Gabriel Rolón cuestiona la creencia popular sobre el deseo y propone una postura activa
El reconocido psicoanalista analizó la naturaleza del deseo humano, descartando la idea de que funciona como un imán y enfatizando la importancia de la acción constante para alcanzar metas.
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La construcción de una vida plena exige abandonar la fantasía de que los objetivos se materializarán por arte de magia y abrazar, en su lugar, una postura activa frente a la realidad cotidiana. Según explicó el psicoanalista Gabriel Rolón en el programa Perros de la Calle de Urbana Play, la concepción popular sobre el deseo suele ser errónea.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl deseo no atrae nada, el deseo te empuja a vos a ir hacia lo que deseás.
Para el especialista, esta fuerza interna no funciona como un imán de eventos fortuitos, sino como un motor de desplazamiento que obliga al sujeto a salir de su zona de confort para buscar aquello que persigue, ya sea una meta laboral o un vínculo afectivo. En este sentido, Rolón enfatiza que la dinámica de la existencia radica estrictamente en el hacer.
Me parece que no es andá y tomalo, es andá y buscalo. Después vemos si lo podés tomar o no. Porque a veces que vos lo puedas tomar no depende de vos.
Esta premisa se extiende a la vida profesional, donde el analista sugiere que ante la ambición de un puesto, el camino correcto consiste en prepararse y presentar la documentación necesaria, asumiendo que el desenlace final quedará, en última instancia, bajo la órbita de terceros. El profesional sentenció en su columna radial que le resulta valiosa la mirada de ir por lo que se desea en lugar de quedarse esperando a que el objetivo llegue de forma mágica.
La crítica a la esperanza pasiva
Esta perspectiva sobre el deseo está íntimamente ligada a la crítica del autor hacia la esperanza pasiva y la búsqueda de resultados inmediatos. Anteriormente, el psicólogo señaló que la esperanza, cuando se malentiende, puede incapacitar al individuo al dejarlo a la espera de milagros que no dependen de la voluntad personal.
El analista sostiene que el psicoanálisis funciona como el arte de intentar que alguien no cumpla su destino, refiriéndose a los mandatos ajenos que confunden la visión propia. Según Rolón, los seres humanos suelen estar atravesados por expectativas familiares y sociales que los convierten en sujetos excéntricos a sí mismos. Al abordar el bienestar, el especialista propone habitar el presente: La felicidad es ese momento de eternidad donde lo que fuiste, lo que querés ser, lo que te atormenta del pasado y lo que le temés al futuro coexisten.
El motor, en última instancia, sigue siendo la capacidad de reconocer qué es lo que realmente se desea, asumiendo la responsabilidad de transitar el camino hacia ese objetivo, sin esperar que las circunstancias externas decidan por nosotros.
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