Gesto de honradez
eñor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Quisiera compartir con ustedes lo que viví el pasado martes 12 de mayo en horas de la tarde.
Cuando fui al colegio a buscar a mi hijo mayor extravié mi billetera repleta de cosas importantes para mí: tarjetas de crédito, documentación, dinero destinado a afrontar las obligaciones mensuales familiares, entre muchos otros papeles que las mujeres solemos tener y que son significativos para cada uno.
Estaba con mi mamá y mis dos hijos (de 8 años y nueve meses, respectivamente). Comencé a buscar desesperadamente en los lugares en los cuales había estado; le pregunté a la gente que aún seguía en la puerta del colegio; informé a las autoridades del establecimiento escolar sobre la situación, confiando en que alguien podría encontrarla y dejarla en la recepción; me asesoré con dos inspectores de Tránsito de cómo tenía que proceder ante el extravío de mi carnet de conductor; llamé a mi esposo a su lugar de trabajo y él con sus compañeros se movilizaron para dar de baja inmediatamente a las tarjetas…
Entre tanto, mi mamá llevó a mis hijos a la peña El Cielito (lugar al que asiste el mayor de ellos), mientras esperaba ansiosa novedades.
Después de casi dos horas, cuando ya había pasado por mi cabeza las mil y una alternativas para poder afrontar las obligaciones mensuales que ahora se demoraban en el calendario de ?gastos familiares?, me llamaron del trabajo de mi esposo para indicarme el nombre de un oficial que estaba esperando en la Comisaría de la Policía Federal. Por un segundo imaginé distintas posibilidades, mientras me dirigía al destino señalado. Me acompañó mi marido.
Entré a la comisaría y cuando pregunté por el oficial Acevedo, apareció un hombre joven, que con una voz grave me dijo: ?Señora, tuvo suerte que yo la encontrara?. Me pidió disculpas por buscar un teléfono adentro y cuando abrí la billetera encontré absolutamente todo.
Quise darle dinero en concepto de recompensa, pero él, retrocediendo un paso, se negó a aceptarlo. Yo no sabía cómo hacer para que aquel señor supiera lo agradecida que estaba, para que supiera el gran favor que me había hecho, así que rompí en llanto mientras no paraba de decirle gracias.
Cuando salí de allí, comenzamos a pesar alternativas que reconocieran esta acción ciudadana, poco habitual en estos días. Fue así que mientras buscábamos al resto de la familia, se nos ocurrió que, además de enviarle un obsequio, debíamos hacer público su gran gesto.
Es por eso que hago propicio el momento, para decirle al oficial Acevedo de la Policía Federal, así como a mi mamá y a los chicos de Agrilac, simplemente ¡gracias!
María Andrea Groppa
DNI 24.104.414
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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