Frente a los accidentes, los vecinos de Beiró y Urquiza solicitan un reductor de velocidad
Desde hace varios años, los vecinos de Beiró y Urquiza iniciaron una serie de reclamos tendientes a lograr resolver un problema de tránsito que los inquieta. En esa esquina se registran accidentes automovilísticos en forma frecuente dado la velocidad con la que circulan por ambas arterias.
Los unió “la misma inquietud e intranquilidad de querer cruzar la calle sin que nos pise un auto”, graficó uno de los vecinos que vive en Urquiza al 700 y responsable de una nota enviada al Concejo Deliberante en 2005.
Se trata de Horacio Bianculli, quien en este caso ofició de vocero de los habitantes de la intersección.
“No pedimos exactamente un semáforo, porque sabemos que es caro, pero sí un limitador de velocidad”, resumió sobre la solicitud. Y en ese momento invitó a mirar hacia la esquina: “Hay que ver cómo pasan y el tránsito que hay. Están los colectivos (de la Línea 500) que van hacia el barrio Arco Iris y hacia el centro”. Ese mismo cruce fue escenario de varios accidentes.
Por eso “lo mínimo que pedimos es un lomo de burro para que se pare el tránsito”, aseguró Bianculli.
“Está el reclamo pero no se hace el limitador de velocidad, no tenemos respuesta”, afirmó.
De acuerdo a su postura, la colocación de un reductor de velocidad “no representa una obra faraónica, es algo fácil”. Sólo es cuestión de “voluntad y decisión política”.
“Una de las
más transitadas”
A su vez, cuestionó el semáforo en la intersección de Dinamarca, donde la circulación “ni se compara” con la de Urquiza, ubicada a dos cuadras. “Si no pueden poner un semáforo porque es caro, que al menos hagan un lomo de burro”, reiteró.
La esquina es “una de las más transitadas”, puesto que por la arteria “se sale a la Ruta 226”, y además es uno de los caminos que llevan al barrio Arco Iris, hacia donde también va el colectivo. “Todos convergen en esta esquina”, apuntó.
Según el vecino de la cuadra, con el crecimiento del parque automotor en la ciudad “se ha intensificado la situación año a año. Y nosotros hace 8 ó 9 años que venimos pidiendo una respuesta”.
“Estamos en la espera hace tanto tiempo que ya parece imposible”, confió Bianculli con cierta resignación.
Y el mayor problema, según entienden, “es la velocidad” con que circulan los automóviles: “Creo que la gente piensa que Beiró es una avenida, pero es una calle común y corriente”, evaluó.
Otro factor que se suma al panorama vehicular es que “como es mano derecha, nadie disminuye la velocidad y todos quieren pasar primeros. Y así son los accidentes”.
Notas
Al igual que otros habitantes de la zona, Bianculli presentó al Concejo Deliberante una nota planteando la preocupación en 2005.
El año pasado reiteró el reclamo y el 8 de septiembre entró en el orden del día. Posteriormente fue derivado a la Comisión de Tránsito para su tratamiento, “después lo trató Hugo Escribano, que lo remitió a Diego Palavecino”, secretario del Legislativo local.
Ante la falta de respuestas, Bianculli volvió a reiterar el pedido, esta vez al presidente del cuerpo.
Las inquietudes sobre los problemas de tránsito vehicular fueron “remitidas al secretario de Gobierno (Matías Civale) para su conocimiento e intervención correspondiente”, bajo el número de expediente 948/2011, contestó el presidente del Concejo Deliberante, Marcos Nicolini a través de una nota entregada el 28 de marzo.
Otro caso
María Ester Rivas es la propietaria de un minimercado ubicado justo en la esquina de Beiró y Urquiza. Hace alrededor de cinco años fue atropellada por un automóvil que perdió el control al doblar por Urquiza y terminó sobre la vereda, alcanzando a la mujer. Como consecuencia, la comerciante sufrió fuertes lesiones en su cuerpo.
“Es un caos”, describió sobre el tránsito vehicular. “Estamos mal porque cada choque que pasa, no sabemos hacia dónde va a ir a parar el auto”, planteó Rivas, quien detalló que la zona “es un peligro porque hay muchas criaturas”. *
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