Flamantes egresados de la policía prevén renunciar dado los destinos asignados
Mientras no se acallan los reclamos de autoridades políticas del interior bonaerense ante la decisión de destinar al Conurbano a efectivos que habían sido reclutados so promesa de ser asignados a su lugar de origen, una de las agrupaciones de integrantes de la fuerza refleja en su página web el descontento y la desazón de los propios involucrados.
Entre los correos recibidos por la Asociación Profesional de Policías de la Provincia de Buenos Aires hay una carta titulada ?Un oficial menos?, que lleva la rúbrica de ?Silvia?, quien explicó que tomó contacto ?con un oficial de policía recientemente egresado que vive en Tandil y fue trasladado a Moreno.
?Hablando por él y en primera persona y con la posibilidad que yo tengo de acceder a una computadora me solicitó que haga saber lo siguiente: ´Yo no ingresé a la policía como una salida laboral sino por vocación?, afirmó inicialmente.
Agregó que ?durante el curso aprendía cosas buenas y malas. Me advirtieron que afuera, o sea durante el egreso, no sería todo color de rosa. Obviamente lo que más me preocupaba era estar cerca de mi familia: padres, esposa e hija. Me dijeron que no me haga problema que los destinos serían cerca del domicilio y con una distribución de personal consensuada, es decir, repartida?.
Posteriormente señaló que ?una vez un jefe me dijo: ?Me parece que van todos para el conurbano porque la prioridad es ésa, darle seguridad a los del primer y segundo cordón por las elecciones, según la bajada de línea política y preelectoral?, y ya me preocupé?.
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El testimonio atribuido al flamante egresado explicó: ?Llegó el día tan deseado: egresé, y nos dijeron: ?Deben presentarse en el destino en el acto??.
?En vez de ir para el sur fui para el norte. Me engañaron, me complicaron la vida familiar, funcional y económicamente, porque estoy en Moreno: nada que ver, no conozco a nadie, me siento mal, solo, desamparado, parado en una esquina con el chaleco de boya de pesca esperando que me vengan a matar…?.
El uniformado dice ganar 1470 pesos, ?pero me quieren cobrar 700 de alquiler. Tengo impuestos y servicios para pagar y -si me queda algo-, como?.
Tras añadir que su chaleco antibalas está vencido, afirmó que ?perdí tiempo. Después de Semana Santa pido la baja y me vuelvo a mi pueblo, decepcionado, a trabajar de otra cosa, porque cualquiera sin arriesgar la vida cobra más de dos mil pesos. Perdieron a alguien con vocación?, cerró.*
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