Forman a trabajadores de control de admisión y permanencia para cambiar la idea del ?patovica?
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Se encuentra en marcha el curso de formación profesional para trabajadores de control de admisión y permanencia en la Facultad de Económicas de la Unicén. Se trata de una capacitación de características innovadoras ya que se realiza por primera vez en Tandil.
El licenciado Leandro Nazarre, secretario general de Sutcapra, Sindicato Unico de Trabajadores de Admisión y Permanencia de la República Argentina, estuvo en esta ciudad con motivo de la presentación del curso, junto a Franco Cuniglio, el asesor pedagógico del centro de formación profesional del gremio.
El curso
Nazarre explicó que “este curso es exigido por la Ley 13.964 para cumplir con los requisitos que establece esa reglamentación, para integrar un registro de trabajadores de control de admisión y permanencia. Entre esos requisitos también se suma que esté libre de antecedentes penales, un examen psicológico, educación obligatoria completa, y el curso propiamente dicho del cual estamos hablando”.
Y destacó que “se trata de un curso innovador, de formación profesional, es decir que tiene la certificación de la Dirección de Cultura y Educación. Se da a través de un Centro de Formación Profesional que es perteneciente al gremio, que es el 420”.
El director de ese centro de formación a propuesta del gremio es Oscar Castellucci, padre de Martín, el chico que fue asesinado en el boliche de Lanús La Casona, por un patovica.
El curso tiene seis módulos, dura 240 horas y está destinado principalmente a los trabajadores de control de admisión y permanencia, tanto a los que estén en actividad actualmente o a quienes se vayan a iniciar. El certificado que reciben es de controlador de admisión y permanencia.
La certificación que brinda el centro tiene validez nacional y es el único curso de esta naturaleza que se dicta en todo el país, es decir, que permite trabajar en cualquier provincia.
Los contenidos
“Entre los puntos más importantes está el de comunicación no violenta, donde se ven técnicas de mediación, resolución de conflictos. Otro módulo importante es prevención de agresiones físicas, donde se les enseña a los alumnos llaves, tomas, para reducir una persona violenta y no pegarle, prácticas profesionalizantes y otras cuestiones”, detalló.
Por su parte, Franco Cuniglio explicó que “la ley pide tres niveles, éste es el primero, es un curso que lo completan en un ciclo lectivo, y se les da la certificación de cumplimiento del primer nivel. Luego la ley prescribe dos niveles más. Estamos articulando con la Universidad de Lanús, el segundo nivel con una tecnicatura”.
“Es la primera vez que se brinda en Tandil, luego sostenemos la sede en función de la demanda, si tenemos demanda para el año próximo sostenemos la sede. Tigre y Tandil son dos sedes nuevas nuestras que comenzaron este año”, indicó en diálogo con El Eco de Tandil.
Por otra parte, recalcó que los cursos comenzaron con 70 inscriptos en esta ciudad, por lo tanto se armaron dos comisiones.*
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“Se trata de cambiar la
cultura de la nocturnidad”
Cuniglio manifestó que esta capacitación genera “dos cosas importantes: la primera, profesionalizar al trabajador. La ley dice que con el primer nivel puede tener determinadas personas a cargo y con el segundo, tantas otras y además una mayor jerarquía salarial”.
“Esto se trata de cambiar una cultura y todo cambio de cultura lleva mucho tiempo. Es cambiar la cultura de la nocturnidad. Es decir que aquellos que están para hacer control de admisión y permanencia generen un ambiente placentero, serio, de protección al ciudadano. El ciudadano tiene que salir a divertirse, recrearse y tiene que hacerlo en un marco de seguridad, protección, que sepa que está conviviendo con un ciudadano, no con un enemigo”, sostuvo.
En ese sentido, manifestó que “si hay un conflicto es nuestro deber enseñarles a resolverlos. Los conflictos no se resuelven golpeando, ni matando, se resuelven gestionando. Vamos más allá del boliche, estamos pensando en todos los eventos que generen la presencia de una gran cantidad de personas, mañana pueden ser controladores de admisión y permanencia en un recital por ejemplo, o en una cancha de fútbol”.
Respecto a las expectativas expresó que intentan “que aprendan a tener una mirada diferente de su propia labor, que su trabajo es preventivo, de ninguna manera violento. No queremos que sean más patovicas, sino controladores de admisión y permanencia, esto es lo que marca a fuego lo que estamos buscando”.
Agregó que “el patovica está socialmente condenado, el controlador de admisión y permanencia es un trabajador capacitado, y nuestra idea es que sean trabajadores regulados, que puedan trabajar en blanco como corresponde, que tengan un sueldo digno, una obra social, y la alegría de su trabajo, la dignidad y la emoción”, remarcó.
Y analizó que “un cambio de paradigma es una verdadera revolución, significa empezar de nuevo. La tarea no es fácil, es sumamente compleja, tiene muchas aristas y muchas contaminaciones propias de lo que se viene gestando hace muchos años”.
“Oscar Castolucchi inició esta lucha positiva con el centro de formación profesional porque debe haber sentido muchas cosas negativas a partir de la muerte de su hijo, pero lo transformó en positivo. Está tratando de crear una nueva cultura con un gremio que también entiende que tiene que darle un giro a la tarea de sus trabajadores”, destacó.*
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PARA EL DELEGADO LOCAL
“Es un logro muy importante
para el interior de la provincia”
Federico Gastón Montenegro, el delegado general del gremio en Tandil, manifestó que “es un logro muy importante para lo que es la delegación de Tandil, para el interior de la provincia, porque si logramos traer el curso es porque ante todo tenemos a la gente en blanco. No hay capacitación si no hay blanqueo, nosotros hemos logrado más del 90 por ciento de los trabajadores efectivos, es decir que trabajan para una empresa de la noche, que estén en blanco. Para nosotros es un logro más que importante”.
Por otro lado, Leandro Nazarte criticó que “a diferencia de otros municipios, el de Tandil nunca mostró preocupación por esto. El curso se da acá porque el delegado del sindicato fue el que lo impulsó, cuando en realidad esto tiene que ver con una cuestión de Estado porque el curso está exigido por ley”.
“En otros municipios en los que se está dando el curso, los intendentes se mostraron interesados; en Tandil no. Lo que debería entender el Estado municipal es que esto no solamente beneficia al trabajador, sino mucho más a la sociedad porque ahorra problemas”, explicó.
Y añadió que “cuando un trabajador o patovica sale del anonimato, lo blanquéas laboralmente que es el trabajo que ha hecho en forma brillante el delegado. También con el curso éste lo está obligando a que se inscriba en el Ministerio de Seguridad y si comete algún delito, sabemos dónde ir a buscarlo, y eso hace que sea controlable”.
Por último, Franco Cuniglio resaltó que “cuando las autoridades no quieren y el pueblo entiende que es necesario, las acciones se generan igual”. *
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