue sumamente positivo, anduvo todo bien, la música estuvo muy buena y la convocatoria también, lo mismo que la calidad del festival. Tuvimos importantes figuras para destacar.
-Gustavo, fue un honor tenerlo en Tandil por su trayectoria, compartiendo una clínica y concierto con el púbico. ¿Cómo lo recibieron?
Gustavo Bergalli: -Muy bien y por eso tengo que destacar la labor de Fabián y Sebastián, que han trabajado maravillosamente. Todo fue hecho a pura sangre y ha requerido un trabajo inmenso de organización, porque fuimos muchos músicos que estuvimos involucrados. Me he sentido maravillosamente bien tratado. Lo que tengo que decir es que fue fantástico y que ojalá que continúe y que cada vez sea más grande.
No hay muchos festivales de jazz en Argentina y si esto toma cuerpo, se puede convertir una atracción turística para la ciudad.
-Poco a poco, con paso seguro, el jazz está ganando un lugar en Tandil. Y este año, además, propusieron conciertos con distintos estilos. ¿Eso permite recibir distintos públicos?
Fabián Bullotti: -Sí, va creciendo y nosotros estamos conformes. El jazz abre un abanico de estilos. Pudimos tener jazz fusión, contemporáneo, con importa folclórica, del rock, clásico y moderno. Y el domingo, el cierre de la Banda Municipal.
-¿Cómo fue recibida la clínica?
F.B.: -Fue fantástico, hubo mucha gente. Fue una experiencia bárbara, porque Gustavo ha trabajado aquí y en otros lugares del mundo, lo que él ofreció es oro en polvo.
-En Tandil es muy requerida la presencia de profesionales para clases magistrales…
S.C.: -Este año lo pudimos incorporar al festival porque realmente queríamos hacerlo. A veces es difícil, pero se dio y esa es la parte educativa que tiene que tener un festival, el intercambio con la gente de afuera.
Fue bárbaro, la gente se quedó muy sorprendida y hubo una convocatoria grande. Además se acercaron muchos jóvenes.
-Gustavo, ¿Cómo se sintió al compartir su experiencia con el público?
G.B.: -Muy bien, hubo una variedad de concurrentes que hizo que me pudiera dirigir a todos ellos de distinta forma. Se dio un contacto maravilloso y no queríamos parar. Todos querían más y yo también.
Como dice Sebastián, es la apertura a la educación, la manera de promover nuestra actividad de otra manera.
S.C.: -Uno, como músico del interior, tiene que ir a tomar clases a Buenos Aires, pero de esta manera, podemos hacer las consultas necesarias, de la mano de los expertos.
G.B.: -La experiencia que uno tiene de enseñanza en el mundo se puede transmitir. Yo enseño en Alemania, Finlandia, Francia y tengo práctica en enseñar y dirigirme al público, puedo ver la avidez de la audiencia y es interesante poder satisfacerlos.
-¿Qué diagnóstico pudo hacer de los asistentes a la clínica?
G.B.: -Están aquellos que son muy buenos músicos de jazz, luego los del medio y finalmente, los que no sabían, así que dividí la clase magistral para satisfacer a todos, de una manera cordial y afectuosa, para que la audiencia se sintiera conforme.
El humor es fundamental para comunicarse en una clínica y en los conciertos. Así el clima se descomprime y todo es mejor.
S.C.: -Ahora tendremos un pequeño descanso y comenzaremos a plantear todo lo que podemos sumar a un nuevo festival.
F.B.: -Para esta edición estuvimos trabajando siete meses, hablando con todos los músicos, evaluando sus agendas.
-Es la única manera de hacerlo profesional.
F.B.: -Sí, y hemos logrado varios de los objetivos, como que los músicos puedan cobrar, generar un espacio para todos, un lugar de trabajo, que se pueda compartir lo local con profesionales de otros circuitos.
G.B.: -El próximo festival consistirá en crecer, porque son dos organizadores muy perfeccionistas y ambiciosos en lo que están haciendo. Hay mucho para pensar y proyectar y lo que han logrado es meritorio.
-Y siendo un género que aún no es tan popular en la ciudad, mejor.
F.B.: -Sí, nosotros queremos ir borrando este prejuicio, queremos que sea más abierto al público y que la gente se pueda acercar para que le mostremos lo que hacemos.
-Se trata de probar algo nuevo…
F.B.: -Creemos que hay que cuidar este trabajo, que sea mejor y más digno. Es una manera de que la ciudad crezca, de apostar al desarrollo de la cultura, lo que genera un futuro más consolidado.
-Gustavo, ¿parte contento de Tandil?
G.B.: -Sí, muy contento porque me trataron maravillosamente bien, tanto en la clínica como en el concierto. El público manifestó un respeto increíble. La sala estaba muy llena, repleta. ¿Qué más se puede pedir? El jazz es creación constante y eso no se genera si no hay una buena química.
Sobre comienzos de los 70 integró el mítico grupo Quinteplus, junto a Santiago Giacobbe, Jorge Anders, Jorge González y Pocho Lapouble, con el cual interpretaban una fusión de jazz con nuestra música folclórica, basado en una sólida sección rítmica.
A mediados de esa década emigró, como tantos otros músicos, recalando en Estocolmo, donde residió durante 30 años. Su estadía en Suecia le permitió tocar con casi todos los grandes del género en los más diversos escenarios del mundo.
En 1999, con arreglos de Carlos Franzetti, produjo con La Stockholm Jazz Orchestra- de la cual es miembro estable- la obra “Tango” editada por el sello DMP Records de Nueva York. En carácter de director y principal solista ha ejecutado en diversas oportunidades junto a grandes orquestas como la UMO Jazz Orchestra (la Orquesta Oficial de Jazz de Finlandia) así como con la Brussels Jazz Orchestra entre otras.
Junto a grandes músicos de Suecia y Noruega, ha liderado también sus propias bandas, editando varios discos en Europa y Estados Unidos y efectuando numerosas giras internacionales. Ha participado, asimismo, en la mayoría de los festivales internacionales de jazz de todo el mundo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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