Gimnasia superó a Boca y piensa en la Promoción
Boca Juniors extendió su crisis futbolística al perder anoche 2-1, en condición de local, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, que jugará la Promoción para evitar el descenso directo si gana en la última fecha del torneo Clausura.
Los goles del equipo dirigido por Leonardo Madelón los convirtieron Diego Alonso, a los 3 minutos del primer tiempo, y Ariel Agüero, a los 9\’ del complemento, mientras que Boca había marcado la igualdad parcial por intermedio de Martín Palermo, gracias a un penal inexistente que cobró el árbitro Juan Pablo Pompei, de mala noche.
El interinato de Abel Alves en el banco de Boca comenzó con la misma tónica que lo desarrollado por el equipo en la última etapa de Carlos Ischia, sin hacer pie en el fondo y con poca efectividad en los últimos metros.
Alcanzaron dos minutos para descubrir que nada cambió en el fondo del equipo local, porque Juan Cuevas remató desde media distancia, ante la pasividad de la última línea, y el arquero Roberto Abbondanzieri respondió bien.
A la jugada siguiente, Nicolás Gaitán en posición de lateral izquierdo rechazó la pelota a la otra banda a los pies de Luciano Aued, quien fue hasta el fondo y envió un centro perfecto a la cabeza de Diego Alonso para que éste marque el 1-0.
El conjunto dirigido por Leonardo Madelón, necesitado de los tres puntos en su lucha por evitar el descenso directo, se sintió cómodo con la ventaja y dejó crecer a Boca en ataque, donde también se asemejó al ciclo de Ischia y no tuvo claridad.
Hubo que esperar hasta los 22 minutos, cuando el autor del único gol hasta ese momento le pegó por arriba del travesaño, lo último de Gimnasia en la etapa inicial.
El primer movimiento interesante del conjunto de la Ribera se produjo a los 36 minutos, con una apilada por la derecha de Gaitán, quien tiró el centro atrás para encontrar al desconocido Juan Román Riquelme, definiendo a las manos de Gastón Sessa.
A los 42\’ iba a llegar la jugada polémica del encuentro, y la que inclinó la balanza para calificar la tarea de Juan Pablo Pompei como mala, porque Palermo se dejó caer ante la marca de Rubén Maldonado y el árbitro sancionó un penal inexistente, que el goleador se encargó de transformar en empate.
El complemento comenzó calcado a la etapa inicial, y en ese contexto el ?Lobo? encontró una nueva ventaja a los 9\’, con una pelota detenida para que con un cabezazo limpio Ariel Agüero establezca el 2-1.
A partir de ahí, Gimnasia cambió la filosofía y optó por la paciencia, por esperar la reacción del rival e hilvanar sus propias jugadas cada vez que conseguía la pelota, monopolio del equipo local a lo largo de toda la segunda parte.
Los dientes apretados de Gimnasia fueron creciendo a la par de la falta de ideas de Boca, y Palermo sólo se tiraba en el área esperando otra ayuda del árbitro.
Con la movilidad de Cuevas, quien tuvo una chance inmejorable para liquidar el encuentro, Aued, Alonso y una suma de voluntades, Gimnasia aguantó el resultado a favor, contrastando con la inconsistencia de Riquelme, Palacio y Palermo.
Así se fue el partido, con intentos parsimoniosos del Boca de Alves por alcanzar un empate no merecido por impericia.
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