Finalizó una nueva Semana Santa, turística y religiosa, con el éxodo de los viajeros
Una nueva Semana Santa culminó ayer, con todos los aditamentos que la fecha conlleva. Turistas, feriantes, las muestras de fe en el Monte Calvario y la Procesión del Santo Entierro son algunas de las características habituales de cuatro días que en materia religiosa obligan a la reflexión, pero que para otros sólo significan la oportunidad de vacacionar y abandonar la rutina.
Es cierto que, a simple vista, el movimiento turístico fue una realidad. Desde la dirección comunal que planifica el desarrollo en el área anunciaron un record de viajeros por todos los destinos de la Argentina, y marcaron que el fenómeno no iba a ser la excepción en Tandil. Así es que la Semana Santa, al igual que gran parte de los fines de semana largo que tienen a la ciudad como punto predilecto, presentó el lleno total de cabañas y hoteles.
Ahora bien, ¿son las 6 mil plazas un número importante a nivel turístico para una ciudad de esta magnitud?. La respuesta pareciera importar poco si inmediatamente se antepone lo sustentable de la actividad: no crear mayores puestos de trabajo ni espacios que tal vez no puedan sostenerse en la temporada baja. La oferta de espacios en el mercado informal, ya durante el sábado (y otrora también completa), deja un punto para observar.
El transporte es uno de los rubros que puede marcar el termómetro de la afluencia. Algunos taxistas, con parada en la Terminal, indicaron que ?se trabajó como un fin de semana largo, pero no como en la Semana Santa de otras épocas?. Aun en ese caso, el perfil del visitante de estas sierras señala que, en un gran porcentaje, tiene movilidad propia.
Otro indicador importante es el número de afluentes a la Procesión del Viernes Santo. Para los que recuerdan tiempos pasados (que no por pasados fueron mejores inexorablemente) el fenómeno decreció en convocatoria. No puede obviarse que los escándalos en los que se vio involucrada la Iglesia a nivel mundial y nacional pueden haber hecho mella en la fe de los feligreses. El vínculo entre el catolicismo y la sociedad juega aquí otro factor que influye y reviste análisis.
Por otro lado, las ferias, tanto en el Hipódromo como al pie del Parque Independencia, no dejan de ser un atractivo, para los foráneos o los propios tandilenses. Pero también mostraron cierta monotonía en la oferta que llevaba a decir, como se escuchó ayer por la tarde en un corrillo de la diagonal Arturo Illia, ?esto es más de lo mismo?. Y se narra esta circunstancia sin contar los claros en el asfalto, sinónimo de la falta de stands.
La convocatoria en el circo de carreras no distó de lo habitual. Sin embargo, a esta Redacción llegaron llamados para mostrar disconformidad por la presunta falta de organización, que devino en amontonamiento entre los que fueron a recorrer cada uno de los espacios de la feria, justo este año que cambió el concesionario encargado de organizar el evento.
Así las cosas, otra Semana Santa llegó a su fin. Y no deja de ser una fecha relevante desde el ángulo que se la mire. Contarla resulta difícil: intentar abarcar cualquier suceso (y más de esta magnitud) siempre es una tarea compleja. La voz de la calle, el testigo directo, puede ayudar. También los datos que aportan las autoridades y las direcciones estatales. Lo cierto es que no le pertenece ni el optimismo oficial y de los operadores, ni al descreimiento del tandilense que reniega de la masividad. El turista, no importa en qué cantidad, parece regresar a su rutina satisfecho. El fenómeno, en mayor o menor medida, así lo indica. *
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