Fue el ?primer presidente de la democracia y yo el primer intendente?
El ex intendente Américo Reynoso dialogó con Multimedios El Eco para recordar al doctor Raúl Alfonsín, el primer presidente elegido por el voto popular en 1983, luego del último golpe de Estado de 1976.
-¿Qué recuerda de Raúl Alfonsín?
-Creo que de Raúl Alfonsín se podría escribir un libro, se podría hablar horas y horas. Pero debemos destacar lo más genuino de él, su humildad, su honradez, su convicción por la democracia y su deseo de hacer cosas para que este país sea mejor de lo que es.
Tuvo momentos lindos, como en 1983 cuando asumía, donde un millón de personas nos vivaba. Tuvo momentos duros, cuando los militares se sublevaban tanto en el orden nacional, provincial, como acá en el Municipio, toda la gente democrática, de todos los partidos, estuvo junto a las demás autoridades como en el caso local, junto al intendente, para preservar la democracia que tanto le había costado ganar.
Alfonsín creo que ha hecho escuela, deja su ejemplo viviente. El hombre que no ha hecho fortuna siendo presidente de la República, el hombre austero, servicial, humano, cristiano que era Raúl. Su ejemplo debe ser recogido por esta generación y por generaciones venideras para que este país sea un poco mejor de lo que es en este momento.
-Hablando de las convicciones, de la austeridad, ¿cree que la figura de Raúl Alfonsín hoy se realza más por toda esta situación que se está viviendo?
-Creo que sí, porque es un ejemplo de la democracia, tuvo sus convicciones y las terminó intactas a pesar de haberse tenido que retirar apresuradamente.
-Por eso él siempre decía que había que dejar que los presidentes democráticos terminen su período…
-Yo creo lo mismo, incluso, aquellos que no nos gusten también deben terminar su período y después, si tienen cosas mal hechas, que sea la Justicia la que los juzgue. Pero yo creo que la gente que ha sido elegida por el voto popular, sea de uno o de otro partido, tiene que terminar su función de gobierno, porque para eso han sido electos.
Yo estaba en Buenos Aires y Alfonsín quería privatizar, creo que el 45 por ciento de Aerolíneas Argentinas, y había una manifestación de los gremios de aeronáutica que despotricaban contra esa privatización que quería hacer Alfonsín, y que después se hizo totalmente y Aerolíneas dejó de ser Argentina.
Otra anécdota fue cuando Alfonsín quiso cambiar la capital de la República al sur. Creo que hubiese sido un acierto terrible, y no tuvo los votos necesarios para poder hacerlo. Hubiese potenciado el sur argentino, se hubiese poblado y Buenos Aires hubiese seguido siendo Buenos Aires porque es el corazón del país, por donde entra todo del exterior.
No lo consiguió, pero puso su idea, su empeño, y no lo consiguió.
-¿Ha tenido muchos encuentros con Alfonsín en su vida política?
-Muchísimos. Antes de ser candidato a presidente, cuando era diputado, cuando transitábamos los comités de las distintas secciones. Cuando fue electo presidente, me acompañó permanentemente durante los 4 años de Gobierno municipal, me recibía como a un amigo. Era leal con sus amigos, leal con sus correligionarios y era leal con su pueblo, que era lo más importante. Y era lo más difícil, porque los políticos generalmente se inclinan para favorecer a los de uno, sin mirar lo que pueden perjudicar a los otros.
Tuvo muchos encuentros muy felices, yo siempre estoy contento de que, a través de gestiones con él, se consiguieron más teléfonos para Tandil. La ciudad tuvo más teléfonos gracias a las gestiones de Pugliese y de Alfonsín. Como se consiguieron otras cosas, como los créditos internacionales para llevar agua potable para otro sector de la ciudad. Son hechos que a lo mejor no se ven, que no se palpan.
-¿Cómo veía los mandatos que iban pasando: Menem, los Kirchner…?
-Nunca juzgó a los que lo sucedieron, puede haber dicho alguna vez una cosa. Pero, en su conjunto, no fue un hombre que para potenciar su gobierno necesitaba criticar a los gobiernos anteriores. Solamente pidió que los gobernantes se sienten a dialogar, que se llegue a acuerdos, que se marche todos juntos para tener la Argentina que nos merecemos. Esperemos que los gobernantes de turno lo hayan escuchado y en alguna oportunidad se den cuenta que Alfonsín estaba en lo cierto.
Ambos tenemos la satisfacción de ser, él, el primer presidente de la democracia, y yo, el primer intendente de la democracia, y eso no se olvida más. Está en la historia.*
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