Fue necesario
Grande debe haber sido la sorpresa del Intendente ayer por la mañana, cuando leyendo El Eco de Tandil, se encontró con la nota sobre el enfermito oncológico, y hasta es posible imaginar la escena: Lunghi llamando a Luciano Grasso y a Graciela Rodríguez no sólo para pedir explicaciones, sino para que solucionaran de manera inmediata la situación.
Más que la amenaza de la desesperada madre, de encadenarse enfrente del Municipio, le debe haber dolido y hasta acongojado la mirada inocente de Nicolás. Quizás habrá recordado cuando en más de una oportunidad, como médico pediatra, se encontró frente a un diagnóstico doloroso. Por eso, tempranito nomás, fueron Rodríguez y Grasso a dar a Patricia la buena noticia: el FAS, o quien fuera, cubriría la prótesis, estaba garantizado. Le daban la tranquilidad que necesitó desde fines de noviembre, cuando comenzó a hacer los trámites. Seguramente, anoche la mujer debe haber dormido más tranquila, debe haber llorado menos, se debe haber sentido menos desgraciada.
También es probable que el Intendente, finalmente, se haya cuestionado lo mismo que nos preguntamos desde este lugar: ¿Era necesario que la mujer amenazara con encadenarse enfrente del Municipio para que de una buena vez le solucionaran el problema de salud de su hijo?
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