Garantías dictó la prisión preventiva de los siete acusados de comercializar droga
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Cumplidos los plazos procesales y frente a la petición de la fiscalía a cargo de Luis María Surget, al juez de Garantías José Alberto Moragas dictó la prisión preventiva para los siete detenidos por la megacausa mediáticamente conocida como Casablanca.
Asimismo, el magistrado declaró la incompetencia de dicho Juzgado y, consecuentemente, el cese de intervención de la Unidad Funcional de Instrucción 22 en la instrucción, para remitirla al titular del Juzgado Federal de Azul, doctor Juan José Comparato, al considerar que frente a la figura de delito que se está hablando como organización para comercializar droga y hasta lavado de dinero, debiera ser competencia federal, no provincial.
En efecto, el juez convirtió en prisión preventiva la detención de los imputados Gustavo Reyes Ferreras, Jaime Samuel De Castro, Jenny Altagracia Peralta Aude, Manuel del Carmen Zapata Polanco y José Manuel Sosa de Oleo, por considerarlos autores penalmente responsable del delito de “Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización con la participación de más de tres personas en forma organizada”, hechos cometidos entre diciembre de 2010 y el 3 de noviembre de 2011 en las ciudades de Tandil y Buenos Aires.
A la vez se convirtió en prisión preventiva la detención de las imputadas Amalia Vargas Suárez y Marisol Farfan Ovando, por considerarlas coautoras penalmente responsables del delito de “Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”, por hechos cometidos en la ciudad de Buenos Aires el 3 de noviembre de 2011.
Los hechos endilgados
Sobre los primeros acusados, el juez entendió que entre los meses de diciembre de 2010 y el 3 de noviembre de 2011, al menos siete personas en forma organizada en la ciudad comercializaron estupefacientes fraccionados (cocaína) en dosis destinadas directamente al consumidor, para lo cual cumplían los diversos roles de proveerla, transportarla –desde Buenos Aires a Tandil- y venderla ya sea mediante la modalidad de delivery y/o en forma directa al consumidor.
Asimismo, se cree que al menos cuatro de estos sujetos desplegaban dicha actividad en la ciudad de Buenos Aires, donde residen, teniendo la participación de otros sujetos masculinos, que allí cumplían también el rol de vendedores.
El 3 de noviembre de 2011, en la casa de calle Cuba al 1600, dos de los citados –pareja- tenían con fines de comercialización un trozo compacto de cocaína con un peso de 190 gramos y dos envoltorios conteniendo 51,9 gramos y 95,3 gramos de cocaína en polvo, todo lo cual arrojó un total de 337,2 gramos de dicha sustancia, además de un envoltorio con una sustancia similar a bicarbonato de sodio, apto para realizar el corte de los estupefacientes, una balanza de precisión, dinero y varios celulares.
Esa misma jornada en el bar dominado Casa Blanca, sito en calle Pedersen y Los Ombúes (también se ejercía la prostitución) se hallaron envoltorios de un gramo cada uno conteniendo la misma droga, con fines de comercialización.
También por ese día en el que se efectuaron diversos procedimientos en los domicilios de los integrantes de la mentada estructura en Capital Federal, en una habitación de una vivienda de calle Granaderos al 100, donde residía otro de los sospechosos se le secuestró un recorte de nylon con restos de sustancia y otro recorte con una porción de 0.5 gramos de cocaína. En otro domicilio de calle Lafuente al 500, en tanto, donde vivían otros dos integrantes de la organización se halló pasaporte de una de estas personas, 19 gramos de cocaína y siete pastillas para estiramiento cuya tenencia se ejercía a los mismos fines.
Segundas detenciones
Ya sobre el segundo de los sucesos investigados que derivó en la detención de dos mujeres, en la prisión preventiva se señaló que también el mismo 3 de noviembre en un domicilio de calle Portela al 300 de Capital Federal se le encontró en su poder con fines de comercialización cocaína: 435 gramos que se encontraban en un envoltorio dentro del placard de la cocina, dos envoltorios con 53 gramos y 33 gramos respectivamente dentro de la pileta del lavadero y otros 26 gramos envueltos en un nylon de color blanco y un paño de color turquesa en el sector de la terraza, además de una balanza de precisión, cinta de embalar y nueve teléfonos celulares, indicadores de una inequívoca finalidad comercial.
Al respecto, el juez aclaró que a la fecha no encontró suficientemente justificada su pertenencia a la organización a la que se referenció.
Acerca de las pruebas en contra, se detalla no sólo el secuestro de los estupefacientes detallados, sino también escuchas varias que aluden a la relación de todos los sospechosos dentro de lo que se supone una organización, como así también testimonios que acreditan la presunta comercialización descripta, con la asidua concurrencia a los lugares citados para lo que en la jerga se conoce como el pasamanos. Y hasta documentación que acreditaría el ingreso y egreso de sumas de dinero en lo que podría tipificarse como lavado.
Cabe consignar que la pesquisa aún está tras los pasos de otros sospechosos y se habló de Vínculos internacionales. El sospechoso Zapata, por caso, cuenta en su haber con antecedentes que aluden a la distribución, comercialización de cocaína y lavado de dinero en los Estados Unidos, donde se lo considera peligroso y su perfil ha sido incluido en las páginas de las agencias antidrogas.
La investigación está orientada también hacia “el tráfico mediante mulas o camellos hacia el exterior”, según se indicó.
El saldo de la decena de allanamientos fue el secuestro de casi dos kilos de cocaína, fraccionada en distintos formatos, dos armas de guerra, 10.500 pesos, 24 teléfonos celulares, una notebook, elementos para el fraccionamiento y documentación de interés.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios